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Israel La prohibición de Israel a las dos congresistas: síntoma de un conflicto irresoluble

Israel camina hacia la anexión de la mayor parte de Cisjordania. Ese un objetivo claro que explica todos los pasos que Benjamín Netanyahu ha dado en la última década. La prohibición de la entrada de las congresistas Tlaib y Omar solo es una nota a pie de página de esa política, que además no se cuestiona en los corredores de poder de Washington.

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El presidente estadounidense Donald Trump, las congresistas estadounidenses Ilhan Omar, Rashida Tlaib y el primer ministro Benjamin Netanyahu se ven en una combinación de fotos de archivo. REUTERS / Fotos de archivo

La prohibición de pasar por Israel a las congresistas demócratas musulmanas Rashida Tlaib e Ilhan Omar evidencia la imposibilidad de resolver el conflicto entre Israel y los palestinos, confirmando una vez más que la grave situación se debe a la negativa israelí de retirarse de los territorios ocupados en la guerra de 1967.

El incidente ciertamente ha dado visibilidad al problema en Estados Unidos, pero no hay que pensar que vaya a tener una trascendencia ulterior. Como mucho, es posible que un número de estadounidenses que ignoraban la cuestión serán a partir de ahora más sensibles, pero no se puede esperar más.

El partido demócrata ha reaccionado unido contra la prohibición. Ha habido líderes de esa formación que previamente chocaron con Tlaib y Omar, por el apoyo de estas al movimiento BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones) contra la ocupación, que se apresuraron a pedir al primer ministro Benjamín Netanyahu que revierta la decisión, algo que no va a ocurrir cuando apenas falta un mes para las elecciones israelíes.

La proverbial docilidad del Congreso y del Senado para con el estado judío no cambiará. Congresistas y senadores continúan obrando en función de los intereses del poderoso lobby judío, según subrayan con razón los detractores de la ocupación, y según se ha vuelto a ver este mismo mes de agosto.

En los últimos días más de 70 congresistas y senadores republicanos y demócratas han visitado el estado judío y han hecho gala de su conocida entrega a los líderes israelíes, encarnados por Netanyahu y el grupo de extremistas que le rodean. Los líderes israelíes han radicalizado sus posiciones durante los últimos años bajo la batuta de Netanyahu. Las visitas de representantes de Estados Unidos son continuas, algo que no ocurre con ningún otro país del mundo y que muestra la ascendencia en Washington de un poderoso lobby que dicta la política de la Casa Blanca y humilla a quien se aparta de las líneas marcadas.

Los líderes israelíes han radicalizado sus posiciones durante los últimos años bajo la batuta de Netanyahu

Los palestinos pueden resignarse a continuar viviendo indefinidamente bajo una brutal ocupación militar. Nada va a cambiar puesto que el peculiar “juego democrático” que aplica Israel cuenta con una aplastante mayoría en los corredores de Washington y también cuenta con el silencio cómplice de los mandatarios europeos.

Una ley aprobada hace dos años permite al gobierno israelí denegar la entrada en el país a quien apoye el boicot contra la ocupación. Se trata de una ley que respalda la administración de Donald Trump y que hace solo unas semanas fue ratificada por el parlamento alemán. Dicho esto, es evidente que las posibilidades que los palestinos tienen para resolver el conflicto son nulas.

En un primer momento, en julio, el embajador de Israel en Washington, Ron Dermer, declaró que su país permitiría la entrada de las dos congresistas “por respeto al Congreso de EEUU y a la gran alianza entre Israel y América”. Con la rectificación del jueves quedó en evidencia que sus rimbombantes palabras ocultaban el cinismo habitual de los líderes israelíes.

En una de las primeras reacciones, Omar, que forma parte del Comité de Asuntos Exteriores del Congreso, acusó a Netanyahu de aplicar “la prohibición de Trump contra los musulmanes”. No es una acusación baladí; al contrario es una política clara de la corriente administración y palmaria por parte de Israel. Netanyahu la impulsa como eje de su política exterior, no solo en Estados Unidos sino también en Europa.

Algunos congresistas republicanos calificaron la decisión del gobierno israelí de “correcta”. Los representantes republicanos suelen ser mucho más proisraelíes que los demócratas en todos los frentes, y no conceden ninguna prioridad a la resolución del conflicto con los palestinos. Es más, ocurre justamente lo contrario, espoleados por el lobby judío, santifican la ocupación y la expansión colonial.

Esas voces discordantes, como las de Tlaib y Omar, suscitan cierta preocupación en el estado judío

Las divergencias entre republicanos y demócratas no son sustanciales. Es cierto que existe un creciente número de congresistas demócratas que cuestionan la brutal ocupación, pero es un número todavía escaso que no tiene capacidad para frenar la clara política proisraelí de la administración. Sin embargo, esas voces discordantes, como las de Tlaib y Omar, y como la de algunos precandidatos demócratas a la presidencia, suscitan cierta preocupación en el estado judío.

A medio plazo, esas voces, si se desarrollan en el seno del partido demócrata, harán que sea más difícil de justificar la política expansionista y de ocupación que Netanyahu ha colocado como prioridad indiscutible, una política que avanza rápidamente en la dirección de la anexión de la mayor parte de la Cisjordania ocupada. Numerosos ministros de Netanyahu ya hablan abiertamente de este objetivo.

La única manera de poner coto a la inminente anexión pasaría por un cambio de los residentes en la Casa Blanca y en la calle Balfour, donde está la vivienda Netanyahu. Europa, además, debería obrar con resolución. Sin embargo, parece muy difícil que estos cambios se vayan a producir, de manera que la transición de la ocupación militar a la anexión militar se puede ver en un horizonte cercano.