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Consumo de alcohol Menos cañas y vinos: el desplome del consumo de alcohol abre un boquete tributario de 280 millones

Los datos de Hacienda y de los productores ponen sobre la mesa un descenso de casi el 15% en el consumo de cerveza, del 16% en el vino y de otro cercano al 25% en el del resto de bebidas alcohólicas que intensifica más si cabe la el descuadre de las cuentas públicas en la crisis pandémica.

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Boutades al margen, la pandemia ha provocado un desplome del consumo de bebidas alcohólicas que está abriendo un agujero en la recaudación tributaria. — Eduardo Bayona

zaragoza,

Las apelaciones al consumo de bebidas alcohólicas, cañas de cerveza en especial, que marcaron el debate político en la primavera electoral madrileña han acabado revelándose como meras boutades, que no son más que "intervenciones pretendidamente ingeniosas, destinadas por lo común a impresionar" pero para nada realistas: en la España pandémica se bebe cada vez menos alcohol, con un desplome de tal intensidad como para abrir un boquete de 280 millones de euros en la recaudación de la Agencia Tributaria por los impuestos especiales que gravan esos productos.

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Esa merma recaudatorias refleja una caída del consumo que ya ronda el 15% en el caso de la cerveza y que ronda el 25% en el resto de bebidas alcohólicas, a lo que debe sumarse el arrastre de otros 58,8 millones por el IVA, del 21% en ambos casos, que no ha llegado a generarse como consecuencia de ese cortocircuito de las ventas, lo que eleva el boquete hasta los 338,8 millones de euros.

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Ese retroceso, cuya magnitud se sitúa en el entorno de los recursos que mueven al cabo del año ayuntamientos de ciudades medianas como Valladolid (363 millones) o Donostia (400) y muy por encima del que presupuestan otras como Pamplona (235) y Alicante (274), complica un poco más, si cabe, el descuadre de las cuentas públicas como consecuencia de la pandemia.

Casi 3.000 millones de cañas menos en apenas un año

Los datos de Cerveceros de España, la principal patronal de productores tanto industriales como artesanales de ese producto, recogen también una notable reducción del consumo: el año pasado salieron al mercado 456 millones de litros menos que el anterior, a lo que se añade una caída acumulada de otros 126 de enero a abril de 2021.

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Esos 582 millones menos de litros, que equivalen a una merma conjunta del 11,9%, equivalen a 2.910 millones de cañas y 1.164 de jarras, un descuadre más que notable frente al trasiego de los años previos a la pandemia.

En general y según los estudios de la consultora Kantar, "las ocasiones de compra de cerveza han caído un 30% a lo largo del último año", explican fuentes de Cerveceros de España, que anotan que antes de la pandemia el 70% de la cerveza que se bebía en España se tomaba fuera del hogar, segmento en el que el desplome del consumo alcanza un 40% que no se ve compensado por el aumento del 18% de la compra doméstica.

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"En definitiva, este incremento de ventas en el canal alimentación no compensa ni de lejos todo lo que se ha perdido por los cierres de establecimientos hosteleros y del turismo", añaden.

La situación, que también está afectando al sector del cereal, tanto de producción local como importado, por la menor necesidad de materias primas, resulta especialmente crítica en el subsector de la producción artesanal o craft, un segmento en el que la crisis habría provocado, "según cifras provisionales, una caída de la producción cercana al 40% y el cierre de compañías", apuntan.

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En este caso, al cuadro general de caída del consumo se le añade "una dependencia mayor de la hostelería local, y en muchos casos no tienen acceso significativo a otros canales de venta, como puede ser el de la exportación o incluso de la distribución moderna", con lo que la pandemia "ha supuesto para una parte importante (de los fabricantes) la caída de producción a niveles inasumibles, optando por la paralización total de las operaciones".

5.000 millones de litros de vino en las bodegas

En el caso del vino, según su interprofesional, OIVE, el consumo en España al cierre del año móvil (últimos doce meses) de marzo de 2021 seguía siendo, tras haber marcado en febrero su mínimo histórico (880 millones de litros) y pese a su ligero repunte, un 16,6% inferior al del ejercicio anterior.

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"Se estima que el consumo nacional de vino habría descendido, en los últimos doce meses, en 1,8 millones de hectolitros", indica el último informe de esta entidad.

Mientras la exportación tampoco acaba de arrancar, y con las bodegas hasta arriba de existencias con casi 5.000 millones de litros almacenados, el sector opta antes de que el líquido se pierda por tirar precios y por aumentar las remesas que van a las destilerías y las vinagrerías, que en los ocho primeros meses de la campaña de este año han superado en un 37% a las del mismo periodo del anterior.

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"Se muestra en marzo de 2021 un descenso de 5,5 millones de hectolitros con respecto a los registrados en el mes anterior, por lo que parece que el exceso de existencias finales respecto a la campaña pasada tiende a irse reduciendo", señala, no obstante, la interprofesional.

Las bebidas alcohólicas, uno de los productos cuyo consumo más cae

Los informes mensuales de recaudación que publica la Agencia Tributaria, concretamente de los de diciembre y abril, indican que los ingresos por los impuestos especiales de las bebidas alcohólicas cayeron de los 801 millones de euros de 2019 a 614 en 2020 para añadir a esa reducción otra de 53 en los cuatro primeros meses de este año en relación con el mismo periodo del año anterior, lo que da un desplome de 240 que equivale al 23,5%.

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Esa merma de los ingresos ha sido menos acusada en el caso de la cerveza, con un retroceso de 26 millones el año pasado y otro de 14 de enero a abril que supone una merma conjunta del 9,4%.

Eso, desde el punto de vista cuantitativo, ya que desde el cualitativo llama la atención cómo las bebidas alcohólicas son uno de los productos cuyo consumo más está acusando los efectos de la pandemia entre los medibles por la evolución de los impuestos que los gravan.

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Así, la intensidad de la caída de los ingresos tributarios por el alcohol superó el año pasado con un -23,4% incluso a la de los hidrocarburos (-15,8%), afectada por las restricciones de la movilidad, y únicamente se vio rebasada por la del tributo del carbón (-70%), en este caso como consecuencia de los primeros cierres de las centrales térmicas, y por el de Sociedades (-333,2%), en cuya evolución confluyeron la crisis y el aplazamiento de liquidaciones.

Y nada apunta a que esas tendencias a un menor consumo de alcohol, en el que junto con las restricciones gubernamentales por la pandemia influyen los cambios de hábitos por los miedos personales al contagio y la caída de las rentas, vayan a cambiar a medio plazo, ni siquiera con el derrumbe de precios de sectores como el del vino: en los cuatro primeros meses de este año, solo la recaudación por el tributo del carbón (-52,8%) cae más que la vinculada a las bebidas alcohólicas (-25,2%) y la cerveza (-14,3%).

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