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Mundial de Atletismo de Londres Cero medallas en Londres: perder también es un placer

El pobrísimo resultado de los atletas españoles en el Mundial de Atletismo ya no se juzga como un desengaño, sino como un ejercicio de realismo en el que atletas eliminados en primera ronda son tratados casi como héroes en redes sociales

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La atleta española Ruth Beitia durante la prueba de salto de altura en el Mundial de Atletismo de Londres. EFE/EPA/FRANCK ROBICHON

Cero medallas. El balance es un alarde de sinceridad y admite que España ha suspendido en el Mundial de atletismo de Londres: ya no nos queda ni la medalla de Ruth Beitia.

Pero lo que en otro tiempo hubiese sido un desengaño, hoy sólo es un ejercicio de realismo que se puede explicar con el caso de Ana Lozano: una atleta de 5.000 metros que, a pesar de ser eliminada en primera ronda, ha sido tratada en su tierra, en Guadalajara, como una triunfadora; no es sólo po rcariño local, sino la realidad de que la atleta, de 26 años, hizo al mejor marca de su vida en esa eliminatoria del Mundial. Un dato que demuestra que compitió de manera sobresaliente. Pero, a su vez, retrata cuál es el estado real de nuestro atletismo.

La pregunta es por qué, y no es la pregunta más agradable. Pero entonces se puede volver a poner de ejemplo Ana Lozano y explicar que ella podría ser el retrato de un país que, al menos, valora lo que tiene, capaz de enorgullecerse de sus atletas que caen en primera ronda como no se hubiese imaginado antes. Al menos, en las redes sociales aparecen multitud de mensajes que les dan las gracias por intentarlo.

La atleta española Ana Lozano, en el suelo tras correr en la prueba de los 5000 m. en el Campeonato mundial de atletismo en el estadio olímpico de Londres. EFE/Srdjan Suki

En realidad, en los pocos casos de atletas han logrado pasar a la final, tampoco hubo forma humana de pelear por la medalla (excepto en el caso de Adel Mechaal en los 1.500 metros). Otro detalle que se capta, incluso, en las declaraciones de no pocos atletas que, una vez que alcanzan la marca mínima para acudir al Mundial, aceptan que "el premio es estar en el Mundial" y que todo lo que venga, a partir de ahí, es añadidura.

El mensaje que transmite la Federación Española de Atletismo a través de su presidente, Raúl Chapado, un hombre muy activo en redes sociales, es el de "pasión por competir". De ahí que desde la propia página web de la Federación también se alimente esa sensación y se hable de actuaciones brilantes de esos mismos atletas que, aún cayendo en primera fase como Marta Pérez de Miguel en 1.500 o la propia Ana Lozano en 5.000, realizan su mejor marca.

La falta de medallas es la consecuencia de las condiciones laborales de nuestros atletas

Antes no era así. Pero estos son los nuevos tiempos de nuestro atletismo y que al ciudadano medio le puede costar concebir. Pero a ese ciudadano también hay que explicarle que la falta de medallas también podría ser la consecuencia de las condiciones laborales de nuestros atletas. Gente que ni supera, en bastantes casos, los 1.000 euros al mes; que admiten que es prácticamente imposible ganarse la vida con el atletismo. Y la prueba es que entre ellos los hay que han aprobado, a los 26 años, una oposición para trabajar de funcionarios. También los hay que trabajan a media jornada, que ya han terminado su carrera universitaria (Medicina, INEF, Derecho...), y hasta los hay, como Fernando Carro, que, después de siete años separado de las aulas, volverá este año a la Universidad. No queda otra: el tiempo pasa y los ingresos que ofrece el atletismo no dan casi ni para pagar la hipoteca.

El atleta español Adel Mechaal, junto al noruego Filip Ingebrigtsen, tras la final de la carrera de 1.500 metros en el Mundial de Atletismo de Londres. EFE/EPA/SRDJAN SUKI

Así, ahora hay más formación académica que antes, pero a cambio de peores resultados. Y, aunque no tenga por qué ser una relación causa efecto, la realidad es que ya casi nadie espera a la retirada para terminar los estudios, y en algún caso ni siquiera para mandar currículums. Y no se trata de que estos atletas entrenen menos ni peor que antes, sino de que el atletismo español actual da para lo que da. El esfuerzo sigue siendo muy meritorio y no hay más que ir una tarde al INEF de Madrid o al CAR de Sant Cugat para medir a entrenadores y atletas. Pero, igual que es muy difícil aprobar unas oposiciones a notarias, por bien preparado que uno vaya, también lo es lograr medalla en un Mundial.

España ya no tiene superclases y los nacionalizados tampoco son tan productivos como los de otros países

Excepto Adel Mechaal, que se quedó a la orilla del bronce, o Bruno Hortelano, al que este año no le dio tiempo, España ya no tiene superclases ,y los nacionalizados tampoco son tan productivos como los de otros países. Así que lo más inteligente es apreciar lo que tenemos, imaginar que hay futuro, porque las edades acompañan, y que, aunque no tengamos medallistas, al menos sí tenemos ciudadanos inteligentes.

Y entonces Ana Lozano vuelve a ser la genuina representante de esta etapa. A sus 26 años es bióloga molecular y ha sido después de terminar su beca Erasmus por el mundo cuando se ha lanzado a practicar a tiempo completo el atletismo, donde no aspira a resolver su vida, sino a vivir una experiencia inolvidable que, si no es ahora, ya no será nunca.

El equipo español de relevos 4x400 m. en el Mundial de Atletismo de Londres. EFE/EPA/SRDJAN SUKI

La conclusión es que no se sabe si todo esto explica que no haya caído ni una medalla en Londres. Si es culpa nuestra o de que los demás países han mejorado mucho. Pero, a día de hoy, en este clima de realismo, a los únicos que se ha podido atacar son a esos atletas de los que se llevan años esperando que den un salto de calidad en las grandes competiciones y no lo dan, entre otras razones porque esos casos son los que más molestan a la Federación. Sólo queda recordar que, aunque lo diesen, seguirían estando muy lejos de las medallas en sus pruebas. Las marcas casi nunca mienten.

La solución, por lo tanto, no es fácil porque cada gran campeonato se incrementan las diferencias entre nosotros y los mejores del mundo. Hasta el punto de que hay pruebas clásicas como los 10.000 metros en la que España fue una referencia, y ahora yua no tenemos a ningún atleta que cumpla la mínima de la Federacion Internacional (IAAF). Pero si no hay otra cosa hay que aceptarlo y hasta entender, con o sin ironía, que perder también es un placer y que ya llegarán tiempos mejores liderados por gente como Ana Lozano a la que le sobra tiempo para intentarlo. Y, por supuesto, por Adel Mechaal. Sin olvidar nunca a Bruno Hortelano, que volverá.