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El talento indiscutible de los británicos para hacer buenos thrillers

Movistar+ estrena este viernes en #0 ‘La chica del tambor’. Una miniserie de seis episodios con espías y mucho misterio que adapta la novela homónima de John Le Carré.

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Fotograma de la serie ‘La chica del tambor’

El buen hacer de los británicos cuando se trata de thrillers en formato serie es un hecho indiscutible. Si el título es de suspense, incluye un misterio a resolver —sea este un asesinato o no— y parte del equipo delante o detrás de las cámaras tiene acento ‘british’, se puede dar casi por seguro que merecerá la pena darle una oportunidad. Es el caso de La chica del tambor.

Coproducción de AMC y BBC, La chica del tambor se estrena este viernes en #0 al abrigo de la estela dejada por El infiltrado, basaba también en una novela del escritor inglés John Le Carré y con guion de Michael Lesslie y Claire Wilson. Estrenada hace dos temporadas, la protagonizada por Tom Hiddleston era una de esas series de las que todo el mundo habló en su día, con la que la mayoría de la crítica estaba encantada y que enganchaba. No tanto por el desarrollo de su historia, que adaptó con tino David Farr, sino por el trío protagonista.

Ahí es donde el talento británico se respiraba en cada escena. Nominada a cuatro Globos de Oro, el único que no se llevó fue el de Mejor Serie de Televisión Limitada, que se marchó al casillero de American Crime Story. Por el contrario, los otros tres fueron para Hiddleston, Hugh Laurie y Olivia Coleman, pilares de esta miniserie. Como apunta a que lo serán Florence Pugh (quien también aparecía en Marcela, otra del género crimen misterioso británico), Alexander Skarsgård y Michael Shannon en La chica del tambor. Así se desprende de lo visto en el primer episodio, facilitado a los medios por Movistar+ ante de su estreno de este viernes en #0.

Producción británica (en parte), guionistas de allí y reparto encabezado por Pugh en el que también figura su compatriota Max Irons. Dirigiéndoles a todos, un cineasta con un estilo muy marcado, el coreano Park Chan-Wook (Oldboy), que deja su sello en el ritmo, la narración y el lugar donde coloca la cámara. La historia que cuenta, para quien no esté familiarizado con la novela de Le Carré, es la de una joven actriz, Charlie, que un día es invitada por un misterioso mecenas junto con toda su compañía teatral londinense a pasar unos días de vacaciones en Grecia.

Allí, a pie de playa y entre bares encalados, se cruza con un misterioso extranjero parco en palabras que la invita a pasar unos días en Atenas. Son los setenta, ella acepta y una vez en la Acrópolis descubre que la idea que tenía en mente de cómo iban a ser esas 48 horas no tiene nada que ver con lo que él y su jefe habían planeado para ella. Una de espías con el conflicto entre palestinos y israelíes como telón de fondo. Con una misteriosa red de agentes secretos, células terroristas y planes que desbaratar transcurre la acción de un thriller que promete ir in crescendo en su primer episodio. De cómo se desarrollen y concluyan los cinco restantes depende que sea una más o sobresalga. Pase lo que pase, que lleve el sello de la BBC supone garantía de cierta calidad. Ese que han lucido antes tantas series venidas del Reino Unido.

En un mercado globalizado como el de las producciones de ficción televisivas, hace mucho que canales y plataformas de VOD buscan más allá de las fronteras estadounidenses. Las británicas siempre han llegado, pero cada vez son más. Se agradece. En Filmin, por ejemplo, saben elegir con buen gusto las que incluyen en su catálogo. Esta temporada, por mencionar solo algunas recientes y que pueden enmarcarse en el género thriller, sumaron El estrangulador de Rillington Place, con un inquietante Tim Roth, y La ciudad y la ciudad, un policíaco con tintes de ciencia ficción que goza de una ambientación deslumbrante. Ambas de la BBC y, como ocurre con La chica del tambor y El infiltrado, miniseries.

