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Chile Los candidatos independientes dan el 'sorpasso' a los partidos tradicionales en las elecciones constituyentes de Chile

Los candidatos independientes obtuvieron 48 escaños, mientras que la izquierda y la derecha consiguieron 42 y 38 respectivamente, lo que les obligará a llevar a cabo amplias negociaciones.

Funcionarios cierran las urnas e inician el escrutinio de votos, en el cierre de las elecciones locales y constituyentes, en Santiago de Chile. EFE/ Alberto Valdéz Gómez
Funcionarios cierran las urnas e inician el escrutinio de votos, en el cierre de las elecciones locales y constituyentes, en Santiago de Chile. Alberto Valdéz Gómez / EFE

La de hoy ha sido una noche de sorpresas en Chile. Ninguna encuesta, ningún experto, ningún académico había pronosticado una irrupción con tanta fuerza de las candidaturas independientes en la asamblea constituyente que se encargará de escribir la nueva Constitución del país. Con 45 escaños (de un total de 155), los ciudadanos no militantes son el bloque dominante del flamante órgano. 

"Quiero agradecer a los estudiantes que saltan los torniquetes, los que dieron su vida, los que perdieron sus ojos, los torturados. Y a los que nunca soltaron la calle", señaló en sus redes Giovanna Grandón, una de las electas, en referencia a los jóvenes que protagonizaron el estallido social de octubre de 2019. Grandón representa muy bien la apuesta de la ciudadanía: uno de los personajes más populares de la revuelta social que llamó la atención porque bailaba en todas las manifestaciones disfrazada de Pikachu.

Entre los bloques políticos, la derecha sumó 39 miembros; la centro-izquierda, que agrupa a los partidos de la socialdemocracia tradicional, llegó a los 25; y la izquierda, que suma al Partido Comunista y a la coalición Frente Amplio, nacida al alero del movimiento estudiantil, alcanzó los 28 escaños, por lo que quedó en segunda posición.

Sin duda, los electores han castigado a los partidos tradicionales, al duopolio, como se conoce en Chile a las fuerzas que gobernaron por 30 años bajo el marco de la carta magna heredera de la dictadura de Pinochet que hoy se impugna.

"Hay un fuerte descredito hacia la elite política entre los ciudadanos. Ha sido una forma de decir ‘que se vayan todos’. La gran voluntad ciudadana, junto con un sistema electoral proporcional y el declive de los partidos políticos ha facilitado este impresionante resultado", explica el abogado y analista político Jorge Navarrete.

Los independientes son personas que, si bien no están ligadas a una estructura orgánica de partido, tienen una postura política: "Vienen a desarmar la estructura neoliberal instaurada por [Augusto] Pinochet", dice el académico de la Universidad Alberto Hurtado y especialista en Comunicación Política, Fernando García Naddaf, en referencia al modelo que recoge la Constitución que hoy se impugna, instaurada durante la dictadura.

Sin posibilidad de veto

Uno de los interrogantes de la noche era si la derecha alcanzaría a sumar un tercio de representantes en la Convención Constitucional (así se llamará la asamblea). Este cuórum le habría permitido vetar las decisiones del órgano, que tendrán que aprobarse por al menos dos tercios de los votos.

"A la derecha le interesaba mucho tener ese tercio para bloquear los puntos que pudieran cambiar la estructura política del país. Ahora la unión de las izquierdas puede arrasar con las posturas de la derecha y establecer unos básicos comunes como un Estado que garantice derechos sociales o el fin de sistema de pensiones privatizado", comenta García Naddaf. "No va a tener capacidad de veto de los grandes acuerdos que se logren, algo a lo que estaba acostumbrada en los últimos 30 años. Quizás este es el verdadero símbolo de que la transición ha concluido", añade Navarrete.

Que un cambio de modelo político, económico y social en Chile es posible se ha convertido este domingo en un objetivo un poco más alcanzable. "Lo que ha ocurrido hoy es el fracaso del modelo neoliberal, el final de una forma de ver la vida", opina, por su parte, el experto en Comunicación.

