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La televisión que le gusta al PP

El PP acusa a RTVE de parcialidad en sus informaciones pero defiende los modelos de televisión pública de Madrid y Valencia

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El PP acusa a RTVE de parcialidad en sus informaciones pero defiende los modelos de televisión pública de Madrid y Valencia.

El PP designó a dedo a la dirección de RTVE durante los gobiernos de José María Aznar, entre 1996 y 2004. En 2000, al frente de los Servicios Informativos de TVE situó al periodista navarro Alfredo Urdaci. Dos hechos marcaron su paso por el ente público.

El 24 de julio de 2003, la Audiencia Nacional condenó a la televisión pública, en una sentencia histórica, por 'violación de los derechos fundamentales de huelga y libertad sindical' a raíz de la información difundida sobre la huelga general del 20 de junio de 2002.

La imagen de Urdaci deletreando el nombre del sindicato CCOO en la lectura obligada del fallo en los telediarios lo caricaturizó desde entonces como paradigma de la manipulación informativa para la izquierda y los sindicatos. El tratamiento de los atentados del 11-M en la televisión pública coronó esta imagen.  

Según la mayoría de los sindicatos con representación en la Radiotelevisión Valenciana (RTVV) que controla el Gobierno del conservador Francisco Camps, la manipulación informativa y la falta de pluralismo forman parte del día a día de la televisión y radio autonómicas, cuyos responsables silencian o marginan informaciones que, como las del ‘caso Gürtel', perjudican a Camps o al PP.

Junto con Telemadrid, Canal 9 es la única televisión pública que ha sido denunciada por sus trabajadores. Entre otros casos, en febrero de 2008 los sindicatos llevaron a la Síndica de Greuges (la Defensora del Pueblo valenciano) una denuncia por 'trato de favor al PP'.

En 2010, también se destapó un caso de abusos sexuales por el que fue condenado el ex secretario general y jefe de personal del ente público Vicente Sanz.  

El caso de Telemadrid es quizá el más significativo del modelo de televisión pública que defiende el PP cuando está en el poder. El Comité de Empresa del ente público madrileño que controla Esperanza Aguirre es uno de los más activos de la prensa española y sus denuncias y acusaciones de manipulación son constantes.

Incluso hay una plataforma, Salvemos Telemadrid, que lucha por la imparcialidad en la radiotelevisión madrileña. El último caso saltó a la luz a finales del mes pasado.

En el informativo de Telemadrid del 30 de marzo, en una noticia sobre las actas de ETA se colocó el sello de la banda terrorista sobre las caras del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y del vicepresidente primero del Gobierno y ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba.