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¿Son los partidos asociaciones privadas?

El sociólogo Joan Navarro publica junto a José Antonio Gómez Yáñez 'Desprivatizar los partidos', un ensayo en el que evidencian las incapacidades de los partidos en España inmersos en un organigrama piramidal propio de las empresas.

Una mujer pasa por una calle con los carteles de Albert Rivera.- EFE

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De modo aséptico y casi inmisericorde, el doctor en Sociología y profesor asociado en la Universidad Carlos III José Antonio Gómez Yáñez y el vicepresidente de Asuntos Públicos de Llorente y Cuenca Joan Navarro analizan en Desprivatizar los partidos (Gedisa, 2019) los orígenes, la constitución, la regulación y el funcionamiento de los partidos políticos, instituciones que están a medio camino entre lo público y lo privado y que son la pieza clave de la salud de un sistema democrático.

Este libro muestra las deficiencias de los partidos en España así como las alternativas que en otros países han sido exitosas, además de proponer reformas para democratizar su funcionamiento interno. En ese sentido, sus páginas evidencian el lastre jerárquico que terminan asumiendo, un modelo que dista mucho del que deberían representar y que deriva en un organigrama piramidal que se despliega desde los congresos nacionales hasta las secciones locales en distritos de las grandes ciudades o pueblos.

Editorial Gedisa

Se trata, a fin de cuentas, de un fortalecimiento de sus modelos organizativos y sus liderazgos, algo que –tal y como señalan los autores– «aleja las estructuras partidarias de sus afiliados, de sus electores, de los votantes en general, complicando la política y limitando los cauces de participación y de expresión de preferencias». Una apuesta arriesgada que conduce a una regresión democrática y que pone en entredicho la supervivencia de las formaciones.

Liderazgos sin contrapesos que ponen en marcha primarias maquilladas, procesos que tan sólo sirven para que cada partido coloque a sus propios delfines en detrimento de la pluralidad interna y a favor de la concentración de las decisiones del partido en grupos cada vez más reducidos. 

Ante este escenario, proponen Yáñez y Navarro alejar a los partidos de una gestión más propia de las instituciones privadas. Abogan por abrirlos a la ciudadanía y equilibrar su poder interno para evitar los desmanes de unos pocos. Solo así conseguirán responderán eficientes «a la tarea constitucional de ser articuladores de la formación de la voluntad popular», explican los autores.