Guía para entender cómo funciona el cónclave que elegirá al nuevo papa
El Vaticano comunicó este lunes a todos sus residentes y trabajadores que "desactivará todas las instalaciones de transmisión de la señal de telecomunicaciones celulares y de radio".

El cónclave que elegirá al sucesor del papa Francisco arranca este miércoles 7. El Vaticano ultima los preparativos para que todo salga según el protocolo. Incluido un 'apagón' de su red de cobertura de telefonía móvil en todo su territorio para blindar el cónclave y que no se filtre información alguna del interior de la Capilla Sixtina.
La Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano comunicó este mismo lunes a todos sus residentes y trabajadores que "desactivará todas las instalaciones de transmisión de la señal de telecomunicaciones celulares y de radio". Este apagado afectará a todo el territorio del Estado de la Ciudad del Vaticano, 0,4 kilómetros cuadrados en el centro de Roma, y comenzará a partir de las 15.00 hora local (13.00 GMT) del 7 de mayo.
El juramento para guardar el secreto
Todo el personal, eclesiástico o laico, desde los ceremonieros a los ascensoristas, que estarán vinculados en la organización del cónclave han prestado en la tarde de este lunes juramento para guardar absoluto secreto de todo lo que ocurra. Todas las personas que participarán, aprobadas por el cardenal camarlengo y los tres cardenales asistentes, de acuerdo con la Constitución Apostólica Universi Dominici Gregis, han prestado y firmado el juramento a las 17.00 horas (15.00 GMT) en la Capilla Paulina.
"Prometo y juro observar absoluto secreto con cualquiera que no forme parte del colegio de cardenales electores, y esto a perpetuidad a no ser que reciba permiso especial expresamente dado por el nuevo pontífice elegido o por sus sucesores, sobre todo lo que directa o indirectamente se refiere a la votación y al escrutinio para la elección del sumo pontífice", reza el juramento.
Y prosigue: "Asimismo prometo y juro abstenerme de utilizar cualquier medio de grabación, audición o visualización de cualquier cosa que tenga lugar en la Ciudad del Vaticano durante el período electoral y, en particular, de cualquier cosa que esté relacionada directa o indirectamente con las operaciones conectadas con la elección misma".
Los cardenales realizarán su juramento tras su entrada el 7 de mayo por la tarde en la Capilla Sixtina. Una vez jure el último de los electores, el maestro de las celebraciones papales, Diego Ravelli, pronunciará las dos palabras que abrirán oficialmente el cónclave: "Extra omnes", es decir, todos fuera, cerrando con llave la puerta del lugar.
¿Cómo funciona la votación?
El nuevo papa que saldrá elegido del próximo cónclave que se celebrará este 7 de mayo necesitará una mayoría cualificada de dos tercios, es decir, un total de 89 votos, ya que el número de cardenales electores se sitúa en 133. Tanto si se elige al papa como si no, los auditores deben proceder a comprobar tanto las papeletas como las anotaciones realizadas por los escrutadores, para asegurarse de que han llevado a cabo su tarea con exactitud.
Inmediatamente después de la auditoría, antes de que los cardenales electores abandonen la Capilla Sixtina, todas las papeletas son quemadas por los escrutadores, con la ayuda del secretario del Colegio y del maestro de ceremonias, llamado entretanto por el último cardenal diácono. Por el contrario, si debe celebrarse inmediatamente una segunda votación, las papeletas de la primera sólo se queman al final, junto con las de la segunda votación, según detalla Vatican News.
Las votaciones tendrán lugar todos los días: dos por la mañana y dos por la tarde. En el caso de que los cardenales electores tengan dificultades para ponerse de acuerdo sobre la persona elegida, después de tres días sin resultado, las votaciones se suspenderán durante un máximo de un día, para una pausa de oración, libre discusión entre los electores y una breve exhortación espiritual, pronunciada por el cardenal decano de la orden de los diáconos.
A continuación, se reanudará la votación. Si después de siete votaciones, la elección no ha tenido lugar, se celebrará otra pausa para la oración, la conversación y la exhortación, impartida por el cardenal mayor de la orden de los presbíteros; y se realizará otra serie de siete votaciones. En caso de que no se produzca la elección, habrá una nueva pausa, a cargo del cardenal mayor de la orden de los obispos y se reanuda la votación, con un máximo de siete papeletas.
Si de nuevo no hay elección, se volverá a reservar un día para la oración, la reflexión y el diálogo, y en la siguiente votación se deberá elegir entre los dos nombres que hayan recibido más votos en la votación anterior. En el caso de que se llegue a esta votación, también se necesita una mayoría cualificada de al menos dos tercios de los cardenales presentes y votantes, aunque en estas votaciones no pueden votar los dos cardenales sobre los que se requiere una votación.
Fumata blanca o negra
Los tres escrutadores se sentarán en una mesa frente al altar: el primero tomará una papeleta, la abrirá, anotará el nombre del elector y se la pasará al segundo, quien, una vez comprobado el nombre del elector, se la pasará al tercero, que la leerá en voz alta (para que todos los electores presentes puedan marcar su voto en una hoja especial) y anotará el nombre leído.
Si durante el recuento, los escrutadores encuentran dos papeletas dobladas de forma que parezcan haber sido rellenadas por un mismo votante, si llevan el mismo nombre se contabilizarán como un solo voto pero si llevan dos nombres diferentes, ninguno de los dos votos será válido, pero en ninguno de los casos se anulará el voto.
Una vez terminado el recuento de las papeletas, los escrutadores sumarán los votos obtenidos por los distintos nombres y los anotarán en una hoja aparte. El último de los escrutadores, al leer las papeletas, las pinchará con una aguja en el punto donde se encuentra la palabra 'Eligo' y las introducirá en un hilo, para que se conserven con mayor seguridad.
Una vez terminada la lectura de los nombres, los extremos del hilo se atan con un nudo y las papeletas se depositan en un receptáculo o a un lado de la cantina. En ese momento, se cuentan los votos y, tras comprobarlos, se queman en una estufa de hierro fundido usada por primera vez durante el Cónclave de 1939. Una segunda estufa, de 2005, conectada, se utiliza para los productos químicos que deben dar el color negro, en caso de no elección, y el color blanco, en caso de elección.

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