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Black Lives Matter ¿Genocidas, descubridores o misioneros? El polémico legado español agudiza las divisiones étnicas en EEUU

El movimiento Black Lives Matter en EEUU ha desatado de nuevo el debate a favor y en contra de la eliminación de símbolos y figuras españolas en el país anglosajón.

Estatua de Cristobal Colón vandalizada en Reforma avenue, en Mexico City. REUTERS.
Estatua de Cristobal Colón vandalizada. REUTERS.

La muerte de George Floyd a manos de un policía en Mineápolis hace unas semanas ha reavivado de nuevo la tensión étnica y racial que continúa dividiendo al pueblo estadounidense. Durante varias semanas y a pesar de la pandemia, partidarios y simpatizantes del movimiento Black Lives Matter (BLM) protagonizaron una oleada de protestas por todo el país con el fin de denunciar el racismo histórico contra la comunidad afroamericana y para exigir la retirada de estatuas y monumentos confederados, que ensalzan el periodo de discriminación, opresión y esclavitud que vivió esta población.

Con estas movilizaciones como telón de fondo, también han resurgido voces críticas contra la herencia española en el país anglosajón. Y una vez más, las figuras y los símbolos asociados con el colonialismo y la conquista española están en el punto de mira de algunos sectores que exigen su completa retirada.

En estados como California, con un polémico y fuerte legado hispano, los ánimos llevan ya años a flor de piel. Ahora se han agudizado. A finales de junio, la estatua de Miguel de Cervantes, situada en el Parque Golden Gate de San Francisco, amaneció vandalizada. La alcaldesa de la ciudad, London Breed, no tardó en condenar los hechos. Tampoco la Embajada de España en Washington DC, que recordó que el escritor español vivió en condiciones de esclavitud durante cinco años.

Estatua de Cervantes vandalizada en San Francisco, California. REUTERS.

A finales de junio, la estatua de Fray Junípero Serra, situada en la Placita Olvera de Los Ángeles, fue derribada por un grupo de manifestantes. Las estatuas de Isabel la Católica y Cristóbal Colón, que llevaban en pie desde 1883, fueron retiradas del Capitolio estatal de Sacramento a petición de un comité de la Asamblea de California integrado por los legisladores Toni Atkins, Anthony Rendon y Ken Cooley.

Esta última medida, respaldada por activistas méxico-americanos y poblaciones indígenas de la región, no ha sentado bien entre algunos miembros de la comunidad española que residen en EEUU y algunos están impulsando sus propias iniciativas a nivel personal. Entre ellos se encuentra la historiadora asturiana Silvia Ribelles de la Vega, que ha redactado una carta instándole a los legisladores californianos a reconsiderar su decisión.

"Cuando uno piensa hoy en día en la Reina Isabel de Castilla y en Cristóbal Colón, todo se reduce al mal trato que se dio a los nativos cuando aquellos territorios fueron incorporados a la Corona de Castilla", asegura Ribelles de la Vega.

"Nadie se para a pensar en la inmensa, en la titánica tarea que supuso no solo echarse al mar sin mapas a buscar una nueva ruta que por el oeste llevase a las Indias, sin la certeza de que aquel viaje iba salir bien, y después explorar y cartografiar aquellas tierras", agrega.

Entre los firmantes de la carta se encuentra el español David Rodríguez Moro, que lleva treinta años viviendo en EEUU y considera que la retirada de las estatuas supone un "ataque" al legado español y una manera de responsabilizar a los españoles del genocidio que EEUU perpetró contra las comunidades nativas.

Rodríguez Moro: "El movimiento BLM tiene que ver con la brutalidad y la violencia policial. Eso no tiene nada que ver con las estatuas"

"El movimiento BLM tiene que ver con la brutalidad y la violencia policial. Eso no tiene nada que ver con las estatuas y menos con esas (las de Isabel y Colón)", asegura a Público. "Han retirado la estatua de Colón en muchas partes con la excusa de que él es el culpable del genocidio. Solo hubo un genocidio y fue en EEUU. Sin embargo, los que hicieron el genocidio le echan la culpa a los españoles".

El piloto español Jorge Tesa, con un largo recorrido en EEUU y que ha vivido en Los Ángeles, Mineápolis y Nueva York, coincide con el espíritu de la misiva e insiste en que no se deben aplicar criterios de este siglo para evaluar otros periodos históricos.

