Público
Público

¿Por qué Jaén es la provincia con la mayor tasa de contratos temporales de España?

El 96,6% de la contratación firmada en el último año en esta provincia es eventual, debido a su dependencia de un sector con una gran estacionalidad, el olivar, y a una reforma laboral que favorece la temporalidad en los servicios.      

Una mujer hace cola en una Oficina del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE).
Una mujer hace cola en una Oficina del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE). Óscar Cañas / Europa Press

Jaén está a la cola de la cola en trabajo indefinido, porque lidera la clasificación opuesta: es la provincia con el mayor índice de contratos temporales (96,6%) de un estado, España, que supera en 12 puntos porcentuales la tasa media europea de eventualidad, registro que este año sólo rebasa Países Bajos. Un modelo económico que depende en demasía de un sector con una gran estacionalidad, el olivar, impulsa la enorme temporalidad del mercado laboral de esta provincia y, a su vez, propicia una progresiva despoblación del territorio en el interior de una comunidad, Andalucía, que, al contrario, aumenta de habitantes cada año.

Las cifras son contundentes: de los 437.976 contratos firmados en el último año en Jaén, 423.323 fueron temporales, según la estadística anual del pasado mes de noviembre del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE). Ese porcentaje de eventualidad se sitúa tres puntos por encima de la media de Andalucía (93,6), la comunidad a la que pertenece también la segunda provincia con mayor temporalidad, Huelva (96,1), y siete superior a la media española (89,04). Más aún: de todos los contratos que hay en vigor actualmente en la provincia jiennense, el 35% en el sector privado y el 39,8 en el público son eventuales, una tasa que en España está en un 26%, de acuerdo con los datos de la última Encuesta de Población Activa.

La alta tasa de temporalidad es uno de los mayores lastres del empleo en España, un modelo contractual que, según los sindicatos, ha ido creciendo paulatinamente desde la reforma laboral del anterior Gobierno del PP hasta ser absolutamente predominante –el 89,44% de los contratos firmados en el último año en nuestro país-. A ello pretende poner coto la nueva ley de contrarreforma que prepara el actual ejecutivo de PSOE y Unidas Podemos, proyecto pendiente aún de ser presentado en el Congreso de los Diputados.

La alta tasa de temporalidad es uno de los mayores lastres del empleo en España

Cada territorio tiene unas peculiaridades que conforman su realidad económica y laboral. En el caso de Jaén, hay una que resulta determinante: la gran dependencia que tiene esta provincia del sector del olivar, el cual se extiende en una superficie de 587.932 hectáreas donde hay plantados más de 60 millones de olivos, el 42% de Andalucía y el 25% de toda España, según los datos de la Junta de Andalucía de la campaña 2021-22. Su recolección y molturación genera 4,2 millones de jornales y la producción final abastece en torno al 20% de la demanda mundial de aceite de oliva. Y, prácticamente, en los 97 municipios de la provincia hay olivar del que se nutre esa producción.

Por esa razón, la agricultura tiene en Jaén el doble de peso en el PIB que en Andalucía y casi cinco veces más que en España –un 14,91 frente a un 7,20 y un 3,05, respectivamente-. El último informe de Mercado de Trabajo del SEPE refleja que casi el 63% de los contratos firmados en esta provincia se realizan en el sector agrícola, al que siguen el de servicios, con en torno a un 25%, y la construcción y la industria, que no alcanzan entre ambos el 12% del total provincial. Y esa preponderancia de la actividad agrícola, señala el Servicio Estatal de Empleo, se ve reflejada en una estacionalidad de la contratación, que aumenta considerablemente durante la campaña de la aceituna, entre noviembre y febrero, fundamentalmente. Otro dato: el 94,14% de los contratos son de la modalidad de por obra o servicio o eventual por circunstancias de la producción.

La mecanización acorta los contratos del olivar

El secretario general provincial de UGT, Manuel Salazar, confirma lo que vienen a decir los datos: la dependencia que tiene Jaén del sector primario y del de servicios, pero, sobre todo, de la campaña de la aceituna, la clave de bóveda de toda la economía provincial, con más de 100.000 trabajadores que van rotando en los tajos del olivar durante unos cuatro meses. Pero la duración de esos trabajos, advierte, es cada vez más corta a causa de la mecanización que ha ido sustituyendo la mano de obra, sobre todo la femenina.

