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Matteo Salvini El 'probe' Salvini

La nueva vida del ultraderechista Matteo Salvini tras dejar el Gobierno italiano se divide entre el Senado y los mítines que seguirá haciendo por toda Italia. Continúa de gira para convencer a los transalpinos de que hay que ir a las elecciones lo antes posible, ahora que la soberanista Liga tiene, según las últimas encuestas, el 35% de los apoyos. 

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El líder de la ultraderechista Liga, Matteo Salvini, en el programa de Rete4 'Dritto e rovescio', dirigido por el periodista italiano Paolo Del Debbio en Milán, Italia.-EFE

Los italianos se preguntan con curiosidad qué va a ser, a partir de ahora, del líder ultraderechista de la Liga, Matteo Salvini. ¿Está sufriendo su nocaut o está preparando un segundo asalto? Lo cierto es que, inevitablemente, es más difícil hacer propaganda política desde la oposición para alguien que, por primera vez en Italia, lo ha hecho sin cesar desde el Gobierno y, más concretamente, desde una cartera tradicionalmente tan técnica como la de ministro del Interior. ¿Salvini es entonces el ganador o el perdedor de su estrategia de renunciar al poder? ¿Cuál es ahora el día a día de Salvini?

Su vida, por el momento, se divide entre el Senado, donde es parlamentario, y los mítines que seguirá haciendo por toda Italia para convencer a los transalpinos de que hay que ir a las elecciones lo antes posible ahora que según las últimas encuestas, la soberanista Liga tiene el 35% de los apoyos: "¡Recibo muchísimos mensajes de apoyo para no rendirme! Os lo garantizo: el equipo de la Liga está mas determinado que nunca", dijo hace unos días Salvini en un programa de televisión. Y añadió: "Un Gobierno que espera llamaditas de Berlín, París o Bruselas no tiene dignidad. Italia volverá pronto a ser gobernada por los italianos", dijo el líder soberanista.

"¡La Italia verdadera derrotará siempre a la Italia de los edificios del poder!", dice

Para llegar al corazón de los italianos que lo apoyan le basta sólo con preanunciar un directo en Facebook, con un post previo: "Amigos, ¿si dentro de unos 10 minutos me conecto en directo estaréis?", escribió este viernes en la red social de Zuckerberg. Tras un par de renglones anunciando el contenido de su conexión, añadió: "¡La Italia verdadera derrotará siempre a la Italia de los edificios del poder!", dice Salvini, quien ha sido europarlamentario y vicepresidente del Gobierno.

Por otra parte, la Liga es el partido más antiguo sentado en el Parlamento italiano, con tres décadas de historia política en Roma. Pocos minutos después, Salvini hizo un videoselfie de 22 minutos con su característica espontaneidad. Se esté en contra o no de él, sigue demostrando ser un auténtico ejemplo de naturalidad en la propaganda política. No necesita ningún papel: habla igual de directo en televisión, en la calle o en una cita institucional. No sabe pronunciar un discurso con tono retórico, ni siquiera en el Senado. Habla directamente al italiano medio, a su instinto más profundo. Y no le cuesta ningún trabajo. Mucha gente lo adora, y al cruzárselo por la calle le piden fotos que él, muy pacientemente, concede a todos. También hay quien expresa abiertamente su desacuerdo con él haciendo uso de balcones o fachadas de edificios.

Mago de las redes

Un acto de Salvini es, por antonomasia, multitudinario. No ostenta poder, parece un ciudadano normal, sin serlo. Trata de estar en la calle infinitamente más tiempo que en los despachos. De hecho, fue una de las grandes críticas durante su mandato como ministro de Interior: casi nunca estaba en su oficina si no era para un videoselfie. Salvini es un gran consumidor de redes sociales, en ellas suele contar anécdotas de viaje o preguntar por consejos culinarios. Involucra mucho a sus seguidores, aumentando así su popularidad fuera y dentro de Internet. Muchos opinaron, hace unos días, acerca de cómo podía curarse un orzuelo.

Su vida personal no suscita tanto interés como sus ideas políticas. Su pareja actual es Francesca Verdini, hija del político italiano Denis Verdini. Antes fue novio de la presentadora televisiva Elisa Isoardi, un trato amoroso que duró tres años. El líder de la Liga tiene actualmente dos hijos, Federico y Mirta, fruto de las relaciones anteriores con la periodista Fabrizia Ieluzzi y la abogada Giulia Martinelli, respectivamente. No obstante Salvini trate de mantener una cierta privacidad en relación a su vida privada, este verano su hijo mayor, Federico, de 16 años, fue noticia en los medios del país porque la Policía de Estado lo invitó a dar un paseo en moto de agua en las playas de Milano Marittima.

Salvini sabe que su partido sólo va a sumar y que tiene al lado a quienes  le apoyan, en el partido y en la calle

En la Liga, por el momento, la gran mayoría está de parte del Capitano. Los medios y la gente, bien es cierto, que reflexionan acerca de cómo ha podido Salvini dejar el Gobierno italiano, con el poder que tenía dentro de él. Solo con pensar que, fuera de Italia, Salvini es infinitamente más conocido que el primer ministro, Giuseppe Conte. Ahora no vale, por lo tanto, pensar que Salvini no ha hecho la mejor jugada col senno di poi, es decir, "con el conocimiento de después". Al fin y al cabo Giancarlo Giorgetti –subsecretario de Estado del Consejo de Ministros, número dos de la Liga y, sobre todo, brazo político de máxima confianza de Salvini– tras el 34% de las últimas elecciones europeas de mayo, fue de los muchos que le dijeron que tenía que abandonar al Movimiento 5 Estrellas de Luigi Di Maio, bajo mínimos (19%), y capitalizar los consensos de los sondeos en votos. Ahora valdría bien poco decir que ha sido una estrategia equivocada. Pero, más allá de eso, con una Liga al 35% en los sondeos es cierto que todos están con su líder. Él le ha dado una nueva vida. Por eso él es el Capitano.

Matteo Salvini, en el programa 'Porta a porta', dirigido por el periodista Bruno Vespa, en Roma.- EFE

Apenas hay riesgo de tránsfugas, algo que por cierto es extraordinariamente común en Italia. Al contrario, la mirada de la prensa del país está puesta, de hecho, en el M5E, sobre todo en aquellos sectores que podrían seguir estando es desacuerdo con la alianza junto al PD sellada en el nuevo Gobierno de Giuseppe Conte. El más visible de todos ellos es Gianluigi Paragone, quien por el momento no piensa irse del M5E, pero asegura: "Si quieren sacarme la tarjeta roja que lo hagan sin problema". Muchos periodistas le han preguntado si tendría pensado marcharse a la Liga y asegura que "no". Sólo el tiempo dirá si un parlamentario que se arriesga a no ser renovado termina siendo un tránsfuga y un nuevo leguista.

Matteo Salvini, en todo esto, sabe que su partido no puede hacer más que sumar y que tiene a su lado a los que le apoyan, en el partido y en la calle. En su formación se habla de la totalidad y en la calle más de un tercio del país. En la historia de la Liga Salvini ha conseguido algo numéricamente extraordinario, fruto de la exitosa apuesta por abandonar el independentismo a cambio de abrazar el soberanismo italiano contra Bruselas. Por ahora su fuerza es imparable. Y los suyos no piensan bajarse de un tren en marcha.