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Los últimos achaques del rey

En los últimos dos años el rey ha sido intervenido en diversas ocasiones, lo que ha provocado todo tipo de comentarios sobre su estado de salud, y sobre su continuidad al frente de la jefatura del Estado

I. A.

Desde hace varios meses el rey acumula varios contratiempos por sus problemas de salud, que han provocado todo tipo de comentarios sobre su continuidad en la jefatura del Estado. En noviembre, afloró la polémica después de que el monarca presidiera una recepción a embajadores en el Palacio Real con un ojo amoratado e hinchado y con una tirita que tapaba una herida en la nariz. Posteriormente se supo que había sufrido un golpe con una puerta .

Unos meses antes, en mayo de 2011, el rey no pudo contener su enfado por las informaciones aparecidas en los medios de comunicación sobre sus últimos achaques. En mayo, abroncó a los periodistas por informar sobre su salud. ¿Qué tal, cómo se encuentra, señor? Le preguntó una periodista tras una reunión de Juan Carlos de Borbón con empresarios en La Zarzuela. "Fatal, fatal, muy mal", le respondió este con aparente ironía. "Como lo que os gusta es matarme y ponerme un pino en la tripa todos los días en la prensa", matizó a continuación.

Estas quejas llegaban un día después de que la Casa Real informara de que el monarca iba a ser sometido a una intervención de artroplastia para calmar sus dolores articulares que, según se explicó, eran "consecuencia de antiguas lesiones producidas en prácticas deportivas". La operación se llevó a cabo con éxito a principios de junio, pero el monarca estuvo varias semanas haciendo rehabilitación.

Apenas dos meses después, en septiembre, el rey volvió a pasar por el quirófano del Hospital San José de Madrid, donde fue sometido a una intervención en el tendón de Aquiles de su pie izquierdo. Esta nueva lesión había sido consecuencia de la operación a la que se había sometido el monarca en junio, en esa misma clínica.

En esa ocasión le implantaron una prótesis en la articulación dañada con el objetivo de que recuperase la movilidad. Pero durante la rehabilitación, Juan Carlos de Borbón tuvo que hacer uso de dos muletas y de una bota ortopédica para inmovilizar su pie izquierdo. La sobrecarga de la pierna izquierda fue lo que finalmente derivó en la mencionada rotura del tendón de Aquiles.

En mayo de 2010, el rey sufrió una de sus operaciones más graves después de que el 28 de abril de ese año, en su chequeo anual, los facultativos detectaran un nódulo en su pulmón derecho. La intervención para extirparle dicho nódulo fue un éxito, según sus médicos, pero desde entonces el aspecto del monarca sigue sin mejorar.

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