Un policía consulta la documentación de un hombre en silla de ruedas que acude a votar  en las elecciones locales y constituyentes, en el liceo de Aplicación, en la comuna de Santiago centro, en Santiago de Chile. EFE/ Elvis González
Un policía consulta la documentación de un hombre en silla de ruedas que acude a votar en las elecciones locales y constituyentes, en el liceo de Aplicación, en la comuna de Santiago centro, en Santiago de Chile. Elvis González / EFE

Desde abogados hasta activistas, escritores, actores, exministros o periodistas. Entre los electos hay perfiles muy diversos que, además, incluyen a 17 representantes de los pueblos originarios.

Tal y como se aseguró por ley, 77 de ellas serán mujeres y 78 serán hombres. Esa composición convierte a la asamblea constituyente en la primera paritaria del mundo. "Vamos a tener una Constitución inclusiva e incluyente. Chile se va a poder reconstruir a partir del sentir y pensar del pueblo mismo y de la gente de pie, más que de las elites", declaró el abogado y constituyente electo Daniel Stingo, uno de los rostros más mediáticos que acumuló el mayor porcentaje de voto de entre todos los candidatos, con un 24,7% de los votos.

"Se altera el tradicional clivaje izquierda y derecha, dando paso a una transversalidad y fragmentación que será protagonista de este proceso. Los alineamientos estarán detrás de causas y no de grandes relatos", considera Navarrete.

Baja la participación

A diferencia del plebiscito de octubre, cuando la ciudadanía eligió poner este proceso constituyente en marcha, en esta ocasión la participación ha sido baja, con un 41% de los votos.

"Es indispensable participar de este proceso. Voté en el plebisicto por el ‘Apruebo’ [una nueva Constitución], y ahora tengo que votar por las personas que van a continuar este proceso", expresaba Pamela, de 36 años, al salir del Liceo de Aplicación, uno de los puntos de votación más grandes del centro de Santiago. A pesar de su interés, admite que, para ella, "ha sido muy difícil elegir su candidato porque había muchos y no era fácil el acceso a la información".

Una persona disfrazada de SpiderMan vota en un puesto de votación durante las elecciones locales y constituyentes, en el Colegio Universitario El Salvador, en la comuna de Nuñoa, en Santiago de Chile. EFE/ Alberto Valdés
Una persona disfrazada de SpiderMan vota en un puesto de votación durante las elecciones locales y constituyentes, en el Colegio Universitario El Salvador, en la comuna de Nuñoa, en Santiago de Chile. Alberto Valdés / EFE

Y es que, además de los 155 asambleístas, este fin de semana también se votaron los alcaldes, concejales y gobernadores regionales. En total, más de 16.000 candidatos se presentaron en las cuatro elecciones.

De hecho, el porcentaje de participación se acerca al promedio que suele alcanzar el país en los comicios locales.  "El plebiscito tuvo una visibilidad mayor y una mayor facilidad coginitiva para la población. Era binario (Apruebo-Rechazo). Ahora tenías muchas elecciones, muchas listas, muchos candidatos. Eran demasiados y eso generó mucha confusión", apunta García Naddaf. "La gente ha votado con papeletas que parecían sábanas", ironiza.

“No estamos sintonizando”

Con poca influencia en el órgano constituyente, una coalición de gobierno que ya venía en crisis y un apoyo ciudadano que no llega al 10%, el panorama para los últimos meses del gobierno de Sebastián Piñera no es muy alentador.

La sacudida de este domingo parece que ha resonado al mandatario, después de ser acusado durante meses, y sobre todo desde el estallido social, de hacer oídos sordos al pueblo: "No estamos sintonizando adecuadamente con las demandas y los anhelos de los ciudadanos y hemos sido interpelados por nuevas expresiones y por nuevos liderazgos", ha dicho el presidente en su balance electoral.

"Es nuestro deber como gobierno escuchar con humildad y con atención el mensaje de la gente", continuó Piñera. Se verá en los próximos meses.

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