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La Eurocámara, abierta a conceder una tercera prórroga al brexit

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, ve cada vez más difícil llegar a un acuerdo con el Reino Unido. Lo ha explicado durante un debate en el que el Parlamento Europeo ha pedido hacer todo lo posible para evitar un brexit duro.

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Un banderín con los colores de la 'Unión Jack' (como se conoce a la bandera del Reino Unido) y de bandera de la UE, en uno de los escaños del Parlamento Europeo. REUTERS/Vincent Kessler

Cada vez es más plausible que el Reino Unido abandone la Unión Europea sin acuerdo. Esa es la conclusión que el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, saca de su reunión con Boris Johnson del pasado lunes, en la que el líder británico no habría puesto sobre la mesa ninguna propuesta alternativa para desencallar las negociaciones.

Juncker lo ha explicado este miércoles en la Eurocámara de Estrasburgo, durante un debate en el que la mayoría de los parlamentarios han apoyado una tercera prórroga al brexit, si el Reino Unido convoca elecciones o un segundo referéndum. Ambas posibilidades están ahora mismo lejos de los planes de Johnson, que quiere marcharse de la UE en un mes y medio, sí o sí.

“No les sorprenderá saber que el señor Johnson nos dijo que el Reino Unido quiere un acuerdo pero que de todas formas se retirará el 31 de octubre con o sin él”, ha explicado Juncker al inicio de su discurso.

El mayor escollo es la cláusula de salvaguarda, por la que Irlanda del Norte -parte del Reino Unido- se quedaría dentro de la unión aduanera con el resto de Europa para evitar una frontera dura en la isla, que pudiera reabrir las heridas del conflicto en el Ulster, dos décadas después de cerrarse con el Acuerdo de Viernes Santo.

Esa red de seguridad dejaría al Reino Unido, o una parte de él, dentro de la unión económica hasta que se acuerde su relación futura con la UE. Boris Johnson quiere cortar todos los vínculos del Reino Unido con el continente el 31 de octubre, pero según Juncker, el ‘premier’ británico no ha propuesto ninguna solución alternativa concreta.

“No es que este enamorado de la red de seguridad ni muy aferrado, pero sí me importan los objetivos para los que se creó”, ha dicho Juncker. "Mientras estas propuestas no se nos presenten no puedo decirles a ustedes que hemos progresado, no podría decírselo así mirándoles a los ojos”.

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, y el negociador de la UE para el brexit, Michel Barnier, en el debate en el Parlamento Europeo sobre la salida del Reino Unido de la UE. EFE/EPA/PATRICK SEEGER

Tanto Juncker como el negociador de la UE para el brexit, Michel Barnier, se han mostrado dispuestos a “trabajar día y noche” para buscar un acuerdo que evite la debacle. “Necesitamos soluciones operacionales en el acuerdo de retirada para responder a cada uno de los problemas y riesgos que supone el brexit”, ha defendido Barnier. “Nos han explicado las partes de la salvaguarda que no les gustan. [Pero] no es suficiente decirnos por qué no les gusta”.

Juncker y Barnier se han mostrado abiertos a modificar la salvaguarda si Johnson propone medidas alternativas que mantengan la paz en Irlanda y no ponga en riesgo la integridad del mercado único. Es decir, que el Ulster, la única frontera terrestre del Reino Unido con la UE, no se convierta en un agujero a través del cual puedan entrar productos al mercado comunitario sin los controles necesarios.

"Todo animal vivo, todo alimento que llega a Irlanda del Norte entra no solo en Irlanda sino que accede inmediatamente al mercado polaco, luxemburgués, alemán o danés. Necesitamos ejercer un control como debe ser para proteger a los consumidores, preservar la seguridad alimentaria y prevenir los riesgos de salud animal”, ha defendido Barnier.

Barnier ha subrayado también la situación de inseguridad que viven los 3,6 millones de europeos que viven en el Reino Unido y una salida a las bravas podría dejar sin permiso de residencia, y la cuestión sobre si los británicos pagarán a Bruselas la ‘factura de salida’, que se estima alrededor de los 43.000 millones de euros.

Cerrar estos puntos de discordia es esencial a juicio de Barnier para comenzar a negociar un acuerdo sobre la relación futura entre Bruselas y Londres. “Si no hay acuerdo, estas cuestiones no desaparecen”, ha dicho Barnier. “Y las debemos acordar en todo caso antes de firmar un acuerdo de libre comercio”.

