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Ladrillo en el litoral 'Se vende', una historia de especulación, hormigón y turistificación de la Costa del Sol

La serie documental dirigida por Daniel Notoli aborda las consecuencias de las políticas del ladrillo en el litoral de Málaga. En cinco episodios –que se encuentran en fase de micromecenazgo– el director reflexiona sobre problemas como el campo de golf de Nerja, la ampliación del puerto de Marbella o construcción de cuatro torres en el distrito más poblado de Málaga.

Obra de un hotel en Marbella, en la Costa del Sol malagueña.
Obra de un hotel en Marbella, en la Costa del Sol malagueña. Eric Cabanis / AFP -Archivo

Maro, pedanía de Nerja, es la única parcela de tierra virgen que queda en toda Málaga. Es el último vergel. Donde hoy resisten decenas de colonos que labran la huerta, el único propietario del terreno proyecta un campo de golf con 18 hoyos, 680 viviendas de lujo y un hotel con vistas al mediterráneo. Donde hay vida, habrá hormigón y urbanismo. Ese es el punto de partida de Se vende, un proyecto de serie documental sobre los conflictos ambientales y sociales originados por la especulación inmobiliaria y la economía del turismo que, durante décadas, ha predominado en la Costa del Sol malagueña.

El episodio piloto de Se vende se puede ver en Vimeo y sirve de anticipo de otros cuatro capítulos que se encuentran en crowdfunding y que tratarán problemas diversos pero comunes que pulsan a la sociedad malagueña. "El germen del proyecto nace de un estudio académico realizado por expertos de diferentes universidades sobre los impactos urbanísticos en la costa del sol y sobre los movimientos de resistencia ciudadana que se dan ante estos megaproyectos", expone Daniel Natoli, director de la serie. Desde la ampliación del puerto de Marbella hasta la construcción de rascacielos en el casco histórico de Málaga, todas las problemáticas convergen en la causa turística que las impulsa. "El desarrollo turístico es el eje central de todos los capítulos. Siempre desde el falso debate de desarrollo o aparente estancamiento, porque siempre se articula el discurso de una forma en la que no hay alternativa: progresar en turismo o la nada", reflexiona el cineasta.

"Parece que, crisis tras crisis, la única  salida que obtenemos es el ladrillo y el turismo"

Desde el final del autarquismo franquista, la Costa del Sol se convirtió en el centro neurálgico del turismo y, con ello, del hormigón y la alteración de los ecosistemas. La expansión de Torremolinos o Marbella son a buen seguro los ejemplos más citados. Sin embargo, la mirada de este documental no va tanto hacia el pasado como al presente y los proyectos constructivos que hoy se imponen sobre esta región mediterránea. "Lo importante es lo que ocurre ahora", reflexiona José María Romero, profesor de la Escuela de Arquitectura de Granada y vicepresidente de la fundación Rizoma, organización que participa en el documental. "Una de las cosas que vemos desde la crisis de 2008 es que hay una mayor concentración de megaproyectos. Es decir, cuando se da una operación es a lo grande y muy localizada, en lugar de ser casos generalizados y extendidos como ocurría antes. Esto lo que genera es que haya una resistencia de los propios habitantes y es algo muy nuevo", señala. 

En ese sentido, el episodio 2 de la serie es el más paradigmático. En una de las zonas con mayor densidad poblacional de la ciudad de Málaga, el distrito Nº7, el Ayuntamiento plantea levantar cuatro torres de viviendas destinadas al turismo. "Como contraposición, las personas que están apegadas a este sitio se han organizado para reclamar que, en ese mismo solar, se articule un bosque urbano", dice Romero. Sin embargo, el modo en el que el nuevo urbanismo moviliza a la ciudadanía también tiene sus elementos limitantes. "El problema que vemos es la cuestión jurídica. Al final son todo plataformas que nacen casi de grupos de Whatsapp que tienen un presupuesto cero y eso les limita para tener asesoramiento jurídico y poder conseguir mayores cosas".

"Parece que, crisis tras crisis, la única respuesta que obtenemos es la salida del ladrillo y el turismo. Ese binomio se ha repetido durante décadas y es algo que flota en el primer episodio y que seguramente aparecerá en el resto", avanza el director.

Golf, 680 viviendas y un hotel en Nerja

El proyecto de Notoli y el equipo de Peripheria Films y Criocrea todavía se encuentra en fase de micromecenazgo. La idea es abordar algunos de los temas ya citados, además de otros como la incineradora de Torremolinos, las relaciones entre promotores y políticos en Marbella o el sueño de una zona verde en el distrito con más densidad poblacional de toda Europa. Por el momento, el director sólo ha podido grabar un episodio piloto que se puede ver en Vimeo y que ahonda en los problemas derivados del caciquismo andaluz y los derechos sobre la tierra. 

Se trata del proyecto urbanístico de Maro, hoy propiedad de la aristocrática familia Larios, donde decenas de agricultores siguen labrando la tierra con la incertidumbre de ver el fin de su ecosistema y su modo de vida. "Es un problema histórico de titularidad de la tierra. Maro se funda en relación a un ingenio preindustrial, en el siglo XIX, siempre dedicado a los cultivos de caña de azúcar. Desde entonces ha habido más de 20 propietarios únicos. En los años 30 del siglo pasado los actuales propietarios comienzan a desactivar el cultivo de caña y en los 70, con el boom del turismo, empiezan a redirigir todas sus propiedades, tanto en Málaga como en Granada", resume Jorge Alaminos, miembro de la plataforma ciudadana Otro Maro y Nerja es posible, organización que ha colaborado en el documental.

Desde entonces, los jornaleros llevan luchando para paralizar la construcción del complejo turístico. Sin embargo, las décadas de pelea social no parecen haber disuadido a los propietarios. "Justo este jueves se aprobará el convenio entre el Ayuntamiento de Nerja y los Larios. Es una contradicción, expulsar a un gran número de familias que viven del campo y cambiar el empleo estable por empleo temporal y precario del sector servicios", lamenta Alaminos, que aprovecha la ocasión para anunciar una nueva protesta frente al Consistorio de cara a la inminente luz verde del macroproyecto.