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Feijóo saca la billetera para preparar la campaña electoral

Desde que anunció la convocatoria del 25-S, la Xunta ha anunciado, publicitado o convocado ayudas y subvenciones por valor de 38 millones, un 58% más que en el mismo período del 2015

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El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo. E.P.

A CORUÑA.- Desde que Alberto Núñez Feijóo confirmó el pasado 1 de agosto el adelanto de las elecciones gallegas al 25 de septiembre, la Xunta ha anunciado, publicitado, convocado o ampliado programas de ayudas y subvenciones públicas a ciudadanos, entidades y empresas por valor de 38 millones de euros.

Así figura en las resoluciones y órdenes de varias consellerías y organismos dependientes del Gobierno autonómico, publicadas en los últimos diez números (no suele publicarse en fin de semana) del Diario Oficial de Galicia (DOG). En el mismo período del año anterior, las medidas del mismo tipo alcanzaban apenas 24 millones, es decir un 58% menos.

El presupuesto de la Xunta para el 2016 ronda los 8.800 millones de euros, un 4% más que en el 2015. Es decir, que en las dos primeras semanas de precamapaña, los anuncios de gasto en subvenciones han crecido catorce veces más de lo que lo ha hecho el presupuesto autonómico. E incluyen aportes curiosos como la financiación de la compra de perros pastores. ¿No lo creen? Sigan leyendo.

Las ayudas más cuantiosas se publicaron en el DOG del 1 de agosto, el mismo día en que Feijóo puso fecha a las autonómicas: 6,9 millones en subvenciones para fomentar la creación de puestos de trabajo en el medio rural; 4 millones para financiar lanzaderas de empleo; otros 4 millones del ticket eléctrico para familias desfavorecidas, y 3,1 millones para apoyar la comercialización y consolidación de la imagen de las empresas del sector detallista y artesanal. En este último caso se trata, según el DOG, de dar “publicidad”, ocho meses después de su aprobación, a la orden de la Consellería de Facenda que establecía las bases de acceso y que fue firmada en diciembre del 2015.

Lo cierto es que el Ejecutivo de Feijóo lleva meses preparando con mimo su programa de gasto de cara a la campaña. A mediados de marzo, el propio presidente anunció que devolvería en dos mensualidades la mitad de la paga extra retirada a los funcionarios en el 2012 (una media de algo menos de 800 euros por empleado de la Xunta y de las tres universidades gallegas). El primer pago se hizo en abril y el segundo se hará en la nómina de septiembre. Es decir, a pocas semanas de que se se celebren los comicios, cuya fecha más lejana no podría ir más allá de octubre. Feijóo lo sabía entonces porque en ese mes agotaba su legislatura.

El 29 de julio, sólo tres días antes de anunciar que los adelantaba al 25 de septiembre, haciéndolos coincidir con los de Euskadi e incumpliendo su promesa de llamar a las urnas para octubre, el presidente lanzó otra sonada medida: todas las madres que alumbren un niño en Galicia recibirán una caja con regalos: champús y geles, calcetines, gorros, guantes, un pijama, un sonajero, un cedé con música en gallego, un libro... Lo hizo sin cuantificar el coste para las arcas públicas, porque según afirmó entonces el conselleiro de Política Social, José Manuel Rey Varela, muchos de esos productos serán donados por empresas y entidades benéficas y de integración social.

En las ocho semanas que van desde principios de agosto al 25-S nacerán en Galicia unos 3.000 niños (la media son 1600 al mes). Aprovechando los regalos los cuidarán unas 3.000 madres, un número similar de padres, el doble, triple o cuádruple de hermanos y hermanas, tíos y tías, abuelas y abuelos... Y la mayoría, claro, votan.

Los ganaderos que compren  un perro mastín para proteger a sus rebaños de la amenaza del lobo recibirán 500 euros de  la Xunta 

Lo mismo sucede con los progenitores que se han enterado hace un par de días de que sus hijos han conseguido una subvención para un programa de formación en lengua extranjera (300.000 euros); los becarios e investigadores de centros de I+D+i que acaban de saber que recibirán 1,8 millones entre este año y el 2017; los inquilinos en dificultades que no han podido acceder al plan de ayudas al alquiler y que han visto recién ampliada esa partida presupuestario; los propietarios de viviendas rurales ubicadas en los caminos de Santiago o de edificios, que podrán optar a 1,7 millones en nuevas ayudas a la rehabilitación y modernización de accesos; los parados que reciban acciones formativas con compromiso de contratación (las empresas contarán con casi 1,5 millones en renovadas subvenciones); los discapacitados que vean mejoradas sus posibilidades de integración laboral gracias a un nuevo programa dotado con 1,3 millones...

Incluso los agricultores y ganaderos que vean afectadas sus cosechas por plagas o mermadas sus cabañas por acciones naturales de la fauna silvestre. ¿Recuerdan lo del perro? Si se compran un mastín para proteger a sus rebaños de la amenaza del lobo, la Xunta les pagará 500 euros, según promete una orden de la Consellería de Medio Ambiente, Territorio e Infraestructuras publicada el pasado viernes. Eso sí, tiene que ser un mastín.

Muchas de las convocatorias de las ayudas y subvenciones tiene como límite para la presentación de solicitudes fechas en torno al 25-S

Pero si en vez de al campo el ciudadano se dedica al audiovisual en lengua gallega, también podrá difundir su trabajo con ayudas públicas: la Xunta financiará su viaje a los festivales a los que lleve su producción.

Tampoco resulta baladí que muchas de esas convocatorias tengan como límite de plazo para la presentación de solicitudes fechas muy cercanas o inmediatamente posteriores al 25-S, o que caigan incluso en plena campaña, lo que podría llevar a muchos electores a pensar que su subvención depende de la renovación del Gobierno.

Su subvención o su ego, porque parece que la Xunta de Feijóo no ha dejado nada al azar: la presentación de candidaturas a los premios de Responsabilidad Social Empresarial que organiza la Administración autonómica terminaba el 29 de julio pasado. Pero una orden de la Conselleria de Economía e Facenda publicada hace apenas diez días amplió el plazo al 1 de octubre. Quizá sea para darles una oportunidad a quienes no quieran presentarse si el premio no se lo va entregar Feijóo.

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