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Brexit La UE negocia por cuánto tiempo y bajo qué condiciones aplazar de nuevo el brexit

Los líderes de la UE se reúnen este miércoles en Bruselas en una nueva cumbre extraordinaria que tiene como objetivo evitar que Reino Unido abandone la Unión sin acuerdo el próximo viernes.

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La canciller alemana, Angela Merkel, el primer ministro de Portugal, Antonio Costa, y Pedro Sánchez, durante la cumbre de líderes de la Unión Europea en Bruselas. | Reuters

“Debemos ser abiertos y constructivos con la solicitud de prórroga de la primera ministra británica. Una retirada ordenada de Reino Unido de la UE también va en nuestro interés,” ha asegurado la canciller alemana Angela Merkel a su llegada a la cumbre en la que los 27 deben decidir si retrasan de nuevo el brexit. La extensión en sí misma no debería ser un problema para los líderes europeos, por cuánto tiempo y bajo qué condiciones, sin embargo, siguen siendo las incógnitas.

Francia ha sido el estado miembro más beligerante. Y Emmanuel Macron lo ha vuelto a dejar claro a su llegada a la cumbre. “En este momento, a mis ojos, nada está garantizado,” ha advertido el presidente francés. Macron ha explicado que la decisión de los 27 debe estar guiada por tres principios: proteger la UE, respetar la decisión del pueblo británico y que el momento de las decisiones es ahora. “Es indispensable que nada comprometa el proyecto europeo en los próximos meses,” ha insistido el francés, que cree que el brexit ha tomado el progreso europeo como rehén.

Pedro Sánchez ha asegurado que "estamos ante una situación histórica que exige tener la cabeza fría"

El presidente del gobierno, Pedro Sánchez, se ha puesto de perfil a su llegada. Cree que los estados miembros deben esperar a escuchar a la primera ministra británica, Theresa May, antes de tomar una decisión. “El gobierno de España viene con una actitud constructiva, estamos ante una situación histórica que exige tener la cabeza fría,” ha asegurado Sánchez. “Tan importante es garantizar la unidad de los 27 como que no haya una salida de Reino Unido desordenada,” ha insistido.

La ‘flextensión'

Cuando el pasado 5 de abril Theresa May envió una carta al presidente del Consejo, Donald Tusk, pidiéndole una nueva extensión de las negociaciones, May puso de nuevo sobre la mesa el 30 de junio como límite. Los líderes ya rechazaron esta fecha en la pasada cumbre, cuando dieron a Reino Unido hasta el 22 de mayor, si aprobaba el acuerdo, y hasta el 12 de abril si no. La diferencia es que esta vez los británicos se comprometerían a participar en las elecciones europeas que se celebran en mayo. Pero la primera ministra introdujo una salvaguarda. La intención de May es conseguir el respaldo de la Cámara de los Comunes a su acuerdo de salida antes del 23 de mayo y evitar así tener que ir a las urnas.

“He sido muy clara en la petición de una extensión hasta el 30 de junio,” ha asegurado May a su llegada a Bruselas, en una defensa de una extensión corta de las negociaciones del brexit. Londres, dice May, necesita ese tiempo extra para aprobar el acuerdo. Preguntada sobre la posibilidad de una extensión larga, la oferta más probable de los 27, la premier ha insistido en que “lo que importa es que Reino Unido pueda abandonar la UE en el momento en el que apruebe el acuerdo de salida.”

Pedro Sánchez a su llegada a la cumbre de líderes de la Unión Europea para hablar sobre el brexit. | Reuters

May ha asegurado que el gobierno sigue trabajando en las negociaciones con el partido laborista, que retomará mañana, para lograr un acuerdo lo antes posible. Pero en Bruselas no se fían. “Nuestra experiencia hasta el momento, así como las profundas divisiones dentro de la Cámara de los Comunes, nos dan pocas razones para creer que el proceso de ratificación puede completarse para fines de junio,” advirtió en su carta de invitación a los líderes el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk.

Por eso Tusk ha puesto sobre la mesa una extensión larga, no más de un año, con la posibilidad de que Reino Unido abandone la UE tan pronto como apruebe el acuerdo de salida. “Reino Unido sería libre de irse cuando esté listo,” apuntó el presidente del Consejo. Una extensión larga, entiende, “proporcionaría más certeza y previsibilidad al eliminar la amenaza de cambiar constantemente las fechas de borde de acantilado” y permitiría a Londres repensar su estrategia si el proceso sigue bloqueado.

Las dudas

Que nadie en Bruselas quiere cargar con la culpa de una salida de Reino Unido de la Unión Europea sin acuerdo es un secreto a voces. Que una extensión, larga, corta o flexible -como propone el presidente del Consejo Europeo- es problemática para el funcionamiento de la UE, también.

Primero, porque pasa por la participación de los británicos en las elecciones europeas, casi tres años después de votar para abandonar la UE. El debate sobre el brexit podría empañar una campaña ya de por sí crucial para el Unión. Segundo, porque implica mantener a un estado miembro dentro del bloque que no solo no tiene demasiado interés en la toma de decisiones sino que podría utilizar su voto para intentar forzar la negociación de un acuerdo que, los líderes han advertido, no está abierto a modificaciones.

May ha asegurado que mañana, tenga el acuerdo que tenga, volverá a la mesa de negociación con el partido laborista en vistas a lograr el apoyo a su acuerdo de salida

En este aspecto, fuentes europeas aseguran que el margen de maniobra sería mínimo. La mayoría de las decisiones en la Unión se toman por mayoría cualificada y no existe el derecho a veto como tal. Aunque algunas requieren unanimidad, la mayoría de las que serán cruciales para la UE que requieren están lejos en el horizonte y se podrían alcanzar acuerdos políticos que formalizar una vez los británicos se marchen, como sería el caso del presupuesto plurianual de la Unión. Así y todo, los líderes pedirán a Reino Unido que se comprometa a respetar el principio de ‘cooperación sincera’ que recogen los tratados, y no bloquear el trabajo de la Unión, particularmente con la vista puesta en un posible cambio en el gobierno.

Además, muchos dudan de que ampliar la negociación vaya a tener los efectos deseados. Theresa May ha asegurado que mañana, tenga el acuerdo que tenga, volverá a la mesa de negociación con el partido laborista en vistas a lograr el apoyo a su acuerdo de salida. El mismo que la Cámara de los Comunes ya ha rechazado. Tres veces.

Por si acaso todo falla, la Comisión Europea ha acelerado el procedimiento de preparación y de comunicación sobre las medidas en caso de un brexit sin acuerdo: "No es el resultado que esperamos pero no tenemos miedo. Estamos preparados."