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Andrés Manuel López Obrador El presidente de México celebra un año de su victoria electoral conservando la confianza de sus votantes

López Obrador mantiene viva la esperanza de sus votantes en que él acabará con la corrupción y la impunidad del país. No obstante, los expertos alertan de que los resultados han sido escasos.

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El presidente de México celebra su primer aniversario del triunfo electoral. / Anna Portella

“Pero, ¿quién es el pueblo?”, preguntaba la que escribe a dos asistentes a la AMLOfest, la fiesta de celebración del primer aniversario del triunfo electoral del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador. Raras veces AMLO, acrónimo por el que conoce el mandatario, habla en público sin utilizar el sintagma “el pueblo”.

“Todos, somos todos”, respondía Angelina Pluma, una de las asistentes que se desplazó desde el estado de Tlaxcala. “¿Carlos Slim también?”, recibió como réplica, en relación con el hombre más rico de México según la revista Forbes. “Si, también”, contestaba después de un microsegundos de titubeo.

Y sí, Carlos Slim también estaba entre los miles de mexicanos que acudieron a la Plaza de la Constitución de la Ciudad de México para oír al presidente. López Obrador los había convocado a las 5 de la tarde para rendirles cuentas de estos primeros siete meses de mandato y para ratificarles su “compromiso de no fallarle al pueblo de México”.

Había personas de todas las edades, de diferentes partes de la República y algunos, vinieron expresamente desde Estados Unidos; unos se confesaban beneficiarios directos de sus políticas sociales; otros, no; incluso había personas que no votaron por él. Pero todos compartían una cosa: su confianza en el presidente para traer un cambio al país, es decir, la esperanza.

Todos compartían una cosa: : su confianza en el presidente para traer un cambio al país, es decir, la esperanza

López Obrador se subió al escenario que tenía preparado con la tranquilidad de quien tiene las encuestas de cara, como sucedió hace un año. AMLO ganó las elecciones federales con el 53% de los votos, después de meses de encuestas que venían anunciando una victoria incontestable. Hoy, un 54% de los mexicanos opina que la situación del país ha mejorado desde que López Obrador está al timón, según Mitofsky. La misma consultora lo ubicó en la cuarta posición del ranking de los mandatarios del mundo mejor valorados en 2019, después de Nayib Bukele (El Salvador), Marcelo Rebelo de Sousa (Portugal), y Vladimir Putin (Rusia).

Parte de ello la debe a su capacidad comunicativa, una de las habilidades que tanto seguidores como detractores le reconocen. Y esto es lo que hizo la tarde del lunes en el Centro Histórico de la capital.

¿Fin de la corrupción?

AMLO inició el discurso afirmando que “ya no se tolera la corrupción desde la Presidencia de la República”. El combate a la corrupción y a la impunidad, junto con la erradicación de la pobreza, son los ejes de lo que él ha bautizado como la Cuarta Transformación de México, es decir, su mandato de seis años.

A su discurso-denuncia del robo de recursos públicos por parte de los gobernantes, con expresiones como “la corrupción es el cáncer de México”, el presidente ha legitimado las quejas del grueso de ciudadanos, es decir, ha empoderado al pueblo. “Nos saquearon”, “se robaron los recursos”, “dejaron al país bien cuarteado”, se oía decir entre la multitud que acudió a ver al presidente.

“Ya no se tolera la corrupción desde la Presidencia de la República”

Pero expertos afirman que aún está por ver cómo se traduce el discurso en acciones: “Su lógica de porque él no es corrupto los demás no lo van a ser, o porque su gabinete es honesto no implica que no haya actos de corrupción. No ha planteado una estrategia clara. No hay una propuesta que haga pensar más allá de su intención”, afirma Gustavo López Montiel, profesor de la Escuela de Ciencias Sociales y Gobierno en el Tecnológico de Monterrey.

Para los “AMLOvers”, como se autodesignan sus seguidores, esto no es óbice para seguir confiando en la eficacia de la la Cuarta Transformación: “La corrupción viene desde hace mucho tiempo, no se va a erradicar de la noche a la mañana”, afirmaba Enrique Adrián Paveda, que acudió como representante del comité ejecutivo de su municipio, en el estado de Taxcala. Este médico jubilado afirma que la transformación si ha llegado a su vida, porque ahora recibe cada dos meses una pensión bimensual de 2.550 pesos (unos 116 euros).

Este subsidio forma parte del programa social Pensión para Adultos Mayores, que también puso en marcha el nuevo presidente y que se entrega directamente a los beneficiarios, sin intermediarios. El presidente quiso evitar que éstos pudieran sacar una mordida, término que se usa para denominar las corruptela de cobrar comisiones. Pero hay quienes vieron en la entrega del dinero directamente al ciudadano una forma de clientelismo, de comprar el voto.

