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Coronavirus Un mes de confinamiento en Italia en cinco hitos

Italia se ha convertido en el espejo en el que España se mira para adivinar qué va a pasar dentro de siete o diez días. Aquí unas claves para entender por qué el país transalpino se ha convertido en el estado más afectado por el coronavirus de Europa.

Una pancarta con un mensaje optimista en Roma | EFE/EPA/GIUSEPPE LAMI
Una pancarta con un mensaje optimista en Roma | EFE/GIUSEPPE LAMI

Italia cumple un mes de crisis sanitaria por el coronavirus. El país con forma de bota, en 30 días, sigue siendo el territorio más crítico en relación al coronavirus en Italia. Las cifras de contagiados y de fallecidos aumentan progresivamente, de hecho esots días Italia, con más de 4.000 muertos, ya ha superado a China. Lo cierto es que Italia se ha convertido en el espejo en el que España se mira para adivinar qué va a pasar dentro de siete o diez días.

Siguiendo el mismo cronograma de días efectivos de contagio, lo cierto es que los números en España están creciendo más rápidamente respecto a Italia. Pero analizar de cerca cómo ha sido la evolución médica, política y social del coronavirus en el país transalpino, sin embargo, puede ayudar a comprender cómo, antes o después, habrá que estar dispuestos a afrontar, con paciencia, las consecuencias del Covid-19.

1. El primero foco del contagio

Todo empezó el viernes 21 de febrero, cuando un hombre de 38 años –el conocido como paciente 1– da positivo por Covid-19 estando ingresado en el hospital de Codogno, una localidad a 70 kilómetros de Milán, en Lombardía. Al final de esa misma jornada, los contagiados totales pasarán a ser en total 15. Mientras tanto, se detecta otro foco paralelo en Vo' Euganeo, en la región del Véneto. Un ciudadano de 77 años de esa localidad paduana será el primer fallecido registrado en Italia por coronavirus.

Empieza a aumentar, poco a poco, a la preocupación por el contagio. En respuesta al primer foco de coronavirus en Europa, el primer ministro italiano, Giuseppe Conte, decide imponer ese mismo fin de semana un cordón sanitario para aislar a Codogno y a una decena de pueblos vecinos. Se establece la prohibición, así pues, de salir o entrar de la primera zona roja del país. Se cierran tiendas y colegios, pero no supermercados ni farmacias. El premier, mientras tanto, aprueba la cancelación de cualquier tipo de excursión escolar en toda Italia.

2. Se cierran colegios, cines y estadios

Inmediatamente después de la aparición del primer foco de contagio por coronavirus en Codogno y alrededores, la gestión del coronavirus en Italia pasa a ser un caso político. Los presidentes de la regiones afectadas, sobre todo Lombardía y Véneto, pertenecen a la Liga del soberanista Matteo Salvini, líder de la oposición. Los mandatarios autonómicos, así pues, acusan al Gobierno de Conte de una "ausencia de respuestas". El premier Conte, por su parte, comete el error –luego, rápidamente enmendado– de acusar al hospital de Codogno, sin citarlo directamente, de "haber contribuído a la difusión del virus" por no haber respetado los "protocolos". Lamentando una "ausencia de coordinación" entre las regiones y el Gobierno, Giuseppe Conte menciona la idea de "suspender la transferencia de competencias en materia de sanidad". A pie de calle y en los medios, hay quien asegura que Conte ha "exagerado" con las medidas y quien afirma que es demasiado "prudente".

El 4 de marzo, la situación empeora. Con más de 3.000 casos positivos y los primeros 100 fallecidos, el primer ministro italiano, Giuseppe Conte, aprueba por decreto el cierre de todos los colegios, universidades y centros de estudios en todo el país. Empiezan las primeras restricciones, a nivel nacional, para los cines, teatros, estadios, etc. Los lugares públicos cerrados no se cerrarán completo, como luego sí ocurrirá más adelante; ya que se permitirán actividades multitudinarias siempre que se permita respetar 1 metro como distancia de seguridad. Dicha medida de separación interpersonal, empieza a ser cada vez más familiar entre los italianos que, poco a poco, comienzan a hacerse a la idea de que tienen que aprender, de alguna manera, a ser más "asociales". La gente, a pie de calle, se preocupa y a la vez bromea acerca de la nueva medida que impide, por ejemplo, que dos personas se abracen en público.