Pero a esa estacionalidad del empleo se suma, según Salazar, la precariedad de los contratos que propicia la reforma laboral del Gobierno de Mariano Rajoy, aún vigente, en todos los sectores, principalmente en el de servicios, el otro gran pilar de la economía jiennense, ligado al turismo de los numerosos parques naturales de la provincia y al tirón de sus dos ciudades Patrimonio de la Humanidad, Úbeda y Baeza. "Los contratos son absolutamente precarios, de bajo valor añadido, de bajo salario. En el comercio, los contratos a veces son por día y es complicado dar una media de duración, porque es un sector muy volátil, como el de la hostelería, que depende de las temporadas, de un puente, como el de este de diciembre. O en Cazorla, en Sierra Mágina, que se han creado bastantes empleos, pero puntuales, de cuatro días, de jueves a domingo", explica el dirigente de UGT.


Luego está la industria, lo que antaño fue un sector importante en esta provincia, en Linares, sobre todo, con la factoría de Santana Motor en la que se fabricaban miles de vehículos todoterreno y cajas de cambio. Hoy queda la fábrica de Valeo, en Martos, también en el campo de la automoción, con cerca de 3.000 empleados; un sector cada vez más potente en la producción de material de plástico en diferentes municipios y el sector de la madera y el mueble en Mancha Real. Pero todo ello sigue siendo insuficiente para sacar a Jaén del furgón de cola de la temporalidad española y europea.

"Desde que nací, he mascado precariedad. En Jaén, trabajo hay, empleo digno, no", dice el secretario general provincial de CCOO, Francisco Cantero. Su análisis, al igual que el de su homólogo en UGT, parte de un modelo productivo muy dependiente del olivar, actividad estacional que no genera empleo indefinido. Y a la alta tasa de temporalidad que eso genera en la provincia, él le añade la de la parcialidad no deseada en otros ámbitos, la de trabajadores con contratos parciales, la mayoría jóvenes y mujeres, que no encuentran un empleo a jornada completa y que acaban haciendo más horas de las contratadas, otro ranking en el que, asegura, esta provincia también va en cabeza.

Uso fraudulento de los contratos parciales

"Hemos observado que se hace un uso fraudulento de estos contratos parciales. Antes, eso estaba más en el sector de la hostelería, pero ya se ha ampliado a otros, incluso de trabajos intelectuales, tanto en el sector privado, como en el público en trabajos externalizados de limpieza, vigilantes de seguridad, trabajo de ayuda a domicilio, sanitario... Es algo ya estructural", asegura Cantero.

Todo eso se traduce, según este dirigente sindical, en unos ingresos inferiores, muy por debajo de los que perciben en otras partes de España. Y para demostrarlo echa mano de los datos de la Agencia Tributaria (AEAT) sobre declaraciones fiscales, que reflejan que el salario medio anual en la provincia de Jaén es de 14.261 euros, más de 6.000 por debajo del sueldo medio en España y a más distancia todavía de los 26.721 de Madrid.

La temporalidad, "las cifras indignas de temporalidad" de esta provincia, subraya Francisco Cantero, tienen un origen coyuntural en el mal uso de la normativa sobre eventualidad de la que se aprovechan empresas que pretenden ajustar con precariedad laboral su cuenta de resultados en periodos de crisis, para no perder beneficios. Y a lo que se añade, precisa, la "ausencia de la fiscalización de la Inspección de Trabajo" para que eso no ocurra. "Aquí hay una merma de inspectores que no se reponen desde hace una década que provoca que esto sea una provincia si ley. Con una plantilla de seis, siete inspectores para 275.000 trabajadores que llega a haber durante la campaña de la aceituna, ¿cómo se puede controlar todo eso?", se pregunta el responsable de CCOO.

La Confederación de Empresarios de Jaén también achaca el alto índice de temporalidad laboral a la gran dependencia que tiene la economía de esta provincia andaluza del olivar, un sector con una clara estacionalidad en su actividad. Y eso, según su presidente, Bartolomé González, genera un fuerte desequilibrio entre la oferta y la demanda de trabajo. Eso se traduce en una excesiva rotación de la mano de obra, la cual, al terminar la campaña de la aceituna, se va a la construcción o a la hostelería o a otras campañas agrícolas de diferentes partes de España, en un continuo trasiego para intentar completar el salario anual.

Los Empresarios de Jaén también achacan el alto índice de temporalidad laboral a la gran dependencia del olivar

Tanto trasiego laboral se solucionaría, a juicio del presidente de los empresarios, con la creación de una gran industria en torno al olivar que generaría un empleo más estable durante todo el año, mediante la puesta en marcha de un clúster que se dedicase a la fabricación de toda la maquinaria que requiere la recolección y molturación de las millones de toneladas de aceitunas cultivadas en cerca de 600.000 hectáreas, una maquinaria que ahora se trae de otras partes de España y del mundo.

