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Todos quieren su sitio en España

La Roja se deleita ante Irlanda con una goleada sin paliativos (4-0). Torres firmó un doblete reivindicativo. Silva y Cesc completaron el marcador ante una Irlanda sin armas

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España manda un aviso a navegantes. La campeona de Europa y del mundo está compitiendo en Polonia. E Irlanda sufrio la ira de sus jugones. Torres, por partida doble, Silva y Cesc certificaron la mayor goleada de la Eurocopa ante una selección que se vino abajo muy pronto. Todo se le pone de cara para los hombres de Del Bosque, que dependen de sí mismos ante Croacia en la última jornada tras el espectáculo ofrecido en Gdansk y el empate entre balcánicos e Italia en Poznan.

Fue un partido apacible, sin incomodidades. Una oportunidad para deleitarse con el estilo que define a esta selección. El del toque. El de la combinación. Y hoy también el de la pegada. Tan necesaria. Todos se reivindicaron. Los que salieron de inicio. Y los que entraron desde el banquillo. Del Bosque tiene tantas opciones y tan buenas que cualquier polémica se esfuma ante la evidencia. Después de cuatro días a vueltas con el '9' de la selección, Vicente del Bosque apostó por poner de inicio a Fernando Torres por Cesc para abrir la muralla irlandesa. Y no le pudo dar mejor resultado.

Todavía se estaban asentando ambas selecciones sobre el césped, esta vez rápido, del Arena Gdansk, cuando el Niño finalizó a las redes una jugada fantásitica de triangulación. Iniesta y Silva comenzaron a enseñaron a los irlandeses lo que iban a desplegar durante toda la primera parte. Un dúo de bajitos geniales, que cuando se encuentran destrozan esquemas y hacen las delicias del espectador. Iniesta puso en vertical un pase al del City, que habilitó para que Torres se abriera ante Ward y batiera a Given por alto. Ni la vio el portero.

Los nervios desaparecieron de un plumazo. El gol ponía la pausa necesaria y cambiaba el horizonte del partido. España, con el marcador a favor, comenzó a ser la España que hace temblar. La que toca, combina, maneja al rival y cuando es necesario mete la quinta a la portería. Del Bosque obligó a los laterales a estirar el campo. Xabi Alonso se intercambió por Busquets para sacar el balón jugado. Y Arbeloa creció al encontrar la banda libre para subir y subir. Porque Silva se movía libremente como una boya.

Los de Trapattoni desaparecieron por completo desde entonces. Tan solo podían rezar para que la lluvía que caía sobre Gdansk no terminara en diluvio futbolístico. Mientras, la Roja insistía. Unas veces probaba de lejos Xavi, otras buscaba los quiebros Iniesta, Silva se metía entre los centrales y Torres cogía confianza. Tan solo le faltó al del Chelsea pecar esta noche de egoísta. Los tres fallos ante Italia le pesaron. Se abría muy bien para mover a la defensa pero con los pies en las botas le faltaba cierta determinación. Tuvo antes del descanso dos ocasiones de esas de lamentarse. 

La primera parte finalizó con un sustito de Keane, que Piqué desbarató, y la idea de que España debió haber cerrado el partido antes del descanso teniendo en cuenta la inferioridad de los de Trapattoni y la lección de fútbol ofrecida. Y precisamente eso hizo nada más regresar de los vestuarios. Silva destapó su chistera y Gdansk se puso a sus pies. Corría el minuto 48. El canario recogió un rechace de puños del meta Given para pararse dentro del área y ante tres defensas colocó el balón con delicadeza en el fondo de la portería. Qué sangre fría. Qué maestría.

La muralla irlandesa terminó por derrumbarse, si no lo había hecho ya. La Roja buscó la goleada, por lo que pudiera pasar en la última jornada contra Croacia. Y Xavi estuvo a punto de marcar el tercero pero Given se soltó con una estirada para la galería al golpeo colocado del culé.

No le costaba nada llegar al área irlandesa a los españoles. Busquets, Iniesta, Torres. Todos tenían sus opciones. Pero el asedio descuidó algo la retarguardia, lo que aprovechó Irlanda para coger un poco de aire.  Nada que alterara el curso del partido. Porque Torres, que había gozado de incontables ocasiones para ampliar la renta, encontró el fruto a su trabajo constante en el 69. Silva peleó un balón en el centro del campo, lo recuperó y metió un pase que el Niño aprovechó en carrera para superar la salida de Given colocando la pelota rozando el palo. Tanto número 30 en la carrera de Torres en la selección, convirtiéndose en el tercer máximo goleador de la historia de España.

Del Bosque le brindó con la ovación de la grada al sustituirle justo después por Cesc. Antes había entrado Javi Martínez por Xabi Alonso. Y después completó la rotación con la incoporación de Cazorla por Iniesta. El del Málaga no tardó en probar a Given, que tuvo que despejar como pudo a córner. Y de ahí al cuarto de España. De Cesc. Que se deshizo de Green con un toque y reventó el balón. Lo celebró con rabia. También quiere un sitio. Del Bosque tiene un problema. Bendito problema. Fin del partido con una goleada redonda, la mayor de la Eurocopa. Que pase Croacia. Un empate, suficiente. Irlanda, a hacer las maletas.

 

España: Casillas; Arbeloa, Piqué, Sergio Ramos, Jordi Alba; Xavi Hernández, Busquets, Xabi Alonso (Javi Martínez, m. 65); Silva, Torres (Cesc, m. 75) e Iniesta (Cazorla, m. 80).

Irlanda: Given; O'Shea, St Ledger, Dunne, Ward; Duff (McClean, m. 76), Andrews, Whelan (Green, m. 84), McGeady; Cox (Walters, m. 46) y Robbie Keane.

Goles: 1-0, m. 4: Fernando Torres recoge un rechace en el área, se va por velocidad de dos defensas y marca con un disparo potente. 2-0, m. 49: Silva caracolea en el área ante dos rivales y bate a Given por bajo. 3-0, m. 70: Fernando Torres supera a Given en el uno contra uno tras un pase de Silva. 4-0, m. 82: Cesc culmina un saque de esquina en corto.

Árbitro: Pedro Proença (Portugal). Amonestó a los irlandeses Robbie Keane (m. 35), Whelan (m. 45) y St Ledger (m. 83) y a los españoles Xabi Alonso (m. 53) y Javi Martínez (m. 77).

Incidencias: partido correspondiente a la segunda jornada del grupo C de la Eurocopa 2012, disputado en el estadio Arena de la ciudad polaca de Gdansk ante unos 40.000 espectadores, cinco mil de ellos de la selección española.