El consumo de los productos Kilómetro cero, así como los restaurantes que se basan en ellos para mantener en marcha su negocio, contribuyendo a una economía de proximidad en la que los pequeños productores y la protección del medio ambiente resultan ejes fundamentales, han provocado que siga en auge la filosofía Slow Food, la cual es conocida por muchas personas que hace unas décadas.

Profundizamos en este concepto un poco más para comprender qué es el movimiento Slow Food y la filosofía de vida que propugna.

Orígenes del movimiento Slow Food

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En la década de los años ochenta del siglo XX, el italiano Carlo Petrini y un grupo de activistas crearon el movimiento Slow Food, con la finalidad de defender una alimentación saludable y las tradiciones de cada región. Todo ello sin olvidar una forma de vida más pausada que permita disfrutar de los pequeños placeres, entre ellos, el gastronómico.

La idea surgió después de una manifestación en la Plaza de España de Roma, junto al mismo lugar en el que estaba proyectado abrir un McDonald’s. Esta acción en contra de la fast food (comida rápida) propició la creación del movimiento Slow Food (comida lenta).

El movimiento internacional se fundó posteriormente, de manera oficial, en París, en 1989 y, al año siguiente, se organizó el Primer Congreso Internacional de Slow Food en la ciudad de Venecia. Desde entonces, no ha hecho más que crecer y, en la actualidad, se encuentra presente en unos 160 países alrededor del mundo.

Filosofía Slow Food

Granja
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La filosofía Slow Food tiene como eje fundamental el poder acceder a los alimentos saludables de una forma que sea tan beneficiosa para productores y consumidores como para el planeta. En consecuencia, se declara opuesto a la estandarización de la cultura gastronómica, a favor de la riqueza de las tradiciones y la diversidad de cada lugar del mundo, por lo que se debe intentar paliar ese poder ilimitado de las multinacionales del sector agrícola y de la industria alimentaria.

Según la filosofía Slow Food la alimentación ha de ser buena, limpia y justa. Es decir, los alimentos tienen que consumirse preferiblemente de temporada y proceder del entorno en el que vivimos, como los productos autóctonos y típicos de cada zona. Tanto la producción como el consumo no deben dañar el medio ambiente y se ha de cuidar el bienestar animal. Por último, los precios de los productos tienen que ser justos, de modo que beneficien a los productores con retribuciones adecuadas y sean accesibles para los consumidores.

Arca del Gusto

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Entre las distintas actividades y acciones de la mano del movimiento Slow Food destaca el Arca del Gusto. Se trata de un catálogo online que incluye alimentos tradicionales en peligro de extinción en cualquier sitio del planeta. Ya son más de 5000 productos, entre frutas, verduras, lácteos, panes, dulces y razas de animales los que se encuentran en esta base de datos. Cualquier persona puede contribuir al Arca del Gusto a través de un formulario.

También vale la pena mencionar la Alianza de Cocineros, formada por una red de más de 700 chefs de 15 países distintos, los Mercados de la Tierra y los Baluartes.

Otras entidades del movimiento Slow Food

Huerto escolar
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Con la llegada del siglo XXI, el movimiento Slow Food creó nuevos proyectos para proteger el medio ambiente, la biodiversidad y las tradiciones, además de favorecer el crecimiento de las pequeñas comunidades y enseñar a profesionales de la alimentación. De tal manera se fundaron la Fundación Slow Food para la Biodiversidad, la Fundación Terra Madre y la Universidad de Ciencias Gastronóminas.

Además, el movimiento impulsa numerosos proyectos educativos en distintos lugares del mundo, como huertos escolares, talleres, degustaciones guiadas y visitas a granjas, entre otros.

Eventos internacionales

Vietnam
Fuente: Pixabay/Quangpraha

Un movimiento de tal magnitud, en el que los protagonistas son los consumidores, productores y profesionales de la alimentación organiza muchos eventos internacionales en distintos países del mundo, la mayoría de ellos con carácter bienal.

Destacan el AsiO Gusto, sobre las tradiciones alimentarias en Asia y Oceanía; Slow Food Cheese en Bra (Italia), en el que los protagonistas son la leche y los lácteos; la celebración Eurogusto en Tours (Francia); el encuentro Terra Madre Indígena, con la presencia de las comunidades indígenas y productoras de alimentos; y el Slow Fish, dedicado a la pesca artesanal y sostenible, celebrado en Génova (Italia).

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