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El Mossad israelí fichó a espías franceses que operaban en Siria

Un informe que ha trascendido en París y del que se han hecho eco los diarios de Tel Aviv muestra que el Mossad se infiltró en los servicios de inteligencia franceses aprovechando una operación para reclutar a ingenieros sirios implicados en el programa de armas químicas. 

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Soldados israelíes durante un entrenamiento en los Altos del Golán ocupados. - REUTERS

Agentes del Mossad se infiltraron en el espionaje francés en una operación que ambos servicios de inteligencia realizaron conjuntamente contra Siria en los años 2010 y 2011, una operación que tuvo repercusiones en 2016 y que ha hecho que los franceses hayan abierto una investigación interna para determinar el alcance de las infiltraciones.

Los servicios secretos franceses han confeccionado un informe, al que ha tenido acceso el diario Le Monde, en el que se señala que franceses e israelíes trabajaron juntos justamente antes de que estallara el conflicto sirio en 2011 para tratar de reclutar a un veterano ingeniero sirio con el fin de reunir información sobre las armas químicas que poseía el ejército de Damasco, lo que se denominó Operación Rastafia.

Todo sugiere que el Mossad tentó a los servicios de inteligencia franceses sobre un tema de enorme importancia para los israelíes y que luego, una vez los dos servicios estaban trabajando codo con codo, los agentes israelíes trataron de que los espías franceses trabajaran para el Mossad como agentes dobles, lo que fue descubierto posteriormente por otro servicio de contraespionaje francés que incluso aportó fotografías de los agentes de ambos países juntos.

El informe a que se refiere Le Monde recomienda investigar a Bernard Sqarcini, quien hasta 2012 fue jefe de la Dirección General para la Seguridad Interna, quien mantuvo relaciones no autorizadas con el jefe de la oficina del Mossad en París, a quien el informe identifica como D.K.

El veterano ingeniero sirio que estaba en el centro de la Operación Rastafia tenía que ir a París para hacer estudios avanzados de química. El trabajo se repartió de la siguiente manera: el Mossad se encargaría de crear una trama que permitiría la salida de Siria del mencionado ingeniero, así como de otros ingenieros, y tres servicios de espionaje franceses se encargarían de los ingenieros sirios una vez que estuvieran en París con el fin de reclutarlos.

Sin embargo, el Mossad se aprovechó de esos contactos para persuadir a un número indeterminado de agentes franceses para que trabajaran para el Mossad, lo que en última instancia fue descubierto por París, si bien el informe mencionado por Le Monde y la prensa israelí no señala cuántos agentes franceses fueron manipulados por el Mossad.

En una ocasión los servicios de contraespionaje detectaron que uno de sus agentes fue a cenar un shabat a casa del jefe del Mossad en París, D.K., sin informar a sus superiores de este paso. Ese mismo agente dijo después a sus superiores que se iba de vacaciones a Dubai, en el Golfo Pérsico, pero en realidad viajó con su familia a Tel Aviv, donde entró en contacto con agentes del Mossad sin informar previamente a sus superiores y sin informarles tampoco después de esos encuentros irregulares.

Para complicar las cosas, el informe indica que algunos de los agentes franceses que participaron en la Operación Rastafia recibieron en sus cuentas bancarias ingresos de dinero que no se han justificado, y que podría provenir del Mossad.

El informe señala que la Operación Rastafia fue un éxito y consiguió reclutar a un ingeniero sirio que reveló datos sobre el programa de armas químicas de Siria. Algunas de estas armas se usaron posteriormente durante la guerra civil y la Operación Rastafia permitió que Occidente contara con información privilegiada al respecto.

Que la historia no terminó en 2011 lo sugiere el hecho de que dos agentes israelíes implicados dejaron después el Mossad para dedicarse a negocios “privados”. Sin embargo, esos dos agentes volvieron a entrar en contacto con Squarcini un lustro después, en 2016. Squarcini asegura que su encuentro fue “totalmente casual”.

Otra circunstancia sospechosa es que Squarcini abrió una investigación interna para detectar una posible colaboración no autorizada de los agentes franceses con los agentes israelíes, pero extrañamente Squarcini no puso bajo investigación a ninguno de los agentes que sabía que mantenían contacto con los israelíes, sino a otros agentes.