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Mercedes amenaza con afianzar su dictadura en el Mundial de Fórmula 1

La escudería alemana se erige en el principal favorito y rival a batir en el campeonato que comienza este fin de semana en Australia. Ferrari y Red Bull se antojan sus competidores

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Hamilton, durante los entrenamientos libres en Australia. REUTERS/Jason Reed

MADRID.- "Todos contra Mercedes" parece erigirse en el lema del Mundial de Fórmula Uno que arranca este fin de semana en Melbourne, sede del Gran Premio de Australia, primera de las veinte carreras de un campeonato que supondrá el retorno del doble campeón mundial español Fernando Alonso, ausente en Albert Park, a McLaren.

El inglés Lewis Hamilton, que el año pasado festejó su segundo título mundial, el primero con Mercedes -equipo con el que también celebró el de constructores-, defenderá corona en un certamen que sobre el papel parece de nuevo favorable a las 'flechas de plata' que pilotan él y su compañero y rival alemán Nico Rosberg, segundo el año pasado.

Al menos eso se desprende de los test de pretemporada efectuados en los circuitos españoles de Jerez de la Frontera (Cádiz) y Montmeló (Barcelona), pista que albergará el 10 de mayo la quinta prueba de un campeonato de veinte: las mismas que el curso pasado, más la novedad de México, que retorna al calendario 23 años después y que acogerá en el Autódromo Hermanos Rodríguez del DF el penúltimo Gran Premio de un Mundial que acabará, de nuevo, en Abu Dabi -sin puntuación doble este vez-, el 29 de noviembre.

Hamilton, de 30 años, parte, junto a Rosberg, como teórico favorito para ganar de nuevo un título que capturó por primera vez en 2008 cuando pilotaba para McLaren, escudería en la que había coincidido -en conflictiva relación- un año antes con Alonso, que venía de ganar sus dos títulos seguidos en 2005 y 2006, con Renault.

El asturiano culminó el año pasado la peor de sus cinco temporadas con Ferrari, la escudería más laureada de la historia de la F1, que tocó fondo en 2014, sumida en una profunda crisis. Decidió cambiar de aires, abandonar Maranello y retornar, ocho años después, al equipo de Woking, que cambió de un motor Mercedes a Honda, y que esta pretemporada sufrió todo tipo de adversidades, entre ellas, la del extraño accidente del de Oviedo hace tres domingos en Montmeló.

Alonso pasó tres noches en un hospital de Barcelona, y tras descansar en casa, a pesar de encontrarse bien, el pasado 3 de marzo, McLaren anunció que, como medida preventiva, el español no correría en Melbourne, donde el compañero del inglés Jenson Button (campeón mundial en 2009, con Brawn) será el danés Kevin Magnussen, relegado a probador del equipo tras el fichaje del astro astur.

"Los médicos le han recomendado limitar los factores de riesgo, que podrían desencadenar otra conmoción, a fin de minimizar las posibilidades de que se produzca el síndrome del segundo impacto", rezaba la misiva de McLaren, en referencia a Alonso, de 33 años, que debutará el último fin de semana de marzo en Sepang (Malasia), uno de sus circuitos talismán, donde obtuvo tres de sus 32 triunfos en F1, con tres coches distintos (Renault, McLaren y Ferrari).

Mercedes fue la que más rodó y la que mejores tiempos marcó durante una pretemporada cuya oficiosa vuelta rápida la firmó Rosberg y en la que Williams -con motor Mercedes-, para la que pilotan el finlandés Valtteri Bottas y el brasileño Felipe Massa, se anunció como presumible segunda potencia en la categoría reina.

Al menos así parece que será en las primeras carreras del año, en las que McLaren no vislumbra excesivas posibilidades de éxito. Por delante del equipo británico, y siempre según lo visto en pretemporada, también están, a priori, Red Bull y Ferrari.

El cuádruple campeón mundial alemán Sebastian Vettel abandonó el equipo austriaco con el que festejó cuatro dobletes entre 2010 y 2013. Sustituye a Alonso en Ferrari y será compañero del finlandés Kimi Raikkonen, último que ganó un Mundial para la Scuderia, en 2007.

Y el hueco de Vettel, que el año pasado se vio claramente superado por el australiano Daniel Ricciardo en Red Bull, lo ocupará el ruso Daniil Kvyat, debutante en 2014 con Toro Rosso, que esta campaña alineará a dos novatos: el holandés Max Verstappen, que con 17 años se convertirá en el piloto más joven de la historia de la F1, y el español Carlos Sainz, hijo del doble campeón mundial de rallys de idéntico nombre.

Carletes, de 20, cuyo nombre ya sonó hace dos años como posible integrante de Toro Rosso (cuando fue anunciado Ricciardo como piloto oficial de Red Bull) tuvo que esperar una campaña más, en la que se impuso en las World Series, batiendo numerosas plusmarcas en la categoría, entre ellas la de victorias, con un total de siete. Este año compartirá, al fin, parrilla con Alonso, su ídolo de la infancia. El tercer español en liza será el castellonense Roberto Merhi, el último en llegar a la parrilla del Mundial de 2015. Formará equipo en Manor con el británico Will Stevens.