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Inteligencia artificial en el entorno laboral Algoritmos, los nuevos jefes en las empresas: así son y así pueden afectar a los trabajadores

Los procesos matemáticos dejan atrás el factor humano, lo que puede impactar negativamente sobre la salud laboral de los trabajadores. De hecho, pueden sobrecargar de trabajo a los empleados y convertirlo en algo alienante y repetitivo.

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Los algoritmos ya llevan tiempo instalándose en multitud de empresas/Pixabay.

No hace falta viajar al futuro, los algoritmos ya llevan tiempo instalados en los procesos organizativos de multitud de empresas. No solo las grandes multinacionales utilizan la digitalización, empresas más pequeñas también emplean estas nuevas tecnologías en sus plantillas y, aunque pueda parecer un gran avance, no siempre beneficia a los empleados. Es por eso por lo que los sindicatos llevan tiempo pidiendo conocer cómo se emplea dicha inteligencia artificial en las compañías. Ahora, tras la aprobación de la ley rider, las empresas tendrán la obligación de informar a los representantes legales de los trabajadores de "los parámetros, reglas e instrucciones en los que se basan los organismos o sistemas de inteligencia artificial" que afecten a la toma de decisiones y que puedan incidir en las condiciones de trabajo o en el acceso y mantenimiento del empleo.

Aunque esto supone una novedad y un gran avance en materia de derechos laborales, es cierto que, al tratarse de algo desconocido, multitud de trabajadores tienen dudas sobre qué son estos algoritmos, su regulación y cómo pueden llegar a afectarles.

Evaluación y selección de los trabajadores

Los algoritmos son una serie ordenada de instrucciones, pasos o procesos que llevan a la solución de un determinado problema. Las empresas suelen utilizarlos para asignar el trabajo a unos trabajadores u otros, medir el nivel de velocidad en el trabajo, calcular el nivel de productividad o de eficiencia e, incluso, pueden utilizarse para la selección de personal. De hecho, en algunas empresas de reparto se puntúa a los trabajadores y, de esta forma, la empresa les permite elegir su horario y sus horas de disponibilidad. Es decir, que a mayor puntuación, mejores condiciones, aunque eso puede cambiar si recibe una nota negativa. De esta forma, hay trabajadores absolutamente plegados a los algoritmos, convirtiéndose en esclavos de los mismos.

El secretario de juventud de Comisiones Obreras, Carlos Gutiérrez, explica que ya hay problemas de discriminación a la hora de contratar con estos algoritmos. "Al final en muchos casos, ya sea por el diseño del algoritmo o ya sea porque este utiliza datos de la realidad que ya de por sí discrimina, el algoritmo acaba produciendo o reproduciendo esa discriminación". Un ejemplo de ello, cuenta, es lo que ocurrió en Amazon,  que "tuvo que cambiar un algoritmo que utilizaba porque discriminaba a mujeres y minorías a la hora de contratar".

Todas las empresas pueden usarlos

Al final, todas las empresas pueden utilizar un algoritmo, ya sea para medir la productividad de sus trabajadores o para contratarles. 

"En España, hay una empresa muy grande de ascensores que utiliza un algoritmo que trabaja dentro de una aplicación. A esa aplicación se conecta el trabajador, el ascensor que necesita una visita por parte del técnico, la empresa y el cliente. Lo que hace el algoritmo es distribuir el trabajo y el orden del trabajo que realizan los trabajadores. Cada día al trabajador le aparecen los ascensores que tiene que arreglar y el orden", cuenta a Público Gutiérrez.

Pueden afectar negativamente la salud de los trabajadores

Los algoritmos, al ser procesos matemáticos, dejan atrás el factor humano y esto puede impactar negativamente sobre la salud laboral de los trabajadores. Gutiérrez explica que pueden llegar a intensificar el trabajo de los empleados de forma significativa, sobrecargando a los trabajadores.

"Además, al producir decisiones automatizadas, los algoritmos consiguen que los trabajadores tengan cada vez menos margen de autonomía, de organización y de capacidad de decisión y, por lo tanto, el trabajo se hace cada vez más alienante, pudiendo tener repercusión también en la salud mental de los trabajadores. Al final los trabajadores están más controlados en su trabajo, con unas tareas más intensas y con menos autonomía y capacidad de decisión.... Y esto repercute de forma directa en la salud", explica Gutiérrez.

Incluso pueden decidir despidos

En el año 2018 la BBC publicó un artículo en el que contaba que Ibrahim Diallo, un trabajador de Los Ángeles, acudió un día a su trabajo y la tarjeta de entrada le dejó de funcionar porque, según el sistema, era un trabajador inactivo y los empleados de seguridad le escoltaron hasta la puerta ya que según los datos había sido despedido. Tal y como se explica en el reportaje, la empresa estaba atravesando cambios a nivel informático y de plantilla y, en realidad, se trataba de un error. Al parecer, el anterior jefe de Daillo olvidó renovarle en el sistema y las máquinas interpretaron, con la información disponible, que había sido despedido y que ya no trabajaba ahí.

Otro ejemplo fue lo que ocurrió en abril de 2019. Amazon estuvo de nuevo bajo sospecha tras una publicación en The Verge en la que se aseguraba que el gigante liderado por Jeff Bezos despidió a cientos de trabajadores en un año por baja productividad, un dato que calculaba mediante un algoritmo propio. En la carta adelantada por The Verge, un abogado que representa a la compañía detallaba cómo esta despidió a cientos de empleados entre agosto de 2017 y septiembre de 2018 por razones de productividad, lo que suponía aproximadamente el 10% de la plantilla del centro.

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