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"Con Duvalier, sólo nos quedaba la paz del cementerio"

Las víctimas denuncian al ex presidente de Haití ante la fiscalía por torturas y asesinatos

DANIEL LOZANO

Liliane Pierre-Paul es varias veces superviviente. Radio Kiskeya, la emisora que dirige, se tambaleó durante el terremoto tanto como su cuerpo durante las torturas salvajes de los tonton macoutes, los milicianos paramilitares empleados por los dos dictadores de la dinastía Duvalier. Pero no delató a sus compañeros de lucha, se mantuvo tan firme como su despacho, que resiste todavía pese a la caída del techo y de una pared. "Me salvé de milagro el 12 de enero de 2010", rememora orgullosa, abriendo la puerta para mostrar lo que ya es un símbolo de resistencia en su emisora. "Igual que con Baby Doc", añade. Dos milagros, pero no los únicos: "También sobreviví a los militares. Y a Lavalas [el partido del ex presidente Jean Bertrand Aristide]".

En el país de los milagros desesperados, Liliane es ejemplo de luchadora de la libertad y por la memoria histórica. Periodista perseguida, como tantos otros, durante la tiranía hereditaria de los Duvalier, no daba crédito cuando la noticia del retorno de Jean Claude llegó a la redacción de su radio el pasado domingo. "Tuve que pedir cautela a mis periodistas, parecía increíble. Pero después me embargó el dolor. Y la rabia", se queja Liliane. El caudillo del "régimen de terror" estaba aterrizando en Puerto Príncipe.

"Baby Doc' fusiló y torturó a miles", cuenta una de sus víctimas

Esta mujer, valiente y fuerte como tantas en Haití, se resquebraja durante unos minutos. Las lágrimas afloran mientras relata las torturas tras su detención en 1980. Así duele menos. "La victoria de Reagan se celebró con champán en el Palacio Presidencial. Los tonton tomaron la calle para imponer el miedo, tras los años de relativa tranquilidad que había supuesto la presidencia de Jimmy Carter. Me detuvieron en la radio. Horas más tardes también se llevaron a 13 familiares y amigos que me buscaban en casa. En la cárcel de Dessalines me desnudaron frente a mis torturadores. Hacía mucho frío. Me golpearon. La espalda me duele desde entonces". Liliane se toma un respiro, buscándose en los recuerdos. Su hijo, sentado junto a ella, tampoco contiene las lágrimas. "Sólo nos quedaba la paz del cementerio".

Duele el cuerpo. Y también el alma. La periodista se declaró en huelga de hambre. Y tras mucha presión en la calle y en Estados Unidos, la subieron a un avión sin visado. "Sabían que me podían mandar de vuelta, era lo que ellos esperaban. Y a mi regreso, me querían ejecutar. Pero en Curaçao amenacé con cortarme las venas: o me exiliaba o me mataba".

Así comenzó su exilio en Venezuela ("los servicios secretos me vigilaban, me acusaban de ser comunista") y en Canadá. Ya de regreso a Haití, ha vivido en primera línea las convulsiones del país más golpeado del planeta: "Baby Doc fusiló y torturó a 30.000 haitianos y envió al exilio a cientos de miles. Robó millones de dólares, también esquilmó nuestro medio ambiente. Por todo eso, sueño con un proceso judicial basado en la verdad y no en la demagogia. Pero Haití no tiene justicia. Después de Baby Doc llegaron los militares y Aristide. Y cometieron tantas atrocidades como él. Por eso, no van a condenarle. Todos son cómplices. Yo no busco venganza, sólo quiero justicia frente a la impunidad".

Liliane sintió "dolor y rabia" cuando supo del regreso de Duvalier

Por fortuna para Haití, Liliane no es la única luchadora con memoria. Un grupo de perseguidos y supervivientes, con otra mujer a la cabeza, Michele Montas, ha presentado al fiscal general una nueva demanda contra Duvalier. "Nos quejamos de detención ilegal, exilio, destrucción de la propiedad privada, tortura física y mental y la violación de derechos políticos y civiles", anunció Montas, mujer de uno de los símbolos de la lucha contra la dictadura, el periodista Jean Dominique. A la denuncia se han sumado Alix Fils-Aime, Nicole Mangloire y Rosiers Claude, torturado y encarcelado durante diez años.

Como el atleta Bobby Duvall, que sobrevivió gracias a su fortaleza. "Vi gente morir en la cárcel, perseguidos y apaleados con bates de béisbol. Una situación inhumana e inimaginable", cuenta. O como Evans Paul, ex alcalde de Puerto Príncipe y estandarte de la lucha contra la dictadura. Su voz fue la primera que se levantó cuando el mundo contempló cómo Baby Doc paseaba impune por las calles de Puerto Príncipe, gritando a los cuatro vientos la "historia de sangre y robo" del dictador.

¿Es un sueño imposible juzgar a Duvalier en Haití? "Lo mejor sería devolverle a Francia con un mandato judicial y que sea la Corte Internacional quien le juzgue en el extranjero", afirma convencido Patrick Elie, antiguo ministro de Interior y otra de las víctimas del genocida. "Es muy duro para todos nosotros. No sólo parece una provocación. También nos está intimidando".

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