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Un juez ve ilegal castigar a un guardia civil por poner pocas multas

Una sentencia obliga a pagar los complementos de dos agentes y reprocha que se les vea como "una especie de recaudadores"

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El titular del juzgado contencioso-administrativo número 1 de Castellón ha dado la razón a dos agentes de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil que habían dejado de cobrar dos pluses de productividad como 'castigo' por imponer menos multas que el resto de sus compañeros.

En sendas sentencias, la juez ordena a la Dirección General de la Guardia Civil que abone a los guardias civiles, destinados en el destacamento de Benicarló, los dos complementos salariales que no percibieron por una cantidad total de 213,24 euros mensuales. Además, la magistrada condena a la administración, representada por la Abogacía del Estado, a pagar las costas judiciales porque el caso denunciado 'no presenta dudas de hechos o de derecho' y ante la reiteración de resoluciones en el mismo sentido.

La administración justificó el impago de los complementos por la baja puntuación obtenida por los agentes en su Resumen mensual de Actividades Individuales (RAI) que valora, entre otros factores, el número de denuncias, y que se compara con la media del resto de compañeros de destacamento. En ambos casos, la puntuación fue un 50% inferior a la obtenida por su unidad. Además, la administración alegó un 'notable descenso en el rendimiento, interés e iniciativa' por parte de los agentes, cuyo cometido -asegura-, no comprende solo la vigilancia de las carreteras, 'sino también cumplir con el deber de denunciar las infracciones que se observen'.

El juez considera 'inadmisible' la tesis de que los guardias civiles son 'una especie de recaudadores' 

Por contra, los dos guardias civiles argumentaron que los pluses impugnados tienen por objeto compensar la especial penosidad de su trabajo, expuesto a los riesgos de la carretera, auxiliando a accidentados, en días festivos e incluso en horario nocturno. Aseguraron también que si en su destacamento se incluye el Equipo de Radar de control de velocidad, sus resultados serán siempre negativos y que su función 'no consiste en la imposición de denuncias, sino en velar por la seguridad vial'.

Unos argumentos que comparte la sentencia, que considera 'inadmisible' la tesis de que los guardias civiles son 'una especie de recaudadores' y que su productividad se mide únicamente por el número de denuncias cursadas. En ese sentido, el fallo reprocha que la Guardia Civil haya dejado de abonar los dos pluses a los recurrentes 'a modo de castigo o escarmiento' por no haber cursado suficientes denuncias.

En el verano de 2010, los agentes de Tráfico iniciaron una supuesta huelga de 'bolis caídos' en demanda de mejoras laborales, que provocó una importante caída de la recaudación por multas. Solo en el mes de junio de 2010, se cursaron 120.000 denuncias menos que en el mismo mes del año anterior, según cálculos de la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC). AUGC denunció entonces el nuevo sistema de baremación puesto en marcha para medir la productividad de los agentes, que premia con un punto el auxilio en carretera, y hasta con cuatro la imposición de una sanción a un transportista.

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