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La atmósfera es respirable gracias a los volcanes

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Afirman los científicos que transcurrieron al menos 300 millones de años desde la aparición de las cianobacterias, las primeras fuentes de oxígeno en la Tierra, y el momento en el que este gas empezó a acumularse en la atmósfera en cantidades apreciables. Incluso en un lento proceso a escala planetaria, a los expertos les parece un retraso demasiado prolongado al que, hasta ahora, la ciencia no ha encontrado explicación.

Qué ocurrió durante ese periodo? Los geólogos arguyen que algo se estaba comiendo el oxígeno generado por los primeros organismos fotosintéticos hasta que algún fenómeno nuevo cambió el comportamiento del planeta. La revista Nature publicaba recientemente un estudio que ofrece una explicación fascinante. Según Lee Kump y Mark Barley, del Instituto de Astrobiología de la NASA y de la Universidad de Australia Occidental, respectivamente, los responsables fueron los volcanes. O mejor dicho, fue la transición del vulcanismo, desde las profundidades marinas a las tierras emergidas, la que logró hacer respirable la atmósfera terrestre.

Devoradores de oxígeno 

En un principio, fueron las cianobacterias. Según leen los geólogos en el registro fósil de estromatolitos —la firma en piedra de los microorganismos primitivos—, estos seres unicelulares poblaban los océanos al menos desde hace 2.700 millones de años, en el periodo Arcaico, y su metabolismo liberaba toneladas de oxígeno al medio. Sin embargo, la abundancia de volcanes submarinos expulsaba chorros de gases reductores, como hidrógeno molecular y su forma sulfurada, que secuestraban el gas tan pronto como se generaba.Transcurrieron 1.900 millones de años hasta que la composición del aire propició la aparición de los primeros animales 

Pero algo iba a cambiar el panorama.Hace 2.500 millones de años, la formación y estabilización de los continentes inauguró la transición al periodo Proterozoico. Con las masas de tierra emergidas, el grueso de los materiales incandescentes de los volcanes comenzó a arrojarse a cielo abierto y, al no contar con el enfriamiento producido por los océanos, su temperatura aumentó. El resultado fue una variación en la composición química de estos gases, que manaban más oxidados y dejaban así de secuestrar el oxígeno.

Fue a partir de entonces cuando el trabajo de las cianobacterias empezó a rendir sus resultados, llenando poco a poco la atmósfera de oxígeno. Como los fenómenos naturales se toman su tiempo, aún debieron transcurrir otros 1.900 millones de años antes de que la concentración de este gas vital fuera suficiente para permitir la aparición de los animales. Pero el paso ya estaba dado. Y según afirman los astrobiólogos, el resto era inevitable.