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Extrema derecha ¿Por qué a Europa le preocupan las elecciones en Suecia?

El partido de extrema derecha SD Sverigedemokraterna podría convertirse en la segunda fuerza política con el 19% de los votos, por detrás de los socialdemócratas que contarían con un respaldo del 25% de los votantes del país nórdico.

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El líder del partido de ultra derecha (SD), Jimmie Âkesson. REUTERS/Ints Kalnins

La extrema derecha sigue ganando votos y relevancia social en Europa. Esta vez, el foco se centra en las elecciones suecas y la posible escalada del partido fascista SD (Sverigedemokraterna). La recesión económica y el uso político de los refugiados han propiciado que el partido xenófobo se vea catapultado en los sondeos.

Si bien es cierto que el fascismo, como decía Orwell, es complejo de definir por su ambigüedad ideológica, es innegable que existen múltiples rasgos comunes entre los exponenciales partidos de ultraderecha de Europa. Unos rasgos comunes que giran en torno a los discursos de retórica nacionalista y los planteamientos racistas en contra de la población migrante. Precisamente son estos rasgos políticos, presentes ya en Italia, Hungría, Alemania o Austria, y su expansión paulatina por el continente lo que preocupa a Europa y sus instituciones gubernamentales.

Según los sondeos, el partido xenófobo SD se podría convertir esta noche en la segunda fuerza política sueca. Liderados por Jimmie Âkesson, su porcentaje de voto pasaría de un 12,9% a un preocupante 19%, lo que supondría un sorpaso definitivo al partido moderado. Todo ello en tan solo ocho años de vida parlamentaria.

No obstante, la esperanza viene de la mano del Partido Socialdemócrata, que pese a su caída de seis puntos, seguiría siendo la primera fuerza política con un 25% de los votos, aproximadamente. En cualquier caso, toda la presión recae en el partido conservador, que se situaría, de cumplirse los pronósticos electorales, en la tesitura de poder dar el poder al partido neofascista a través de un pacto de Gobierno. Un pacto que no resulta descabellado, si atendemos al contexto europeo y más concretamente a Austria, donde los populares se valieron del fascista FPO's para llegar al poder.

El líder del partido de ultra derecha (SD), Jimmie Âkesson, deposita su voto. REUTERS/Ints Kalnins

Jimmie Âkesson, el líder del SD

El líder carismático es un ingrediente imprescindible en este nuevo y complejo proceso socio-político de efervescencia xenófoba. Italia tiene a Salvini, Austria a Strache, Hungría a Orbán y Francia a Le Penn. En el caso sueco, Jimmie Âkesson, un joven de 39 años que lleva desde el 2005 en política, es el encargado de dirigir las filas del partido Sverigedemokraterna.

En los últimos años ha dado un giro a la estrategia del partido, intentando maquillar ante los medios los planteamientos ultraxenófobos del ideario histórico del SD. Sin embargo, al igual que Salvini, Âkesson ha basado su campaña en un discurso antimigratorio, bajo la premisa de que el país nórdico no puede asumir la llegada de más refugiados.

Así, una posible victoria electoral de Âkesson podría suponer un nuevo bastión de poder para la ultraderecha en una Europa polarizada, donde cada vez es más común ver manifestaciones de grupos neonazis. Este desenlace podría significar también un nuevo aliado para los partidos euroescépticos y para el resto de los gobiernos ultras del viejo continente.