Dispuestos a todo para evitar una salida sin acuerdo

Los líderes de la cámara se han mostrado abiertos a permitir una tercera prórroga a la salida del Reino Unido, si Londres la pide, y evitar así una salida sin acuerdo. Pero una eventual extensión estaría supeditada a que Johnson convoque elecciones o un segundo referéndum. “Solo aceptaremos la prorroga si esta bien argumentaba y justificada”, ha dicho el líder popular en la cámara, Manfred Weber.

Los eurodiputados durante la votación tras el debate en el Parlamento Europeo sobre la salida del Reino Unido de la UE. REUTERS/Vincent Kessler

La presidenta del grupo socialista, Iratxe García, ha calificado el brexit de “error histórico” y ha citado la operación Yellowhammer, un informe filtrado al Gobierno británico la semana pasada que hablaba de la creación de un caos el 1 de noviembre si no hay acuerdo. “Habrá interrupciones en el paso del Canal de la Mancha, un incremento notable de los precios de la electricidad, y una reducción del suministro de alimentos y medicinas, con un grave impacto para las poblaciones más vulnerables”, ha advertido.

El liberal belga Guy Verhostadt, coordinador de las intervenciones de la Eurocámara en las negociaciones, ha acusado a Johnson de querer crear un “Singapur en medio del mar del Norte”, aprovechándose de una entrada ventajosa al mercado comunitario para atraer inversiones de todo el mundo.

“Este parlamento nunca aceptará un acuerdo por el que Reino Unido se beneficie de todas las ventajas del comercio libre, con cero aranceles, sin tener que alinearse con nuestras normas ecológicas, sociales y sanitarias. Es algo que no ocurrirá”, ha afirmado.

El líder de la Izquierda en la cámara, Martin Schirdewan, también ha apoyado la moción para evitar las situaciones que describe el mismo informe Yellowhammer al que se ha referido Iratxe García. “No hablamos de cuestiones abstractas, nos referimos a que un sanitario polaco o de otro país europeo no sabe si tendrá autorización o permiso de trabajo en el Reino Unido [en poco más de cinco semanas]”.

Escoceses e irlandeses piden “cambiar el resultado”

Algunos eurodiputados de las zonas del Reino Unido que no votaron mayoritariamente por salir, Irlanda y Escocia, han usado la tribuna para pedir que se revierta el proceso de salida. “Quiero evitar un terrible error para todos, para Escocia, para el Reino Unido y para la UE”, ha dicho Alyn Smith, nacionalista escocés. “Escocia pide más tiempo para cambiar el resultado o el proceso, por favor dennos ese tiempo”.

Vestida con una camiseta de la selección de fútbol de la república de Irlanda, la diputada norirlandesa del partido del Sinn Féin Martina Anderson ha traído a la cámara la reivindicación tradicional de su partido por la reunificación de la isla y ha defendido la permanencia de la mitad norte en la UE: “Nos sacan [de la UE] contra nuestra voluntad”.

El eurodiputado británico Nigel Farage, del Partido del Brexit, durante el debate en el Parlamento Europeo sobre la salida del Reino Unido de la UE. EFE/EPA/PATRICK SEEGER

Por su parte, los diputados del partido del Brexit, la mayor delegación de la cámara con 29 escaños, han aprovechado el debate para acusar a Barnier de usar la cláusula de salvaguarda para mantener “atrapado” al Reino Unido dentro de una unión aduanera o forzar un segundo referéndum para revertir el proceso.

Nigel Farage, líder de la campaña del brexit, ha acusado a los líderes europeos de no actuar de buena fe, en referencia a las declaraciones del primer ministro de Luxemburgo, Xavier Bettel, que el lunes pasado cargó contra Boris Johnson junto al atril vacío del británico, después de que este se marchara para evitar dar una rueda de prensa frente a un grupo de manifestantes anti-brexit que lo abucheaban. “Los acontecimientos de esta semana no indican que exista buena fe”, ha dicho Farage.

A falta de mes y medio para la fecha límite del 31 de octubre, se espera que se intensifiquen las conversaciones entre Barnier y su homólogo británico, David Frost. Unas negociaciones en las que los británicos deberían presentar sus soluciones alternativas y evitar la debacle a la vista. Las palabras del propio Barnier para cerrar el debate de hoy reflejan la situación a la perfección: “Tres años después del referéndum estamos en el momento de la verdad”.