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Del paro a la gloria

Button, que hace diez meses estaba sin equipo, logra el título mundial de pilotos en la penúltima carrera de 2009. Brawn, heredero de Honda, primer debutante que vence en el Mundial de constructores

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El sereno triunfo de Jenson Button es lo mejor que le ha pasado a la Fórmula 1 en lo que va de año. Que un sencillo y simpático piloto inglés de 29 años al borde del paro en diciembre inscriba diez meses después su nombre como campeón mundial resulta un bálsamo para un deporte enfangado y en permanente sobresalto. La sudada alegría de unos trabajadores que se vieron en la calle, las lágrimas de papá Button un veterano y afable personaje, habitual de los circuitos durante la última década y el sincero abrazo de felicitación de su compañero Barrichello, un señor pese a ser el gran derrotado del día, inyectan aire fresco en la siempre viciada atmósfera de la F1.

El éxito de Brawn es de tal calibre que ayer se permitió el lujo de jugar con dos barajas. Button era indiscutible favorito desde que dinamitó el comienzo del campeonato con seis victorias en siete grandes premios, pero su bajón fue compensado con el crecimiento moderado y constante de Barrichello. De hecho, el brasileño se ilusionó el sábado cuando logró la pole y dejó a su compañero en la 14ª posición.

Empujado por los escandalosos aficionados presentes en Interlagos, animado por los numerosos familiares apiñados en una sala del circuito, Rubinho salió como un tiro, pero no fue capaz de imponer el ritmo necesario para dejar atrás a Webber. El australiano, que acabó ganando la carrera, exprimió las excelentes prestaciones de su Red Bull y en el primer repostaje ya se puso en cabeza.

Button derrochaba champán, lágrimas y euforia con los miembros del equipo Brawn

Button, puesto en cuestión por algunos desde que Barrichello y Vettel comenzaron a soñar con arrebatarle la gloria, se reivindicó en el momento justo. En contra de lo que sus críticos pronosticaban, no se le encogió el pie. Descorchó la agresividad que, por lo visto, reservaba desde hace meses, y buscó el Mundial en cada curva y ante cada uno de los rivales que se le pusieron por delante.

De una sentada, se merendó cinco coches y antes de que apareciera el de seguridad, iba noveno. Hambriento, circuló en obligada caravana pero sin envainar el cuchillo. Así, con la pista libre, asestó sendos hachazos consecutivos a Grosjean y Nakajima. Se fue a por Kobayashi, un sorprendente y descarado debutante que hizo sudar al campeón del mundo durante 18 vueltas.

Apenas superó al bravo japonés, los primeros repostajes dictaron sentencia: salvo desgracia mayúscula, el título 2009 tenía dueño. Porque Barrichello se desangraba sin remisión. Tal fue la desgracia del brasileño que cerró su brava y fraticida pugna cuando un pinchazo le obligó a realizar una parada no prevista.

Mientras Kubica y Hamilton protagonistas de dos extraordinarias carreras acompañaban a Webber en el podio, Button derrochaba champán, lágrimas y euforia con los miembros del equipo Brawn. Hace diez meses, todos ellos estaban desahuciados.

La carrera de Fernando Alonso duró menos de una vuelta. El español salió perjudicado de un incidente entre el italiano Jarno Trulli (Toyota) y el alemán Adrian Sutil (Force India). Ambos acabaron fuera de la pista, pero fue el segundo al que se encontró el español en medio de la pista cuando regresaba a ella rebotado desde la hierba.

Fernando Alonso no pudo evitar impactar con el coche de Sutil. Entró enseguida en la zona de garajes, mientras el alemán y Trulli se enzarzaban en una acalorada discusión aún en el trazado, pero se dio cuenta de que no podía continuar la carrera.