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Los agujeros negros funcionan con marchas

Investigadores holandeses descubren variaciones comunes en sus emisiones de radiación

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Los agujeros negros continúan constituyendo uno de los grandes misterios para la física. Hasta la fecha, se les ha considerado una especie motor cósmico extremadamente potente, capaces de absorber materia del Universo y, como contrapartida, generar una gran cantidad de energía. En este proceso, los agujeros también expulsan radiación y potentes rayos X aunque, según el tipo de agujero negro, lo hacen de diferente manera. Investigadores del Instituto de Investigación Espacial SRON de los Países Bajos han descubierto que estas variaciones podrían asemejarse al cambio de marchas de un coche.

Tras haber estudiado el comportamiento de varios agujeros negros activos, con ayuda del sistema de observación de rayos X del Observatorio Chandra y el de radio del telescopio EVLA de Nuevo México (Estados Unidos), los investigadores Peter Jonker y Eva Ratti del SRON sostienen que, en lugar de existir diferentes motores en un mismo agujero, lo que hay son diferentes marchas. Para ello han tomado como punto de partida los trabajos del astrónomo británico Michael Coriat, de la Universidad de Southampton (Reino Unido), que descubrió un agujero negro que en apariencia alternaba entre los dos tipos de emisión en función de su brillo.

Tal y como afirma Ratti, 'descubrimos que estos dos agujeros negros también podían ‘cambiar de marcha', lo que demuestra que esta propiedad no es exclusiva de un agujero negro concreto. Nuestro trabajo sugiere que el cambio de marchas puede ser común entre los agujeros negros'. Asimismo, la astrónoma afirma que 'el cambio de marchas se produce en un punto de luminosidad similar en los tres agujeros negros estudiados'.

Los agujeros negros actúan como auténticos motores cósmicos, emanando rayos X a una velocidad cercana a la de la luz, de manera similar a un faro en un puerto. Sus chorros influyen de manera determinante en el comportamiento del Universo, hasta el punto de que los procedentes de agujeros negros supermasivos, ubicados en el centro de las galaxias, pueden despedir enormes burbujas y calentar el gas que se encuentra en los cúmulos galácticos.

Precisamente un reciente estudio del Observatorio Chandra de la NASA reveló que algunos de estos agujeros negros supermasivos están creciendo más rápidamente que el grupo de densas estrellas centrales. Hasta la fecha se pensaba que unos y otros crecían al mismo ritmo. El fenómeno se produce en dos galaxias cercanas, NGC Chandra 4342 y NGC 4291, situadas a una distancia entre 75 y 85 millones de años luz.

Los agujeros negros han aumentado su tamaño de 10 a 35 veces más de lo esperado y, además, se ha descubierto su conexión con el aumento de la materia oscura en estas galaxias, lo que para Akos Bogdan, del Centro Harvard-Smithsonian de Astrofísica (CfA) en Cambridge (Massachusetts), evidencia 'el vínculo entre dos de los fenómenos más misteriosos y más oscuros de la astrofísica, esto es, los agujeros negros y la materia oscura'.

Aún no están claras las causas de este crecimiento de los agujeros negros supermasivos, si bien se baraja que su base sea el consumo por parte de éstos de la gran concentración de gas que orbita lentamente en el núcleo de la galaxia, haciéndoles crecer exponencialmente.