"Me parece que juzgar hechos de otra época con los estándares de hoy en día no es correcto. Indica falta de cultura, intolerancia y mentes bastante cerradas –al igual que ISIS o Al-Qaeda cuando destruyeron estatuas milenarias por no adaptarse a su ideología–", analiza. "No vamos a destruir los símbolos aztecas antiguos o modernos por ser representantes de una cultura que, a ojos de hoy en día, sería sanguinaria y despiadada".

Al otro lado del debate se encuentra la catedrática Yolanda Chávez Leyva, profesora asociada de historia en la Universidad de Texas en El Paso. Esta activista y ferviente defensora de los derechos de los indígenas cree que las estatuas son un vehículo para "naturalizar" la opresión y la desigualdad y que, a través de éstas, no se puede enseñar la historia.

"Las estatuas no son neutrales. Representan lo que pasaba en la sociedad en la época en la que fueron creadas", explica. Según Chávez, estatuas como la de Fray Junípero Serra se alzaron en el estado dorado en una época en la que los "promotores turísticos" de los años 20 y 30 querían retratar la California colonial como un lugar pastoral, pacífico, con una cultura española fascinante donde los nativos americanos vivían felizmente en las misiones. "Los académicos llaman a esto la Fantasía de la Herencia Española", afirma.

Chávez Leyva: "Estas estatuas representan tiempos de esclavitud, trabajos forzados y genocidio"

"Para los nativos americanos de hoy en día y para aquellos cuyas raíces también son indígenas (como los méxico-americanos), estas estatuas representan tiempos de esclavitud, trabajos forzados y genocidio", asevera.

Pero la visión de Chávez también ha encontrado oposición entre algunos miembros de la comunidad latina. Durante varios meses, la catedrática y varios grupos de indígenas y méxico-americanos protagonizaron protestas para impedir que la estatua del conquistador español Don Juan de Oñate fuera instalada en el aeropuerto internacional de El Paso.

Oñate nació en 1550 en lo que hoy se conoce como Zacatecas y murió en Sevilla. Tras una emboscada que culminó con la muerte de una docena de soldados españoles, el general dio la orden de atacar el pueblo indígena de Acoma en Nuevo México, acabando con la vida de cientos de personas. Por el brutal ataque y uso excesivo de la fuerza, Oñate fue condenado por las autoridades españolas.

El sanguinario legado del español, sin embargo, no sirvió para que los esfuerzos de Chávez prosperaran, y la estatua del conquistador fue construida en el año 2006.

"Hubo latinos aquí que apoyaban la estatua, me dijeron que es nuestra historia (mexicana y méxico-americana) e incluso dejaron de hablarme", afirma. "Yo le decía a aquellos que no estaban de acuerdo con la retirada, que consideraran lo que las estatuas representan para la gente que resultó herida y traumatizada por los individuos a los que se estaba conmemorando".

Para latinos como Daniel Ortiz, algunos grupos minoritarios están aprovechando el movimiento BLM para impulsar agendas "radicales" y acabar con el legado hispano. Así lo describe en "¡Dejen de Erradicar Nuestra Herencia Hispana!", una iniciativa en change.org que ya ha recaudado cerca de tres mil firmas y que denuncia la retirada de una estatua de Don Diego de Vargas, fundador de la ciudad de Santa Fe en Nuevo México, por parte del alcalde, Alan Webber.

"Están usando el movimiento BLM para su propio beneficio financiero a nivel personal, para su propia agenda personal y para propagar y perpetuar la cultura victimista en detrimento de los hispanos de Nuevo México", asegura en la iniciativa. "No cuentan la verdad. Están difundiendo una falsa narrativa".

Mientras el pulso entre partidarios y detractores de los símbolos españoles e hispanos continúa de costa a costa en el país anglosajón, el presidente estadounidense, Donald Trump, anunció el pasado 3 de julio la restauración y reinstalación en espacios públicos de los monumentos y estatuas que conmemoran a distintos "héroes" cuyo legado o paso por el continente americano ha dejado una huella histórica en EEUU. Entre ellos están figuras tan controvertidas como Cristóbal Colón y Fray Junípero Serra.

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