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El Supremo eleva en 280.000 euros la multa al futbolista Carvalho por delitos fiscales

El jugador defraudó más de 500.000 euros a través de la gestión de sus derechos de imagen en una sociedad radicada en las Islas Vírgenes.

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Ricardo Carvalho en una imagen de archivo. EFE

El Tribunal Supremo ha elevado la pena de prisión de siete a diez meses y la multa de 142.822 a 422.822 al exfutbolista del Real Madrid Ricardo Carvalho por sendos delitos fiscales en sus declaraciones de la renta de los ejercicios de 2011 y 2012 en relación con sus derechos de imagen.

En una sentencia el Supremo estima el recurso contra la sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid presentado por la Abogacía del Estado, al que se adhirió la Fiscalía, a pesar de que esta había llegado a un acuerdo con el jugador tras haber devuelto este la totalidad de la cuota defraudada, 545.981 euros, y que confesó antes de conocer el procedimiento judicial que se iba a iniciar contra él. De todas formas la pena finalmente impuesta no le supone al futbolista portugués que tenga que ingresar en la cárcel, ya que no supera los dos años.

El alto tribunal estima que en el segundo ejercicio es aplicable la circunstancia agravante recogida en la reforma penal que entró en vigor en enero de 2013 ya que en julio de ese año era cuando concluía el periodo de pago del impuesto de la renta del ejercicio de 2012. Dicha circunstancia agravante está recogida en el artículo 305 bis 1.C del Código Penal.

Se refiere "a la utilización de personas físicas o jurídicas o entes sin personalidad jurídica interpuestos, negocios o instrumentos fiduciarios o paraísos fiscales o territorios de nula tributación que oculten o dificulten la identidad del obligado tributario o del responsable del delito y la determinación de la cuantía defraudada o del patrimonio del obligado tributario".

Carvalho, internacional portugués jugó dos temporadas, desde junio de 2010 a junio 2012, en el Real Madrid y cuando se dictó la sentencia de la Audiencia de Madrid ya militaba en el Shanghai SIPG, de la Superliga china.

Según declaró probado la Audiencia Carvalho derivó sus derechos de imagen a una sociedad radicada en las Islas Vírgenes, que a su vez los traspasó a otra irlandesa, que es la que comenzó a explotar dichos derechos.

Además, en 2010, tras su fichaje por el Real Madrid procedente del Chelsea, trasladó su residencia a España sin modificar esta estructura, con lo que evitó declarar ante el fisco español los ingresos percibidos por la primera empresa en sus declaraciones de la renta de 20112 y 2012, según la sentencia.