Público
Público

Memoria histórica Viktor Orbán reescribe la historia de Hungría

A través del control de los Institutos de investigación y de los museos, el Gobierno húngaro vuelve a escribir la historia contemporánea de Hungría, enalteciendo la figura de su primer ministro.

Publicidad
Media: 5
Votos: 3

El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, durante un mítin. / REUTERS

“Nadie sabe qué va a ser de nosotros, no nos han dicho nada. Es un proceso que comenzó hace un año. Los Institutos de investigación han intentado dialogar con el Gobierno. Sin ningún efecto, nada ha resultado suficiente” comenta el profesor de Literatura y miembro de la Academia Húngara Pál Ács. Ni las negociaciones, ni las protestas repetidas durante este verano, han sido capaces de detener el proceso de reorganización de los Institutos de investigación húngaros que pasaran a estar bajo control de la red Eotvos Lorand, una nueva institución creada por el Gobierno.

Septiembre se abre con una gran incógnita para las casi 5000 personas que trabajan en esta red de institutos. "No sabemos cual es la meta de este cambio”, sigue el profesor. No solo que los investigadores no saben cual será su futuro, continuar con su actividad o ser despedidos, sino que los proyectos de investigación serán modificados por el Gobierno. "La situación de los institutos es problemática y controvertida. El modelo de las reformas que se han aplicado en Rusia y se imitan aquí despierta preocupación: institutos enteros han sido intervenidos por el Gobierno. Por ello, quienes tengan la oportunidad de irse, dejarán el país. Por otro lado, a los jóvenes investigadores, que se encuentran en una posición precaria y encadenan contratos de un proyecto a otro, tal vez simplemente no se les renueve el contrato” explica una joven investigadora, A. Czirják Patakfalvi.

Institutos enteros han sido intervenidos por el Gobierno

Una de las primeras victimas de esta reforma, perpetrada durante el verano, ha sido la memoria histórica. Los institutos y museos que custodian y estudian la historia de Hungría en el siglo XX han pasado a ser controlados directamente por el Gobierno. “Si controlas todos los aspectos de la vida social de este país, como la educación, la prensa, los museos, poniendo al frente a importantes personas leales, entonces no es difícil distorsionar el pasado y transformar a Viktor Orbán en la figura más importante de los últimos treinta años”, explica Márton Gulyás, director de teatro y cine. Si con los casi 500 medios de comunicación que se encuentran bajo el mando de la fundación CEPMF afín al Gobierno, se controla el presente y se pretende mantener a la población en un estado de movilización permanente, el siguiente paso ha sido reescribir el pasado.

Protestas contra el presidente húngaro, iktor Orban. GABRIELLA CSOSZO

En 2018, en su encuentro habitual de Baile Tușnad, en Rumania, donde Vicktor Orbán organiza charlas con sus seguidores, el primer ministro habló de su presencia en el Gobierno como una "nueva era”. Esta “era” implica, según las misma palabras de Orbán un “nuevo orden constitucional basado en fundamentos nacionales y cristianos”.

"Hemos molestado a gente importante"

Una de las primeras victimas de esta nueva “era” ha sido el Instituto 1956. János Rainer, reconocido historiador, director del Instituto 1956 ha dimitido. El Instituto que estaba dedicado dedicado a la revolución húngara de 1956, ha sido incorporado mediante decreto gubernamental al nuevo Instituto Veritas, creado por el Gobierno, que influye a su vez en el nombramiento de sus responsables.

János Rainer, exdirector del Instituto 1956, durante las protestas contra el presidente húngaro, viktor Orban. GABRIELLA CSOSZO

Nadie informó a los investigadores del Instituto 1956 sobre el cambio. Se enteraron por una noticia publicada en el medio oficial del Gobierno, Magyar Közlöny. El Instituto 1956 se inauguró en 1989 y documenta la historia contemporánea del país y en sus archivos se encuentran entrevistas con participantes en los acontecimientos más importantes de la historia del siglo XX de Hungría. A pesar de que era considerada una institución incomoda para el Gobierno, el Instituto consiguió mantener su independencia a pesar de los cambios políticos del país. "Es un símbolo, el lugar donde se inicia la interpretación de la historia. Hemos ofendido a algunas personas importantes” declaró su director János Rainer en una entrevista con el medio húngaro, Index.

“Quieren colocar gente nueva en las instituciones, gente leal”, comenta el profesor Ács en relación al futuro del Instituto. “Tal vez una de las causas reales de estos cambios sea el dinero procedente de la Unión Europea. Se ofrecen fondos para la investigación y si el instituto está en las manos del gobierno, estos fondos se van a distribuir de acuerdo con sus criterios y a su gente. Estamos hablando de personas que se han enriquecido mucho con el dinero de la Unión Europea. Y a diferencia de regímenes del pasado, ahora todo se hace a la luz del día, no podemos decir que no se sabe. Lo hacen porque saben que lo pueden hacer”, sigue el profesor.

Son personas que se han enriquecido mucho con el dinero de la Unión Europea

Se enaltece el papel de Orbán en 1989, en aquel entonces un joven de 26 años, mediante eventos y festivales, tratando de convertirlo en el único protagonista de aquel momento. Al mismo tiempo, investigadores sobre el Holocausto acusan del negacionismo que se propaga a través de las nuevas instituciones que intentan ocultar el papel de Hungría en la deportación de los judíos, al considerar que Hungría habría sido solo una victima del régimen nazi alemán. La negación del pasado y la promoción de una nueva historia de los acontecimientos enlaza con la propaganda oficial del gobierno contra las instituciones europeas, propaganda que no se aplica sin embargo al mundo financiero o económico donde las empresas, tanto europeas, como rusas, encuentran una acogida favorable en Hungría.

“Y todo cambia una y otra vez y de forma arbitraria. Un día te dices que no, que ese nuevo abuso no puede ocurrir, y sí, al día siguiente ves que es posible” se lamenta el profesor Ács que piensa en jubilarse ante la nueva situación. En uno de sus últimos encuentros en Transilvania, Rumania, Viktor Orbán explicó a sus seguidores que esperaba que su poder durara hasta 2030.