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El final de Whitney Houston, sepultada entre basura de envidia y codicia

El cineasta Kevin MacDonald desvela en la película documental ‘Whitney’ cómo los secretos de la complicada familia de la artista, los celos de su marido y las embestidas de los depredadores de la prensa sensacionalista terminaron con ella.

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Whitney Houston y su marido

Una madre que la exigía perfección, un padre enamorado del dinero que ganaba su hija, un marido que no podía soportar la gloria de su mujer y con el que se lanzó de cabeza al alcohol y las drogas, una hija a la que apenas veía, un éxito inmenso que pesaba demasiado… terminaron con Whitney Houston, la cantante con más records de la historia en la industria musical, acumulando basura en un hotel de Bervely Hills, donde murió con 48 años.

Ahora el cineasta escocés Kevin MacDonald cuenta la tragedia de esta artista en la película documental Whitney, obra de un descreído al que nunca llegó a cautivar la forma de cantar de Houston, pero que precisamente por ello consigue tanta emoción y respeto. El director no se ablanda en los peores momentos de la cantante, no esconde nada, indaga con decenas de testimonios, aporta material que no se había visto antes y, sobre todo, se separa de la visión morbosa y truculenta que dieron los medios de comunicación durante años.

"Algo muy pasado de moda"

“Para ser honesto, era un poco escéptico sobre si se podía hacer una película interesante sobre Whitney Houston. Pero luego hablé con Nicole David y eso realmente despertó mi interés. Me he encontrado con muchos agentes en mi vida, pero no muchos tienen el grado de afecto por sus clientes que Nicole tenía claramente para Whitney. Nicole tenía este profundo deseo de comprender lo que le sucedió a la maravillosa y hermosa niña que conoció en los años 80”, ha explicado el cineasta.

“Whitney Houston representa mucho, sin embargo, hay un cierto misterio, una ausencia en el corazón de este gran cuento sobre la fama. Ese misterio, supongo, es lo que me hizo querer hacer la película”, añade MacDonald, que reconoce que tardó tiempo en encontrar la voz de su protagonista. “Quería que Whitney estuviera hablando de la raza, hablando de Estados Unidos, y no tenía nada de eso. Pero poco a poco, me enamoré de ella y ahora entiendo que Whitney Houston es una gran artista que hizo algo muy pasado de moda, que es usar su voz para expresar el poder crudo de la emoción a través de la canción “.

Whitney Houston junto a su padre

200 millones de álbumes vendidos

Casi desde que nació, el 9 de agosto de 1963, la cantante estuvo sometida a un riguroso control por parte de su madre, Cissy Houston, que comprendió hasta dónde podría llegar la prodigiosa voz de su hija. Una niña que pasaba larguísimas temporadas con sus parientes, mientras su madre se iba de gira. Cuando sus padres se divorciaron, ella inició una carrera como modelo en Nueva York a la que, muy pronto, siguió su espectacular éxito en la música.

Whitney Houston rompió más récords en la industria musical que ninguna otra cantante en la historia. Con más de 200 millones de álbumes vendidos en todo el mundo y siete Premios Grammy, fue la única artista de grabación en solitario en conseguir siete números 1 consecutivos en la lista Hot 100 de Billboard en los Estados Unidos. En 2001 firmó un contrato sin precedentes de 100 millones de dólares.

Drogas y alcohol

Además, protagonizó unas cuantas películas bastante taquilleras y tocó el cielo con El guardaespaldas (Mick Jackson, 1992). Su versión del tema I Will Always Love You que se escuchaba en el filme hizo que la banda sonora fuera la más vendida de todos los tiempos. El talento desbordante de Houston y una legión de fieles en todo el mundo consiguieron que esta película, a la que la crítica masacró con toda razón, se convirtieron en uno de los cien mejores estrenos (en recaudación) de la historia del cine.

El matrimonio con el cantante de R&B Bobby Brown, un artista que no pudo soportar que su mujer tuviera más éxito que él, la separación, su relación con su asistente Robyn Crawford, con la que los periódicos sensacionalistas hicieron toda la sangre que pudieron, y el definitivo alejamiento de su padre fueron rompiendo la voluntad de la cantante, que sucumbió a las drogas y al alcohol.

Whitney Houston en una foto de infancia

"Solo estoy delgada"

Ella misma se lanzó al mar atestado de tiburones en diciembre de 2002, cuando antes millones de telespectadores, en una entrevista en exclusiva y en directo con Diane Sawyer, aseguró que no tenía anorexia ni bulimia. “Solo estoy delgada". La periodista preguntó: “¿Entonces tu condición física es producto del consumo de drogas como el crack?” Y Whitney Houston, en un gesto de sinceridad demasiado inocente para el mundo en el que estaba, respondió: “Dejemos una cosa clara, el crack es barato y yo gano millones de dólares como para consumir ese tipo de droga. Aunque no niego que mi estado de ánimo, en ocasiones, ha dependido de mi abuso de ciertas sustancias".

“En ese momento fue desagradable ver cómo las opiniones de las personas sobre Whitney habían cambiado debido a su adicción”, reconoció a propósito del rodaje de la película la productora Lisa Erspamer. A partir de ahí y a pesar de los intentos de rehabilitación, la vida de esta cantante superdotada, con unos agudos que han alabado todos los especialistas del mundo, se precipitó en caída libre. Intentó regresar a los escenarios y sus propios fans la abuchearon. Los secretos de una familia muy complicada y los ataques de los medios sensacionalistas pudieron con ella. Whitney es un intento, tan felizmente ‘pasado de moda’ como la manera de encarar la música que tuvo la artista, de reconocer su fragilidad, pero, sobre todo, su talento.