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murales callejeros

Desaparece un mural icónico de Lavapiés, otro borrado al arte urbano

La supresión de un mural de Mauro Entrialgo en el centro de Madrid se une a la reciente desaparición en el barrio de Usera de una obra del artista boloñés Blu. 

El Económico
Arriba el mural de El Económico, abajo el reciente borrado.- J. L

Los dinosaurios de Mauro formaban parte ya del imaginario lavapiesero. La fachada de El Económico, bar situado en la esquina de Argumosa con Salitre, es desde este jueves un enorme borrón. Una escalera y unos cuantos botes de pintura blanca completan la escena del crimen. Un chaval que le dice a su madre: "Mamá, han borrado al monstruo que se come las casas", y Mauro, resignado ante el fundido a blanco de su obra, detalla a Público que en realidad eran Gentrificosaurios alquileresófagos.

Mauro es Mauro Entrialgo, diseñador y viñetista de largo recorrido, tuitero intrépido y autor de numerosos murales por toda la ciudad de los que ya sólo quedan dos, uno en el interior del malasañero Tupper y otro en el Chinaski, a apenas unos metros del que acaba de desaparecer. "Los murales siempre tienen estos problemas, llegas a más gente porque estás en un espacio público pero también dependes de mucha más gente, como los propietarios del muro o las normativas de los municipios".

La desaparición de los dinosaurios de Mauro, que vieron la luz hace tres años en el marco del festival C.A.L.L.E, cita anual con el arte urbano promovida por la Asociación de Comerciantes de Lavapiés, representa un vacío más dentro de una topografía urbana hecha de elusiones y paredes lechosas. La penúltima fachada que mutó al blanco en cuestión de horas fue la del edificio situado en la esquina de la Avenida del Manzanares con Eugenio Caxes. En este caso el mural corría a cargo del artista urbano boloñés Blu.

La de Blu pretendía ser una alegoría de los tiempos modernos, un círculo conformado por señores calvos que se robaban la cartera mutuamente hasta el infinito. Una reforma en el edificio condenó a este icónico mural, convirtiéndolo en un gigantesco folio en blanco que, por cierto, no ha tardado en ser mancillado con disparos de pintura en lo que podría una suerte de vendetta en honor a Blu y su obra desaparecida.

El mural del artista urbano fue borrado por los vecinos y ha aparecido con disparos de armas de 'paintball'.

"Un error que no se ha de repetir"

Y como en casi todo; hay borrados y borrados. Dicho de otro modo; no todos los murales y sus desapariciones tienen la misma importancia. La alcaldesa de Barcelona salió al paso en Twitter tras la desaparición de un mural en apoyo del rapero Pablo Hasel que mostraba un retrato del rey emérito. Lo hizo alegando que se trataba de "un error que no se ha de repetir" y reiterando su "compromiso total con la petición de libertad de Pablo Hasel".

En este caso fueron unos operarios del servicio municipal de limpieza los que eliminaron la obra que yacía en un muro de la plaza Les Tres Xemeneies, ubicada en el distrito barcelonés de Sants-Montjuïc. La rápida y rotunda respuesta de la alcaldesa Colau, secundada en términos muy similares por su concejal de Derechos de Ciudadanía y Participación, Marc Serra, evidencian hasta qué punto el borrado de un mural es, en ocasiones, más delicado que su propia representación.

"Querría aclarar que en ningún caso ha habido una instrucción política de borrar este mural artístico amparado por la libertad de expresión, independientemente de que en él haya una crítica política", declaró Serra. "Aunque no ha habido ninguna orden política, es un error que no se ha de repetir y por eso hemos pedido revisar el protocolo que se ha aplicado", apuntalaba la alcaldesa. Tema serio. 

No llegó a mayores pero estuvo a punto. Los quince rostros que conformaban el mural feminista del centro deportivo de la Concepción, en el madrileño barrio de Ciudad Lineal, estuvieron al borde de la desaparición. Finalmente, el Gobierno municipal rectificó después de que Ciudadanos acordara junto al Partido Popular –y a petición expresa de Vox– borrar dicho mural porque, a su juicio, contenía un "mensaje político" que era "sectario e inadecuado" para estar en un polideportivo municipal.

La sangre no llegó al río y el Pleno de Cibeles apoyaba, con los votos de Más Madrid, PSOE y Cs, que el mural se quedase como estaba. La noticia dio mucho que hablar, diarios internacionales como The Guardian abordaban el intento de borrado con un artículo en el que destacaban los esfuerzos de la extrema derecha española por eliminar el mural feminista.

Arte incómodo

Explicaba Mauro al poco de pergeñar sus dinosaurios que sus criaturas "se alimentan de casas de alquiler y cagan pisos turísticos". Una declaración de intenciones que define bien a un muralista que se aleja de ese esteticismo vacuo que parece imponerse en muchas de nuestras medianeras. "Suele pasar que los murales más bonitos pero a la vez más vacíos de contenido son los que terminan perdurando", añade.

Es, precisamente, ese componente reivindicativo lo que les sitúa en la picota. A fin de cuentas, la pervivencia o no de estos murales nos ofrece una buena muestra del estado de salud de nuestra anémica democracia. Conviene, por tanto, preservarlos, contribuir a que estos iconos callejeros perduren y configuren nuestro imaginario colectivo, tal y como lo han hecho los Gentrificosaurios alquileresófagos de Mauro.