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Un niño de 4 años duerme en el suelo de un hospital británico y esta es la indignante reacción de Boris Johnson

Las polémicas por el mal funcionamiento del Servicio Nacional de Salud y a la escasa sensibilidad mostrada por el Primer Ministro por sus consecuencias estallan en Reino Unido en plena campaña electoral. 

Jack Williment-Barr, el niño de cuatro años durmiendo en el suelo del hospital de Leed

CRISTINA CASERO

Sarah Williment cuenta que no podía creer lo que estaba ocurriendo. El pasado día 3 de diciembre acudió a un hospital con su hijo de 4 años ante el temor de que pudiera sufrir una neumonía y el pequeño acabó teniendo que dormir en el suelo del servicio de urgencias porque no había ninguna cama disponible. En la fotografía que se ha hecho pública, se ve cómo Jack intenta descansar sobre unos abrigos que su madre le ha puesto para que lo mantengan caliente. Y así permaneció durante cuatro horas.

Sarah ha contado al periódico Daily Mirror, que llevaba hoy la imagen en su portada, que cuando finalmente Jack fue trasladado a una sala tuvo que pasar otras cinco horas en un camilla hasta que por fin a las tres de la madrugada le asignaron una cama. Los médicos le diagnosticaron gripe y amigdalitis.

Tras reconocer que no ha visto la foto, Johnson responde en modo campaña: “Necesitamos más inversiones”

Todo el mundo en Reino Unido habla hoy de su historia y de la indignante reacción que ha tenido frente a ella el todavía primer ministro británico Boris Johnson. A sólo cuatro días para las elecciones, el líder del Partido Conservador ha vuelto a dejar a la vista su cara más insensible cuando un reportero del canal ITV ha querido que viera la imagen de Jack para conocer su reacción.

Joe Pike, que es sí como se llama el periodista, ha insistido varias veces en mostrársela en la pantalla de su móvil y pedirle que la mirara pero, como él mismo ha revelado en su cuenta de Twitter, Johnson no sólo ha rechazado hacerlo sino que "el primer ministro agarró" su "teléfono y se lo metió en el bolsillo”.

Al primer intento de Pike, y tras reconocer que no ha visto la foto, Johnson responde en modo campaña: “Necesitamos más inversiones”. A la segunda responde que: “Tenemos toda la simpatía posible por aquellos que tienen una mala experiencia en el NHS (el Servicio Nacional de Salud) y por eso estamos planteando una inversión récord” antes de continuar promesas como poner más policías en las calles. Pero el periodista insiste por tercera vez, quiere saber cómo se siente ante esa foto. Johnson insiste en que “la estudiaré más tarde”.

Sólo cuando el periodista le pregunta por qué le ha quitado el teléfono y se lo ha guardado, un Johnson más balbuceante aun que antes, lo saca, lo mira y confiesa que es “una imagen terrible”. Y apenas tarda unos segundos en continuar con su discurso electoral en el que incluso aprovecha para hablar del brexit. Eso sí, añade un: "Siento haber cogido tu teléfono. Aquí lo tienes”, antes de terminar.

Con el (NHS) en crisis desde hace años y convertido, por tanto, en uno de los temas principales de la campaña, la reacción de Boris Johnson no podía haber sido más inapropiada. Y teniendo en cuenta que su partido- el conservador- lleva casi diez años en el poder, tampoco sirve de mucho que su única respuesta haya sido que el el servicio “necesita una inversión y por eso lo estamos haciendo ahora”.

De hecho, con su reacción lo único que Johnson ha conseguido es que el asunto haya adquirido todavía mayores dimensiones hasta lograr monopolizar la jornada. Así ha respondido Jeremy Corbyn,  el líder del Partido Laborista: “No lo dude, los conservadores de Boris Johnson han causado esta crisis al privar a nuestro Servicio Nacional de Salud de la financiación que necesita. No es de extrañar que no se atreva a mirar la foto”, ha escrito en su cuenta de twitter.

En un intento a la desesperada por intentar limpiar su imagen, el gobierno ha enviado a su ministro de sanidad, Matt Hancock, al hospital de Leeds donde se tomó la fotografía del pequeño Jack. Tras reunirse con sus responsables, Hancock ha abandonado el centro entre los gritos de algunos ciudadanos que le recriminaban que “estáis destrozando este país. No eres bienvenido en este hospital ni en este país”.