Público
Público

Sylvester Stallone Rambo, más quemado que nunca

Sylvester Stallone vuelve a meterse en 'Last Blood' en la piel de Rambo. Regresa tan bestia y con tanta saña como antes. Esta quinta entrega de la saga iba a ser la última hasta que el actor ha confesado que querría producir una precuela.

Sylvester Stallone en 'Last Blood'

"Si sigue ahí, tendría que estar loco". Es un policía en una operación de rescate en la montaña, en medio de una imponente tormenta. Se refiere a John Rambo que, por supuesto, sigue ahí, así que… Rambo, un quemado de la guerra de Vietnam, ha vuelto. Veterano traumatizado por lo que vivió en aquel infierno, experto en cualquier técnica de supervivencia imaginable y en la guerra de guerrillas más bestia, reaparece en Rambo: Last Blood, la que iba a ser la última película de la saga, que ahora parece que ya no lo será. 

Sylvester Stallone, que se las ha apañado para vivir más de treinta años a costa de los personajes de Rocky y Rambo, acaba de anunciar en una entrevista con Screen Rant que quiere explorar los orígenes del soldado antes de ingresar en las Fuerzas Especiales. A sus 73 años no está para interpretar él mismo el papel, pero sí para seguir exprimiéndole. Hasta entonces, John Rambo se pasea con su cuchillo por México en una demencial carrera de venganza. 

Atormentado y empastillado

El hombre que nació en la ficción literaria First Blood de David Morell como un frío asesino y que en manos de Sylvester Stallone se convirtió –en Acorralado (1982)- en una especie de héroe a medida del gusto moral de EE.UU., ha regresado a Arizona. Es mayor, está todavía atormentadísimo y empastillado, tiene pesadillas recurrentes con sus días en Vietnam, vive en el sótano de un rancho, donde se ha construido su propio túnel (no vaya a olvidarse de los enfrentamientos con el Vietcong) y una forja donde fabricar sus propios cuchillos. 

"Ya no estás en la guerra", le dice María (estupenda actriz Adriana Barraza). "Me cuesta olvidarlo", contesta Rambo que ahora se presenta como voluntario en todas las operaciones de rescate que se organizan en la zona. Intrépido en esas misiones, este hombre sigue siendo el mismo y cuando su sobrina desaparece a manos de unos mafiosos mexicanos, su espíritu sanguinario renace. Rambo es un cafre y toda su historia es la de un machirulo de libro. 

El actor español Óscar Jaenada en la película

Tú secuestras a mi sobrina. Yo te mato

En esta nueva aventura, la quinta de la saga, que está dirigida por Adrian Grunberg –autor de la entretenida Vacaciones en el infierno, con Mel Gibson-, se cuenta ¡una vez más! la historia de un tipo duro, de buen corazón, vengador de las pobres mujeres. Otra vez, la fuerza bruta va a salvar al mundo y a las indefensas víctimas, jóvenes atrapadas en manos de otros bestias que las secuestran y convierten en esclavas sexuales. Tú secuestras a mi sobrina, yo te mato.

Yvette Monreal es la actriz que interpreta a la sobrina de Rambo, una chica recién graduada a punto de entrar en la Universidad, que se va a México a buscar a su padre y, claro, cae en manos de los malos, que no son otros que los españoles Óscar Jaenada y Sergio Peris-Mencheta. Allí, otra mujer, esta vez interpretada por la también española Paz Vega, ayudará al enloquecido tío a encontrar a la chica. 

Y ahí comienza la enajenada misión contra el mal de Rambo y se renueva su fama de saga festival de violencia y de sangre. Aunque en la aparición del personaje en el cine, éste no mataba a nadie, las siguientes entregas se les fueron un poquito de las manos y se convirtieron en una orgía salvaje de peleas y muertes. 

Otra escena de la película

El día de rambo

En 1990, Rambo III (1988) se convirtió, según el Libro Guinness de los Récords, en la película más violenta jamás rodada (221 actos violentos y más de 108 muertos). En 2008 perdió esta marca ante la siguiente entrega de su propia saga (John Rambo, 2008). Ahora, en el quinto largometraje, las animaladas se suceden. Violencia, baños de sangre, muertes… Rambo sigue aquí.  

Da lo mismo que pelee como una rata de túnel en la cruenta guerra de Vietnam o que lo haga en Afganistán o en Birmania. Da igual el color de la piel de los malos, Rambo ha nacido para matarlos. Siempre quiso ser soldado y para un asesino de raza Arizona o México son también campos de batalla. Y los fans lo celebran y lo celebran, aúllan ante la justicia del ojo por ojo, la ferocidad y la violencia

Hace unos días, el pasado 18 de septiembre, Los Ángeles –excitado por el olor de la sangre y del dinero de la nueva película- proclamó el Día de Rambo. Se celebraron maratones de las películas en cines de muchas ciudades de EE.UU., la localidad de Bowie (Arizona), donde nació el personaje, difundió a bombo y platillo el festejo de ese día, y Sylvester Stallone acompañó al equipo en su presentación para fans en el Lincoln Square de Nueva York.