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Ignacio González, premio a la oscura lealtad

El secretario general del PP de Madrid se supo sucesor de Esperanza Aguirre cuando ésta apartó a Francisco Granados de su lado por falta de confianza.

ANA PARDO DE VERA.

El vicepresidente de la Comunidad de Madrid, hasta hoy, se enteró de que iba a tomar el testigo de Esperanza Aguirre antes que el presidente del Gobierno y presidente del PP, Mariano Rajoy, que lo hizo esta mañana. Ignacio González conocía desde hace tiempo que él era el sucesor de Aguirre, pero imaginaba que tendría que pasar por las urnas para ratificarse en la Presidencia regional, confirman en su entorno. Los motivos personales de Aguirre y su cada vez más complejo encaje en el ideario del hoy partido del Gobierno central aceleraron la dimisión de la lideresa y su posicionamiento como hombre fuerte sin matices del PP de Madrid.

La trayectoria de González está salpicada de claroscuros que el también secretario general del PP de Madrid ha conseguido eludir con bastante fortuna ante la opinión pública nacional gracias a su papel en la sombra de una número uno tan abrumadora como Esperanza Aguirre. Ahora, tendrá más complicado, por ejemplo, justificar su gran patrimonio, cuyo origen han cuestionado incluso en su partido, tal y como plasmó Público en enero de 2009. Entonces, un informe reservado de 69 páginas que pululaba entre los miembros de la cúpula nacional del Partido Popular informaba detalladamente de los negocios personales de González. En sus conclusiones, el texto recogía que el entonces vicepresidente de la CAM lideraba 'un grupo de amigos que crean un negocio particular y, además, obtiene beneficios extra de la Comunidad [de Madrid] o del Canal de Isabel II', la empresa pública que gestiona el agua en la capital y que González preside también. En el documento confidencial, se cifró el patrimonio de González y su esposa en 1,8 millones de euros. El informe contenía asimismo aseveraciones sobre que el sucesor de Aguirre tiene 'una caja de caudales' o que 'paga en negro' algunas veces, aunque no incluían prueba sobre estos hechos. Ignacio González demandó a Público por dar a conocer el contenido de este informe y 'vulnerar su derecho al honor', aunque la Audiencia Provincial de Madrid desestimó por segunda vez y tras el Juzgado de Primera Instancia esa demanda en junio de 2012.

Su patrimonio no ha sido sólo cuestionado por el informe interno del PP, sino que la propia Policía Nacional, llegó a investigar un ático-dúplex en Marbella, que el hasta ahora vicepresidente madrileño decía arrendar por unos 2.000 euros al mes, pero que, a tenor de las investigaciones policiales desveladas a El Mundo era de su propiedad y procedencia de la trama Gürtel. El caso fue archivado por la Fiscalía, tras ser destituido el comisario de la policía judicial responsable de la investigación, Enrique Rodríguez Ulla, por el director general de la Policía, Ignacio Cosidó.

Los informes sobre el patrimonio de González (nunca negado, en cualquier caso) y su presunta poco clara adquisición se han relacionado siempre (dentro y fuera del PP) con la rivalidad, a veces explícita, entre el hoy presidente madrileño y el ex consejero de Interior y también ex secretario general del PP, Francisco Granados. La trama de espionaje en la Comunidad de Madrid, aunque archivada dos veces en los tribunales, dejó constancia de un encarnizamiento político entre ambos por el favor y la sucesión de Esperanza Aguirre que trascendió a lo personal. Fue Granados, al saltar a la opinión pública el caso de los espías con presuntas víctimas de seguimiento como Manuel Cobo (vicealcalde de Madrid) o el propio González, quien perdió la batalla y el favor de la presidenta y fue desalojado del Gobierno de la CAM (junio de 2011) y del PP de Madrid (noviembre de 2011) por la propia Aguirre.

Ignacio González, sin embargo, no cuenta con el favor de Mariano Rajoy. Su destino actual, si de él hubiera dependido, habría sido el último de Rodrigo Rato: la presidencia de Bankia, previo paso por la de Caja Madrid. Pero, y a pesar del empecinamiento de su mentora, Mariano Rajoy (espoleado por el entonces alcalde capitalino, Alberto Ruiz-Gallardón) no cedió. En la sede nacional del PP, en la madrileña calle Génova, recuerdan incluso una tensa reunión entre Rajoy y Aguirre para cerrar un acuerdo sobre la presidencia de la caja madrileña. No hubo consenso y la presidenta de la CAM se marchó sin haber colocado a su pupilo en donde querían ambos. Rodrigo Rato (ex vicepresidente de José María Aznar y mentor y 'patrocinador' de Esperanza Aguirre) fue nombrado presidente de Caja Madrid y, tras la fusión de las cajas de ahorros, de la entidad Bankia, puesto por el que hoy está imputado judicialmente y que abandonó en mayo.

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