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El 'comando Otazua' admite dos muertes y otros 14 atentados

Fue montado en 2006 por la presunta asesina de los guardias de Capbreton, Saioa Sánchez

PEDRO ÁGUEDA

Los cuatro detenidos el martes en Vizcaya son el máximo exponente del partido que ha sacado ETA a la decisión de aparcar la tradicional figura del gudari perseguido por la Policía y que se ayuda de una fiel red de colaboradores por la del terrorista sin antecedentes. Los cuatro legales arrestados, miembros sin fichar de la banda, llevaban una vida aparentemente rutinaria y, sin embargo, han confesado estar detrás de 16 atentados, según fuentes de la lucha antiterrorista. Las acciones fueron cometidas desde enero de 2006 y causaron la muerte del inspector de Policía Eduardo Puelles y del brigada del Ejército Luis Conde.

Ha sido Iñigo Zapirain quien ha admitido, ante dos guardias civiles instructor de las diligencias y secretario y un abogado de oficio, su participación y la de los otros tres detenidos en esas acciones terroristas, situando a Daniel Pastor al frente del comando. En el garaje de este último, la Guardia Civil halló 200 kilos de explosivo y tres armas de fuego.

Los investigadores han logrado reconstruir la trayectoria del comando Otazua, bautizado así por un etarra muerto en un tiroteo con la Ertzaintza en 2003. Fue montado a principios de 2006 por Saioa Sánchez, encarcelada en Francia como presunta autora de los disparos que costaron la vida a dos guardias civiles en Capbreton el 1 de diciembre de 2007. Un año antes, parte de la estructura de ETA asentada en Vizcaya había huido al encontrar la Ertzaintza un bidón con explosivos. Ahora se sabe que otro talde (grupo) siguió actuando bajo un manto de anonimato que le proporcionaba la rutinaria vida de sus miembros, que trabajaban en tareas de mantenimiento, construcción, hostelería o personal externo en el Ayuntamiento de Bilbao.

La primera acción admitida por los terroristas fue la colocación de un artefacto explosivo en una oficina del Inem de Santutxu el 21 de enero de 2006. Días antes de la tregua declarada el 22 de marzo de ese año, el comando colocó cuatro pequeños artefactos junto a carreteras. Después del alto el fuego, retomó su actividad con un coche bomba frente a la delegación del Ministerio de Defensa de Logroño que no estalló por un fallo en el sistema de iniciación. El creador de los comandos compuestos sólo por legales, Garikoitz Aspiazu, Txeroki, dejó sus huellas en aquel coche.

Además de a Puelles y Conde, los etarras intentaron matar al escolta Gabriel Ginés y a un policía de Bilbao. En los bajos de los vehículos de ambos situaron sendas bombas lapa. En julio de 2009 colocaron una furgoneta bomba frente a la casa cuartel de Burgos que dejó 65 heridos. El comando guardaba informaciones sobre miembros de la Judicatura, la Ertzaintza, sedes del PSE (habían atacado varias) y oficinas de Correos y del Inem.

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