Estos son los pueblos más bonitos para visitar cerca de Madrid
A pocos kilómetros de la capital se encuentran algunas localidades ideales para escapar del ruido y el agobio de la gran ciudad.

Madrid-
Madrid capital tiene mucho que ver: museos, teatros, salas de conciertos, arquitectura, historia… Sin embargo, también es una megalópolis moderna con todas las cosas malas que ello implica: turistificación, homogeneización del centro y precios inflados hasta el extremo. Tanto residentes como visitantes pueden agradecer una escapada del ruido de la gran ciudad, más todavía cuando a pocos kilómetros se encuentran una serie de pueblos bonitos que merecen la pena conocer.
La mayoría de ellos sin la necesidad de rebasar los límites de la Comunidad de Madrid; y con una cierta variedad en lo que a sus atractivos se refiere. Los hay que destacan por su gastronomía, otros por su patrimonio arquitectónico. Algunos están enclavados en un entorno natural privilegiado, ya sea con un paisaje de montaña o de la más pura meseta. En resumidas cuentas, un amplio abanico de posibilidades que nos permite respirar aire limpio aunque sea durante un día. Estos son los pueblos más bonitos cerca de Madrid.
Chinchón
Chinchón es todo un clásico, y no es para menos. Ubicado a unos 45 kilómetros de la capital, en la cuenca del Tajo-Jarama, esta localidad destaca por su belleza arquitectónica sin igual. De hecho, su casco urbano fue declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1974. Sin duda alguna, el gran atractivo de Chinchón es su plaza medieval. Un espacio amplio caracterizado por sus numerosos soportales, techos escalonados y los 234 balcones de madera pintados de verde. Además, Chinchón es también es famoso por la bebida que lleva su nombre. Un licor anisado que se suele degustar en el postre.
Buitrago de Lozoya
Aunque si hablamos de herencia medieval, debemos nombrar a Buitrago de Lozoya y, en especial, a su famosa muralla. Una construcción defensiva que, en conveniencia con el río Lozoya, rodea al pueblo en casi toda su totalidad convirtiéndole en un enclave estratégico. También una estampa muy bonita de ver, claro. Sobre todo teniendo en cuenta que a su alrededor se halla la Sierra de Guadarrama. Más allá de la muralla, en Buitrago de Lozoya también destacan dos construcciones como el imponente castillo o alcázar de Buitrago, de los siglos XIV y XV, así como el Puente Viejo. Además, el pueblo también alberga el Museo Picasso, donde se exponen obras del artista malagueño donadas por su barbero y amigo personal, Eugenio Arias.
Rascafría
También en la Sierra de Guadarrama se encuentra Rascafría, una pequeña localidad que destaca por su mezcla de patrimonio y naturaleza. De hecho, por un lado está rodeado de montañas, bosques y ríos; mientras que por otro cuenta con un lugar emblemático como lo es el Monasterio de Santa María de El Paular, de gran valor histórico y cultural. Su estampa, entre montañas y el río Lozoya, lo convierten en un paraje bucólico, de los que animan a aislarse del mundanal ruido. En su interior sobresale el retablo mayor, así como la serie de pinturas del artista Vicente Carducho, que representan la vida de los cartujos y que originalmente decoraban el claustro.
Cercedilla
Cercedilla se encuentra junto al Puerto de Navacerrada, el destino de nieve madrileño por excelencia. No obstante, también se trata de un pueblo con encanto, que gracias a su conexión con la naturaleza tiene visitantes durante todo el año. De hecho, lugares como la calzada romana o las Dehesas son ideales para disfrutar del aire puro, ya sea dando un paseo o haciendo una ruta en mountain bike. Si bien no es un pueblo monumental, sí que se trata de una localidad serrana con casas tradicionales y calles tranquilas, ideales para eliminar estrés acumulado.
Patones de Arriba
Patones de Arriba fue declarado Bien de Interés Cultural en la categoría de Conjunto Histórico por ser el máximo exponente de la arquitectura negra, un tipo de construcción popular que utiliza la pizarra como principal elemento. Por ello, sus viviendas oscuras son la principal estampa de la localidad. Aquello que la hace tan especial, y por la que atrae a tantos visitantes cada año. El pueblo se divide en dos partes: en la parte baja se ubican las casas que cuelgan mágicamente sobre empinadas calles de pizarra, mientras que la zona alta se hallan los restos más antiguos de la localidad; unos tinados y arrenes que hablan del pasado ganadero que tuvo Patones de Arriba.
La Hiruela
La Hiruela está situada al norte de la Comunidad de Madrid, casi en Segovia, y dentro de la Reserva de la Biosfera de la Sierra del Rincón. Es un pueblo muy pequeño, con menos de 100 habitantes censados, pero con un encanto superlativo. No en vano, ha logrado permanecer congelado en el tiempo, destacando por el gran estado de conservación de sus construcciones principales: el pilón, el molino harinero, la casa consistorial o las antiguas escuelas, actualmente transformadas en un centro social. Todo ello rodeado de naturaleza, lo que hace que sea una escapada ideal para aquellas personas que deseen combinar algo de turismo rural con actividades al aire libre como el senderismo.
Aranjuez
A Aranjuez se le llama el Versalles español debido a la belleza clásica de su Palacio Real, residencia histórica de los reyes en los que el lujo, el arte y la naturaleza se dan de la mano. De hecho, lo más interesante de la construcción es su conjunto de jardines históricos, una serie de espacios verdes repletos de fuentes y esculturas que han sido declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Situado a unos 45 kilómetros de Madrid, es una de las escapadas clásicas desde la capital. Un cambio de ritmo importante, sin dejar de lado la monumentalidad.
Talamanca del Jarama
Talamanca del Jarama es escenario habitual de rodajes debido a su gran patrimonio histórico. En sus calles se han filmados títulos como Conan el Bárbaro (1982), Alatriste (2006) o El fantasma de Goya (2006), además de servir de escenario para series como Águila Roja (2009-2016) o El Ministerio del Tiempo (2015-2020). Todas ellas han aprovechado construcciones emblemáticas como la muralla, la iglesia de San Juan Bautista, de origen románico-mudéjar, el Puente Romano o La Cartuja. Esta última consta de un conjunto de explotaciones agropecuarias del siglo XVI y posteriores y conserva gran parte de la memoria arquitectónica y cultural de la instalación de los frailes cartujos dependientes del Monasterio de El Paular.
San Martín de Valdeiglesias
San Martín de Valdeiglesias destaca, sobre todo, por el castillo de la Coracera, una fortaleza construida en el siglo XV que se encuentra en un buen estado de conservación. Lamentablemente, en la actualidad se encuentra cerrado al público después de que, tras un litigio con el Ayuntamiento, la empresa Agro-Manchega del Río recuperara su propiedad. Por ello, actualmente solo se puede visitar el exterior del mismo. Aún así, no es el único atractivo del pueblo, que posee un enclave destacado situado junto al embalse de San Juan, conocido popularmente como la playa de Madrid al contar con zonas de arena y un club náutico.


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