3. El norte de Italia, aislado

El 8 de marzo el Gobierno italiano etiqueta buena parte del Norte de Italia como la nueva zona roja: Lombardía y otras 14 provincias colindantes, pertenecientes a las regiones de Véneto, Emilia-Romaña, Piamonte y Las Marcas. Se cierran carreteras, aeropuertos y estaciones de tren. En la misma noche que se aprueba dicho decreto, sin embargo, miles de personas se dirigen a la Estación Central de Milán para marcharse apresuradamente hacia el Sur de Italia, del que son originarias. Esto, progresivamente, empieza a ser un problema todavía mayor porque lo que hace –como estos días ya se ha demostrado– es expandir el virus en todo el país. Empiezan los controles policiales en la zona roja y las cuarentenas obligadas para los casos positivos registrados. Poco a poco, empieza a tomar forma desde el Palazzo Chigi que es necesaria una "homogeneización" de las medidas para contrastar el coronavirus en todo el país.

Militares en la Plaza del Duomo de Milán | EFE

4. Toda Italina, zona roja

El 11 de marzo, con un decreto ley del presidente del Ejecutivo, toda Italia se convierte en una zona roja. Se anuncian nuevas medidas, esta vez para todo el país. Se prohibe el salir a la calle, con excepciones: para hacer la compra, para pasear animales, por razones de trabajo, por motivos de salud y otras causas de fuerza mayor. Se prohibe la apertura de teatros, cines, estadios y todo tipo de lugares multitudinarios, sin excepciones. Se detiene la Liga Italiana de fútbol y todas las competiciones deportivas, especialmente las no profesionales. Se cierran todas las actividades económicas, excepto las de primera necesidad: supermercados, farmacias y fruterías; pero también gasolineras y mecánicos. El premier Conte hace hincapié, al no tratarse –todavía– de una prohibición de salir de casa, en el "sentido común" para defender el eslogan más conocido de estos días, tanto en Italia como en España, los dos países más afectados de Europa por el coronavirus: Yo Me Quedo En Casa. La gente empieza a seguir el decreto y a cantar en los balcones el himno italiano y otros clásicos del repertorio melódico transalpino.

5. Italia supera a China

Este jueves, con más de 3.400 fallecidos –hoy ya son más de 4.000–, Italia supera a China en número de víctimas mortales por o con coronavirus. Atendiendo a los últimos datos ofrecidos ayer viernes por la Protección Civil Italiana, el número total de enfermos actuales asciende a 38.000 casos positivos, donde más de la mitad de los positivos se encuentran en Lombardía, la región más afectada. También suben el número de curados, 5.100, con un ritmo de entre 400 y 600 personas al día. Preocupación por el colectivo sanitario, ya que siguen contagiándose médicos y enfermeros: los 3.300 casos hoy registrados suponen el 8% del total de positivos en Italia.

En un momento en el que hay una media de 4.500 contagiados al día, las cifras siguen preocupando. Por esta razón, el jefe del Gobierno, Giuseppe Conte, endureció ayer las medidas para contrastar el coronavirus en el país, limitando los desplazamientos de los ciudadanos que no están respetando la cuarentena generalizada. A partir de hoy, se podrán pasear los perros, pero a 200 metros del domicilio; se consentirá hacer deporte, pero en las inmediaciones de casa y en solitario; y no se podrá viajar hacia las segundas residencias. Lo cierto es que en Italia, sobre todo en Milán, todavía hay demasiada gente en la calle: personas que hacen la compra a diario, que pasean el perro varias veces o que hacen deporte al aire libre, como si nada. No son la mayoría, ni muchísimo menos, pero son las que pueden ampliar el contagio. Muchos ayuntamientos de Italia, de forma autónoma, ya están reforzando las restricciones con más efectivos de las fuerzas del orden: puestos de control, patrullas y policías a caballo.