Francisco Cantero está de acuerdo con esa apreciación. "Gastamos 250 millones de euros al año en comprar la maquinaria para el olivar y en Jaén no se fabrica ni una goma", dice. Se podría promover esa industria y también, añade, la del oleoturismo, con la puesta en marcha de proyectos que atraigan durante todo el año a visitantes interesados en conocer la riqueza natural y económica que hay alrededor de la aceituna. Se trataría, en suma, según todas las partes consultadas, de crear un nuevo modelo productivo que diversifique y amplifique las actividades en torno a un monocultivo que, ahora, genera una altísima tasa de temporalidad laboral.

"La alternativa –explica Manuel Salazar- es intentar cambiar el modelo productivo de la provincia de Jaén. Invertir en espacios industriales, en mejorar las comunicaciones...". "Además de derogar la reforma laboral, aquí hay que ajustar mecanismos parar acabar con la temporalidad mediante planes integrales que permitan que el empleo temporal se convierta en indefinido. Hacer un giro de modelo productivo para que se genere otro tipo de empleo en torno al olivar", apunta Francisco Cantero.

La progresiva pérdida de población

Y todo eso, además, se plantea como un objetivo prioritario para revertir una tendencia demográfica que amenaza el futuro de esta provincia: la población de Jaén es actualmente de unos 632.000 habitantes, lo que representa el 7,4% de Andalucía y el 1,3 de España. Pero mientras la población española ha aumentado un 1,92% en el último quinquenio y la andaluza, un 0,91, la de Jaén ha disminuido un 2,61%, según refleja el informe del Mercado de Trabajo de esta provincia publicado este año con datos de 2020. Tal como refleja el cuadro a continuación, el número de habitantes en esta provincia andaluza se ha reducido año tras año desde 2016, cuando superaba los 648.000.

No es todavía lo que se denomina la España vaciada, porque aún está lejos de los 89.000 habitantes de Soria o los 133.000 de Teruel, pero la tendencia es algo preocupante. Y los sindicatos creen que a revertir esa curva demográfica descendente no ayuda nada la alta temporalidad y precariedad de los contratos, al contrario, la empujan más hacia abajo. "La gente –dice el secretario de CCOO- se cansa de tirarse cinco, seis años con contratos parciales, ganando 600 euros. Y la gente joven se está marchando. Se han perdido 25.000 habitantes y eso es una auténtica diáspora, como si Bailén desapareciera del mapa, y mientras la población migrante no llega ni al 2%".

El envejecimiento de la población tiene además un índice muy elevado (129,22%) en una provincia donde predomina la emigración sobre la inmigración, de manera que el flujo de entrada de gente, tanto procedente de otras provincias españolas como del extranjero, resulta muy inferior al de salida en su cómputo anual, principalmente hacia otros puntos de España, advierte el informe de SEPE.

Y si se quieren cambiar las tornas, hay que introducir cambios. Manuel Salazar habla de una discriminación positiva en la inversión estatal que permita mejorar la situación de una provincia con grandes dificultades estructurales. Y eso pasa, a su entender, por una mejora de las comunicaciones, por ferrocarril, con la conclusión del corredor central del Mediterráneo que va desde Algeciras hasta el levante y de la autovía que conecta Jaén con Albacete, para seguir luego hasta el País Valencià. "La situación geográfica de Jaén –añade- es crucial para la logística, para la conexión entre el norte y el sur, con el proyecto de un gran puerto seco en Linares que se convertiría en un gran centro de distribución".

Los empresarios también ven en esas conexiones el futuro económico de Jaén, porque permitirían hacer de esta provincia un grave enclave de logística y distribución, pero se quejan de la falta de inversión para que eso se haga realidad. Su intención, dice su presidente, es crear una especie de lobby como el que han hecho en la zona del levante las compañías Mercadona y Boluda para fortalecer la economía de su región. Y para empezar ya han hecho una alianza con el empresariado de Albacete con el objetivo de presionar a las administraciones públicas para que concluyan la construcción de la autovía que unirá ambas provincias. "Y si en Jaén aún no tenemos la imagen de la España vaciada como en Castilla y otras partes de España, es gracias, precisamente, al olivar", apostilla Bartolomé González.

Más noticias de Economía