Una cuestión de tiempos y clima

Porque otra cosa que suelen hacer muy bien en Reino Unido es manejar los tiempos. Aspecto capital cuando se trata de misterio. Alargar un thriller por el simple hecho de alargarlo acaba costando caro. Se pierde agilidad, tensión e interés. Eso es más sencillo de controlar con los episodios justos. Sean estos seis, cuatro o tres, como las temporadas de Sherlock, otra producción bajo el paraguas de la BBC que, si bien no es un thriller de principio a fin, cuenta con algunos capítulos o historias que sí lo son. Lo mismo para Black Mirror, que coquetea en ocasiones con el género dejándose arrastrar de lleno a él. Por mencionar algunos, Black Museum y Shut Up and Dance.

Volviendo al género más puro —algo que no siempre es fácil de encontrar ya que estos hace décadas que se mezclan con fluidez—, británicas son Broadchurch, The Missing, Liar, Rellik, Loch Ness. C. B. Strike… Salvo la segunda, cuya acción se desarrolla en un pequeño pueblo francés en el que desaparece el hijo de una pareja británica de vacaciones, el resto transcurren en suelo inglés. Esto suma puntos a la hora de generar esa ambientación necesaria para un buen thriller. Lo saben muy bien los hermanos Jack y Harry Williams, que firman los guiones de Liar y Rellik, además del de The Missing. Ese clima húmedo, esa luz del sol filtrada a través de las nubes y esos cielos más tiempo grisáceos que azules unidos a historias en pueblos pequeños contribuyen a crear un clima de tensión y de suspense. Elementos que juegan a favor de la historia y a los que los escritores británicos saben sacarle partido.

Preguntadas por ello Laura Fraser y Siobhan Finneran, actrices encargadas de resolver la aparición de un cuerpo en el mítico lago escocés donde cuenta la leyenda que habita Nessie, respondían medio en broma medio en serio a una entrevista con Público con motivo del estreno que es muy posible que esa sea la razón. Aprovecharse de paisaje y del clima británico es algo que hicieron muy bien en la mencionada Liar o en ese pueblecito costero de la primera temporada de Broadchurch en la que David Tennant y Olivia Coleman hacían pareja profesional, pero sobre todo en The Fall. Emitida en España por AXN, acabó en 2016. En ella Gillian Anderson interpretaba el papel de una detective enviada a la húmeda Belfast obsesionada con atrapar a un inquietante asesino en serie al que interpretaba un Jaime Dornan que demostró con este papel que es mucho más que Christian Grey.

Aunque no todas son The Fall o Broadchurch. A veces también fallan. Como Rellik y Thirteen, que empiezan fuerte pero se diluyen. Puede pasar. La segunda llegó a España de la mano de Calle 13, especialista en thrillers y tenía como protagonista a Jodie Comer, ahora en la aplaudida por la crítica Killing Eve, en HBO. Mantener el nivel de tensión que exige un thriller resulta muy complicado y pese a no ser redondas en cuanto a trama, a estas, como a tantas otras, no se les puede negar sus cualidades en otros aspectos como el reparto, la fotografía, la realización o la dirección.

Los thrillers made in UK tienen un halo de distinción que traspasa sus fronteras y hace que en un país como Estados Unidos, con una industria tan poderosa como la suya, se obsesione con algunas de sus producciones. A veces, como en el caso de Broadchurch y Sherlock adaptándolas a su forma de hacer las cosas con resultados más bien dispares. En otras ocasiones con veneración, como con A Very English Scandal, que es más comedia de enredos que thriller, o Bodyguard, que sí sería un thriller más puro. Ben Whishaw y Richard Madden bien lo saben. Hace una semana se volvieron de Los Angeles con un Globo de Oro en sus manos. Otras veces intentan ‘robar’ la idea de sus primos británicos para americanizarla y el proyecto se estanca, como con Utopía, que hace tiempo cayó en el limbo de las series que iban a ser y nunca fueron.