“Si se sientan las bases, si la cabeza da ejemplo, los de abajo van a seguir”, añadía Paveda. No era el único que se expresaba con absoluta confianza de que aunque por ahora los resultados son limitados, el presidente conseguiría acabar con la corrupción al término de sus seis años de mandato.

Un hombre mexicano vendiendo gorras. / Anna Portella

¿Cómo se mantiene la esperanza?

“Está creando una percepción. Con las ‘mañaneras’, el crea la agenda del día”, explica Lleïr Daban, experto en comunicación política, en relación con las conferencias de prensa que el presidente da de lunes a viernes a las 7 de la mañana. “La gente siente que trabaja, porque lo ven y ven que habla de todos los temas. Parece que lo controla y domina todo; él da indicaciones a sus secretarios, es muy presidencialista”, añade.

Las mañaneras se han convertido en competencia directa de las televisiones y medios digitales. A las 7 de la mañana, los grandes portales del país conectan con el Palacio Nacional. Durante el día se publican artículos en un formato que se ha creado para resumir qué ha dicho el presidente, con títulos como “Los 5 puntos de la mañanera”.

Ayer, la conferencia se reemplazó por el acto en el Zócalo, nombre que se da a la Plaza de la Constitución. “Tengo ganas de verlo, que no me lo cuente nadie”, comentaba José Galeano, un comerciante de la Ciudad de México que afirmaba que sigue la mañanera los lunes y los miércoles, cuando descansa. “Al menos da la cara, tiene a los secretarios ahí sentados y les hace salir a explicar las políticas”, añadía Galeano, quien confiesa que no votó por él. Según explica, ha notado la 4T, como se conoce popularmente la Cuarta Transformación, porque hay más dinero, la gente compra más. Minutos después, López Obrador daba los datos del aumento de ventas de las tiendas departamentales, un 54%, según él.

“Está creando una percepción. Con las ‘mañaneras’, el crea la agenda del día”

Otra práctica del presidente que da confianza a sus seguidores es el hecho de que haya viajado por todos los rincones de la república mexicana. “Hay acciones que comunican, como no salir en ninguna visita fuera del país. Envió al canciller a Estados Unidos cuando hubo la crisis de los aranceles y también al G20”, explica Daban, en relación con al reunión de jefes de Estados que se celebró el pasado viernes y sábado en Japón.

Esta costumbre ya la hizo evidente durante la campaña electoral, cuando el presidente acudía a los meetings en diferentes estados en coche. Hoy se desplaza en avión comercial, porque una de las medidas que también se encargó de anunciar durante su discurso fue la puesta en venta del avión presidencial.

Celebración austera

La venta del Boeing 787-8 Dreamliner, junto con otros vehículos de la Administración, forma parte de su paquete de medidas de austeridad. La austeridad republicana ha marcado gran parte de la agenda política del país durante sus primeros meses de mandato.

AMLO destacó que cobra menos de la mitad que su antecesor, Enrique Peña Nieto. Recibe 108.000 pesos mensuales (unos 4.900 euros) y éste es por ley el tope máximo de lo que se paga a los funcionarios públicos del país desde que el lo preside. La medida ya ha llevado a más de 4.500 servidores públicos a reclamar ante los tribunales.

La austeridad republicana llegó a los funcionarios en activo pero también a los expresidentes, que, como recordó, ya no reciben ninguna pensión ni tienen personal de seguridad a cargo del erario público. Con ello, dijo, se ahorraron 10.000 millones de pesos (unos 454,5 millones de euros).

¿Qué hay de nuevo?

Más allá de crear consciencia de la gravedad del problema de corrupción que vive México, cuesta identificar qué hay de nuevo en algunas de las políticas y decisiones del presidente López Obrador.

Sin ir más lejos, este domingo se inauguró oficialmente un nuevo cuerpo policial encargado de la seguridad pública federal, la Guardia Nacional, largamente criticado por sus rasgos castrenses. Expertos en el tema afirman que no era necesario crear este cuerpo porque ya se disponía de un cuerpo para desarrollar sus funciones, la Policía Federal.

Sólo ha bajado el índice de robo de vehículos y robos a casas

La Guardia Nacional ha sido la medida más evidente de su lucha para reducir los niveles inéditos de violencia que vive el país, el gran reto pendiente del presidente. Según la organización civil Semáforo Delictivo, todos los delitos de alto impacto en el primer trimestre de 2019 han aumentado, los que más: extorsiones 47%, secuestros 45%, violaciones 24% y narco-menudeo 14%. Sólo ha bajado el robo de vehículos y robos a casas.

La respuesta a la pregunta de si AMLO es populista ilustra la división de opiniones, y pasiones que genera el presidente. Detractores y expertos utilizan el término en el sentido de tener un estilo político espectacular, poco profundo y de etiquetas fáciles — ricos vs pobres; corruptos vs honestos. Para sus seguidores, ser populista denota carisma, empatía e ideario propio. Y al presidente López Obrador aún le quedan cinco años y medio de mandato.  

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