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Brexit Reino Unido, ¿más cerca del segundo referéndum?

Jeremy Corbyn ya no tiene excusas. El parlamento ha rechazado la enmienda que presentó para garantizar un mercado único con la Unión Europea tras el brexit y, como prometió que haría en ese caso, los laboristas se centrarán ahora en apoyar una nueva votación popular.

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La primera ministra británica, Theresa May. / REUTERS - PETER NICHOLLS

No era el momento de votar sí o no a ningún acuerdo alcanzado por Theresa May con la Unión Europea como estaba previsto desde hacía semanas -el martes la Primera Ministra anunció que eso no se producirá hasta alguna fecha aun desconocida antes del 12 de marzo- pero el miércoles la Camara de los Comunes debía pronunciarse sobre algunas enmiendas que, aunque no eran vinculantes, sí podían definir de alguna manera los próximos movimientos en torno al brexit. Y así ha sido.

Las miradas estaban puestas con especial interés en Jeremy Corbyn, que había presentado un texto que buscaba mantener una unión aduanera con la UE. El líder de los laboristas anunció que si su propuesta no lograba el respaldo necesario en la Cámara de los Comunes, el siguiente paso de su partido sería apoyar firmemente un segundo referéndum.

A los laboristas les toca ahora mover ficha y en los próximos días Corbyn tendrá que explicar cuál es su estrategia

Cierto es que Corbyn se ha empleado como nunca para sacar su enmienda adelante, hasta el punto de que a cuatro horas de la votación ha hecho lo que nunca antes se le ha visto hacer: enviar una carta a todos los miembros de la Cámara pidiéndoles expresamente su apoyo. Corbyn ha perdido por 83 votos pero sabe que ha conseguido convencer a un miembro del partido conservador y que un miembro del partido laborista ha votado en contra.

Esto significa que a los laboristas les toca ahora mover ficha y en los próximos días Corbyn tendrá que explicar cuál es su estrategia para garantizar que la decisión sobre la salida de la UE vuelva a estar en manos del pueblo británico.

Durante la sesión, el portavoz laborista para el brexit, Keir Starmer dio alguna pista al asegurar que la intención de su partido es dar a los votantes la posibilidad de elegir entre lo que denominó como una 'opción realista de salida” y la opción de permanecer en la Unión Europea.

Si la cuestión llega al parlamento, Corbyn contaría previsiblemente con buena parte de los miembros de su partido -no, los hay que previsiblemente no lo respaldarían-, con los once miembros del recién nacido Grupo Independiente, con los otros once del Partido Liberal Demócrata y también con miembros de la bancada conservadora.

Con May ausente en la cámara, el protagonista de la sesión junto a Corbyn ha sido el diputado conservador Alberto Costa. Hijo de inmigrantes italianos, Costa había presentado otra de las enmiendas que se han votado, la que buscaba garantizar los derechos de los ciudadanos comunitarios que residen en Reino Unido -cerca de 5 millones- y de los británicos que viven en países de la UE, independientemente de lo que establezca el acuerdo que acabe definiendo el brexit.

Poner la cuestión sobre la mesa le ha costado el puesto a Costa. Su entorno asegura que ha sido despedido aunque desde el ejecutivo insisten en que no ha sido un despido, que Costa renunció ateniéndose a que aquellos que están en nómina del gobierno no pueden/no deben presentar enmiendas a las decisiones del ejecutivo.

Haya ocurrido lo que haya ocurrido, lo cierto es que el spekaer aprobó someter la propuesta a votación; la oposición laborista, el nuevo Grupo Independiente, los socios de gobierno de May del Partido Democrático Unionista de Irlanda del Norte (DUP) y al menos 60 parlamentarios conservadores -incluido el duro Jacob Rees-Mogg- anunciaron que la respaldarían; el ejecutivo se vio obligado a decir que ellos también y al final la enmienda ha salido adelante. Una jugada de locos que sólo ha servido para que el hombre que ha peleado por garantizar los derechos de los ciudadanos comunitarios residentes en Reino Unido y de los británicos en territorio comunitario, esté hoy en la calle.

La posibilidad de una salida no negociada sigue estando presente

Otra de las enmiendas que se votaban y que ha sido rechazada era la presentada por los independentistas del Partido Nacionalista Escocés (SNP) y el Partido de Gales que pedían que, fuera cual fuera la fecha de salida de la UE, ésta nunca se produjera sin un acuerdo. Es decir, que en el parlamento británico, la posibilidad de una salida no negociada sigue estando presente.

Y eso a pesar de que sólo unas horas antes, durante la misma sesión, el ministro David Lidington -uno de los hombres más cercanos a May y antiguo Ministro para Europa asegurara que una salida sin acuerdo sería “caótica” y que supondría una “shock” para la economía del país.

Y la última enmienda que se ha votado ha sido la famosa “enmienda Cooper”, que perdió fuerza después del anuncio de el martes de May de su juego de votaciones porque venía a pedir lo mismo. La enmienda ha salido adelante con 502 votos a favor y sólo 20 en contra, lo que significa que el parlamento apoya el plan de actuación de May. Lo curioso es que algunos de los conservadores más duros han votado en contra. Como la propia Cooper apuntaba desde su cuenta de twitter en el mismo momento en el que se estaba produciendo al votación,“¿Tan desesperados están por conseguir un ‘no acuerdo’?”.