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Abusos laborales Las penurias que pasan en su puesto de trabajo temporeros, empleadas del hogar y camareros salen a la luz

Un informe de Cáritas pone cifras a algunas realidades lamentables: trabajadores de estos sectores que perciben su salario en negro, horas extra sin remunerar, las amenazas que sufren por parte de los patrones y el porcentaje que ha sufrido tratos denigrantes. Detrás de todo ello hay hasta situaciones de trata con fines de explotación laboral o trabajo forzoso.

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Cártias ha denunciado a través de un informe el trato humillante que trabajadores tanto del sector hostelero como temporeros y empleadas de hogar tienen que aguantar en sus puestos de trabajo. | Cártias

Además de salarios muy por debajo de lo que correspondería y jornadas laborales interminables y sin tiempo de descanso, los empleados de los sectores agrícola, hostelero y del hogar sufren otro tipo de vulneraciones que pasan por amenazas y tratos humillantes.

Lo asegura el informe "Vulneraciones de derechos laborales en el sector agrícola, la hostelería y los empleos del hogar" presentado hoy por Cáritas, en el que constata cómo estos colectivos son los más expuestos a la precariedad y abusos laborales.

Colectivos que son muy diferentes: el empleo del hogar está representado casi en exclusiva por mujeres (97,8%), con una edad media de 44,5 años, mientras que el agrícola está copado por un 88% de hombres, con una media de edad de 36,9 años. El de la hostelería es el más equilibrado, con un 52,7% de empleadas y una edad media de 35,7 años.

Pero les une el hecho de que tres de cada diez cobran menos del salario que les correspondería legalmente y uno de cada cuatro realiza horas extra no remuneradas; en el caso de los temporeros, la mitad percibe todo o parte de su sueldo en negro.

Lo que más preocupa a Cáritas, que ha elaborado este documento a partir de 900 entrevistas en 30 provincias, son las vulneraciones de naturaleza penal: uno de cada 20 afirma haber sido amenazado, aunque en el sector agrícola el porcentaje asciende al 13%. Otro 4% vio cómo su superior le retenía la documentación y el 12% padeció tratos humillantes, sobre todo los temporeros (12 y 22,3%, respectivamente).

La experta del equipo de Inclusión de Cáritas Española Hilde Daems ha advertido que detrás se esconden incluso situaciones de trata con fines de explotación laboral o trabajo forzoso. No en vano, el sector agrícola soporta la mayor media de horas trabajadas a la semana -48,4-, aunque es el del empleo en el hogar el que refleja una mayor proporción (un 22,3%) de las superiores a las 60 horas.

Aunque estar en una situación administrativa irregular es un factor añadido de riesgo, "la situación de legalidad no impide la vulneración de derechos", ha censurado Daems, quien ha añadido que solo el 5% ha denunciado estos hechos frente al 70% que no lo hace por miedo a perder el trabajo o porque creen que no sirve para nada.

No obstante, estos colectivos han "normalizado" su situación y la ven como un “paso necesario” para lograr un trabajo mejor o que “es el precio por vivir y trabajar en este país”. Y pese a todo, un 35% de los trabajadores en hostelería y empleos del hogar dicen estar muy satisfechas con su trayectoria laboral, una cifra que se reduce al 12 % en el de los temporeros.

Samira, una mujer marroquí de 40 años y 13 en España, ha puesto rostro a esta realidad: antes de dirigir una Fundación que atiende a solicitantes de asilo, trabajó en varios hogares. "El trabajo en el hogar está muy abandonado (...) Muchas veces es de atención a personas mayores, por lo que no es solo limpiar la casa: es hacer psicología, enfermería, trabajo social e incluso de padre y de madre", ha explicado.

Por el contrario, Eugenio Zambrano, director financiero de la empresa agrícola Berries de los Mimbrales de Almonte (Huelva), ha puesto voz a las empresas éticas, en su caso contratando y dando alojamiento a 25 subsaharianos para la recogida de fresa porque, ha subrayado, es algo que "funciona" no solo desde el punto de vista social, sino también económico.