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Entrevista a Jordi Navarro García "Me preocupa que hayamos aceptado que la ultraderecha pueda ganar la legitimidad en las urnas y entrar en las instituciones"

El periodista y sociólogo Jordi Navarro García debuta con una novela que convierte el auge de la extrema derecha en materia literaria y anticipa su irrupción institucional. La obra, publicada por la editorial Tigre de Paper, también es un retrato de una generación que nunca se ha librado de la precariedad.

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Jordi Navarro Garcia, autor de 'Madrit'. M. F.

Un periodista de Nou Barris instalado desde hace años en Berlín y especializado en la extrema derecha recibe amenazas de neonazis y decide trasladarse, temporalmente, a Madrid. A escasos días de las elecciones municipales, un grupúsculo de ultraderecha, el Hogar Nacional, tiene serias opciones de obtener representación en el Ayuntamiento de la capital española. A pesar de los desengaños que le ha generado la profesión, Robert Savall, un periodista de raza, decide explicar en varios artículos qué es el Hogar Nacional y como se explica su posible irrupción electoral. El sociólogo y periodista Jordi Navarro García (Barcelona, 1982) se encarga de desarrollar esta trama en Madrit, su novela de debut, que acaba de publicar en catalán la editorial manresana Tigre de Paper. Recorremos con él algunos de los escenarios de la obra -como Lavapiés- para hablar de literatura, extrema derecha y de una generación -la suya- marcada por una precariedad ya casi crónica.

Con algunas coincidencias autobiográficas -Navarro es de Nou Barris y desde hace varios años vive en Madrid, como Joan Garcia, otro de los protagonistas de la novela-, no esconde que el Hogar Nacional del libro está inspirado en el Hogar Social Madrid. Actualmente en clara decadencia, hace pocos años este grupúsculo de extrema derecha ganó cierta notoriedad tras protagonizar algunas okupaciones de edificios y llevar a cabo un activismo social claramente xenófobo, basado, por ejemplo, en repartir alimentos sólo a personas de nacionalidad española . Lo que no imaginaba el autor es que Madrit llegaría a las librerías en un momento en el que la fuerte irrupción de la extrema derecha en las instituciones no sería un elemento propio de una distopía de ficción sino algo bien real, materializado a través de Vox.

"Madrit empezó porque tenía claro cómo quería que fuera el final: quería matar en él a un nazi. Quería que el antifascismo fuera un elemento capital de la novela, pero a la vez también quería retratar la cotidianidad de unos personajes que tienen que poner lavadoras, ir a trabajar, tener momentos de esparcimiento, de borracheras, sufren problemas domésticos y tienen que lidiar con sus frustraciones vitales, laborales o sentimentales", explica.

La elección del tema no es casual, ya que Navarro conoce bien el mundo de la ultraderecha madrileña y, por ejemplo, ha escrito sobre el Hogar Social Madrid en la Directa, uno de los medios donde colabora. "Llegó un momento en el que decidí que ya no quería hacer más artículos, porque ya no pasaba nada nuevo. Es como un rueda: ocupan un edificio, generalmente vinculado al Estado, y empiezan a hacer sus actividades nazis. Ya no me motivaba; pero sí había interiorizado que había la posibilidad de que tuvieran éxito en su tarea y fueran creciendo y que el salto institucional fuera el siguiente paso. A partir de aquí surge Madrit".

Navarro Garcia admite que no hace demasiado tiempo sería impensable que un dirigente político que manifestara que los "buenos españoles tienen derecho a llevar armas" –en referencia al líder de Vox, Santiago Abascal– tuviera opciones de obtener representación institucional. "Pero tal como han ido las cosas, lo que parecía que no podía pasar está a punto de pasar y se acepta con cierta naturalidad". "De hecho, después de los resultados de las elecciones andaluzas llamé a mi editor para decirle de que no sé si valía la pena publicar la novela, porque lo que podía aparecer inicialmente como una distopía, parecería una crónica descafeinada. Lo que me preocupa es que hemos aceptado que la ultraderecha, los herederos del franquismo, pueden ganar la legitimidad en las urnas y entrar de nuevo en las instituciones".

Autor de 'Madrit' durante la entrevista. M. F.

Retrato del precariado

Más allá de la presencia –y denuncia– de la extrema derecha, Madrit también tiene un claro componente de retrato generacional, articulado a través de los tres personajes principales: Robert, Lucía y Joan. Superan con creces la treintena y la amplia formación académica no les ha servido para lograr una estabilidad laboral y económica. Los tres, sin embargo, abordan la situación con una actitud diferente y encontramos desde el personaje hundido al que está desengañado, pasando por el que mantiene su sueño y transmite fuerza y esperanza.

"A mí lo que me gusta es la novela social y eso es lo que he intentado hacer. El libro, esencialmente, es una crítica al modelo de vida que llevamos hoy en día en las grandes ciudades, en el que mucha gente tiene que venderse la vida y apenas se la gana precariamente", explica el autor. "Son personajes que negocian entre sus expectativas y sus frustraciones. En muchos casos, hablamos de una generación en la que son los primeros [de sus familias] en llegar a la universidad y se pensaban que esto les daba carta blanca de expectativas y sueños, pero se han encontrado que el empleo precario no acababa", añade.

La novela, que incorpora varios giros de guión, también muestra la precaria situación del periodismo, con muchos profesionales cualificados que se apartan de él hartos de las malas condiciones, sobre todo económicas, que sufren. "Hablo del periodismo porque a nivel argumental me iba bien que fuera un periodista quien hiciera la investigación, pero la misma situación ocurre con muchas otras carreras. Al final, esto tiene que ver con las frustraciones y expectativas que arrastras e implica aprender a resignificar lo que esperabas de tus estudios y de tu vida", recalca. Aunque el recorrido de Madrit apenas arranca, Jordi Navarro Garcia afirma que "habrá más novelas" en el futuro y concluye: "La novela es una buena forma de vivir dobles o, incluso, triples vidas". En definitiva, la escritura como viaje.