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Racismo Lluvia de quejas contra la BBC por su reprimenda a una presentadora que criticó a Trump

Naga Munchetty tachó de racistas los tuits que el presidente estadounidense publicó instando a cuatro congresistas demócratas a “regresar” a “los lugares de donde vinieron”. La presentadora dijo en antena que estaba “furiosa” y desveló que ella misma había sido víctima de comentarios de ese tipo. La corporación sostiene que “violó las reglas de la BBC” y fue “más allá de lo que permiten sus directrices”.

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La presentadora Naga Muschetty y su compañero, Dan Walker, en el plató del programa de la BBC ' Breakfast'.

Ya se cuentan por centenares las personalidades del mundo de la comunicación, la política y el espectáculo que han condenado públicamente la reprimenda que ha dado la BBC a Naga Munchetty, una de los cuatro presentadores de su programa de televisión diario Breakfast.

La corporación sostiene que Munchetty fue “más allá de lo que permiten sus directrices” al valorar unos tuits racistas publicados por el presidente norteamericano contra cuatro congresistas demócratas. Pero hoy son más quienes consideran que la que se ha pasado de la ralla aquí, ha sido la propia BBC. Las críticas no paran de llegar desde todos los frentes, incluida su propia redacción, y el hashtag #IStandWithNaga (#YoEstoyconNaga) lleva horas siendo trending topic en Reino Unido.

La historia comenzó hace poco más de dos meses, el pasado 17 de julio. Aquel miércoles el programa matinal de BBC 1 mostró a su audiencia los comentarios que Donald Trump había lanzado a través de Twitter un par de días antes contra cuatro congresistas demócratas instándolas a “regresar” a “los lugares totalmente rotos e infestados de delitos de donde vinieron". El presidente norteamericano no daba sus nombres, pero todo el mundo supo a quienes se refería: cuatro mujeres negras, tres de ellas de ascendencia extranjera y todas ciudadanas estadounidense.

Cuando Muschetty y su compañero ese día en plató, Dan Walker, recogieron el video, la desaprobación y el malestar en la cara de ella resultaban evidente. A preguntas de Walker, Muschetty comentó: “Cada vez que me han dicho, como mujer de color, que regrese a mi lugar de origen, había racismo implícito en ello”.  Y añadió: ”No estoy acusando a nadie de nada aquí, pero uno sabe lo que significan ciertas frases”.

La conversación entre ambos presentadores continuó. Dirigiéndose a su compañera, Walker dijo: "Estás sentada aquí sin dar una opinión, pero ¿cómo te sientes cuando te lo han dicho y cuando escuchas eso ahora viniendo de él?”. A lo que Munchetty respondió: "Furiosa. Absolutamente furiosa. E imagino que mucha gente en este país se sentirá absolutamente furiosa porque un hombre en esa posición sienta que está bien utilizar un lenguaje como ese”. La presentadora confirmó que creía que Trump no lo hacía sólo para llamar la atención y que eso legitima a otras personas a utilizar ese mismo lenguaje. Pero concluyó: “de todos modos, no estoy aquí para dar mi opinión”.

Apenas habían pasado unos minutos de esa conversación en antena cuando en el buzón de quejas de la BBC entró un mensaje. Sólo uno. De un espectador que criticaba las palabras de Munchetty. La corporación aseguró que abriría una investigación.

Dos meses después han llegado las conclusiones. El informe elaborado por la Unidad de Quejas  de la British Broadcasting Corporation y la carta de respuesta con la que respondieron a ese espectador molesto, han visto la luz. En ellas, sus responsables sostienen que la presentadora “violó las reglas de la BBC" al ir “más allá de lo que permiten sus directrices”. La corporación mantiene que, “si bien Muschetty tenía derecho a dar una respuesta personal a la frase volver a su propio país’ ya que se basaba en su propia experiencia al respecto”, no está permitido que "los periodistas den sus opiniones sobre la persona que hace los comentarios o sus motivos para hacerlo, en este caso el presidente Trump” y que “es la audiencia quien debe hacer esos juicios”.

Muschetty no ha reaccionado pero sabe que no está sola. Los mensajes de apoyo hacia ella y de denuncia a la censura que ha sufrido por parte de la BBC no han dejado de producirse en las últimas horas. Todos con una misma idea: “el racismo no es una opinión sobre la que se pueda o deba mantener una postura ‘imparcial’; Es un hecho”.

El líder de la oposición, el laborista Jeremy Corbyn, se ha unido a las denuncias. Ha asegurado en su cuenta de Twitter que “decirle a la gente que ‘regrese’ a ‘los lugares de donde vinieron’ es racista. Naga Munchetty declaró un hecho  y compartió experiencias de racismo que ha sufrido. Eso no puede estar reñido con ninguna guía editorial”. 

También el Ministro de Economía, Sajid Javid ha criticado las palabras de la BBC: “Esto es ridículo. Es perfectamente comprensible por qué dijo lo que hizo”.

Un grupo de al menos 150 profesionales de la comunidad negra han exigido a la BBC que de marcha atrás en sus declaraciones a través de una carta que han enviado a la corporación y de la que sus responsables han dado acuse de recibo. En la misiva, los firmantes sostienen que su respuesta es “una forma de trato racialmente discriminatorio hacia las personas BAME (negras, asiáticas y de minorías étnicas)”.

Los firmantes revelan también que en las últimas horas muchos periodistas de BBC les han expresado en privado su “preocupación por el clima de miedo en la organización y su sentimiento de censura”.

Aunque también los hay que han hecho público su malestar. La corresponsal de la BBC en China, Carrie Gracie,  ha tuiteado: “Si el poder triunfa, el periodismo no tiene sentido, sólo sería propaganda”.

Y Trevor Nelson,  uno de los DJ’s de BBC Radio 2, explicaba que: “toda persona de color sabe exactamente lo que significa ese volver a casa. Y a menos que lo hayas experimentado, es difícil de entender”.

Desde una de las cadenas de la competencia, Channel 4, el presentador de sus informativos, Krishnan Guru-Murthy, apuntaba como el origen del problema a los responsables de la corporación pública: ”Cuando piensas en que esos hombres mayores, blancos en su mayoría, se han salido con la suya en la BBC, resulta desconcertante".

Y en respuesta a una de las afirmaciones del informe en el que sostienen que los espectadores “no deberían ser capaces de identificar las opiniones de sus periodistas”, apuntaba irónicamente que entonces "no deberían saber si los periodistas piensan o no que el terrorismo o el genocidio o el racismo o la pedofilia o el cambio climático son cosas buenas o malas”.