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Moción de censura a Theresa May May prepara un brexit alternativo tras superar la moción de no confianza

La primera ministra británica comienza una ronda de contactos con representantes del resto de partidos para conformar un plan B que tendrá que presentar el próximo lunes 21 ante la Cámara de los Comunes.

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May llega al Parlamento británico este miércoles. REUTERS/Toby Melville

Los días cruciales en Westminster llegan uno detrás de otro pero ninguno trae sorpresas. Después de que el martes el Parlamento británico tumbara el acuerdo alcanzado por Theresa May con la UE para la salida de Reino Unido, el miércoles también se han cumplido los pronósticos y May ha superado la moción de no confianza presentada contra su Gobierno por el líder de los laboristas, Jeremy Corbyn. La primera ministra se ha tomado su pequeña revancha: 325 diputados han votado a su favor frente a los 306 de toda la oposición.

Nada más conocerse los resultados, May se ha dirigido a la cámara para agradecer el apoyo e insistir en que seguirá trabajando por el brexit: “No tomo esta responsabilidad a la ligera y nuestro Gobierno continuará su trabajo para aumentar nuestra prosperidad, garantizar nuestra seguridad y fortalecer nuestra unión.” Y ha añadido: “Sí, también continuaremos trabajando en la solemne promesa que hicimos a la gente de este país de cumplir el resultado del referéndum y dejar la Unión Europea”.

Y como prometió el martes por la noche tras la histórica derrota en la votación de su acuerdo de salida de la Unión Europea, May ha confirmado sus planes de reunirse con el resto de fuerzas políticas: “He propuesto una serie de reuniones entre parlamentarios de alto nivel y representantes del Gobierno en los próximos días y me gustaría invitar a los líderes de los partidos parlamentarios a reunirse conmigo de manera individual. El enfoque del Gobierno es celebrar estas reuniones con un espíritu constructivo e insto a otros a que hagan lo mismo, pero debemos encontrar soluciones que sean negociables y cuenten con el apoyo suficiente en esta cámara”.

May hacía así una clara alusión a Jeremy Corbyn, que ha puesto como condición para reunirse con May que ésta descarte la posibilidad de una salida sin acuerdo: “Antes de que pueda haber discusiones positivas sobre el camino a seguir, el Gobierno debe eliminar claramente y de una vez por todas la catastrófica posibilidad de una salida sin acuerdo y todo el caos que surgiría como resultado de ello”. Y ha terminado su discurso con un: “Invito a la primera ministra a confirmar ahora que el Gobierno no aprobará un brexit sin acuerdo de la Unión Europea”. A lo que Theresa May ha respondido que esa carta sigue sobre la mesa.

Haya o no finalmente una reunión entre May y Corbyn, de las que la premier mantenga con el resto de partidos tendrá que salir lo que se ha denominado plan B; un nuevo texto añadido al acuerdo en el que ha prometido que intentará reflejar las preocupaciones del resto de partidos con la esperanza de que estos acaben dándole su apoyo.

Sólo tiene tres días para hacerlo porque ese plan B tendrá que presentarlo ante la Cámara de los Comunes el lunes 21. Si, como ha dicho, mantiene como inamovible que el Reino Unido abandone la UE el próximo 29 de marzo, la fecha límite para que el texto consiga el respaldo del Parlamento sería el próximo 30 de enero. De no lograrlo para entonces, sólo quedarían dos cartas por jugar: o una salida sin acuerdo (el peor de los escenarios posibles visto con los ojos de cualquiera de los implicados) o pedir una prórroga a Bruselas, algo que May no se cansa de repetir que no entra en sus planes.

Sólo hay un comodín que podría entrar en juego: un segundo referéndum. Esta posibilidad, para la que ya han mostrado su apoyo hasta 71 parlamentarios, ha ido cobrando fuerza tras el resultado de la moción de no confianza con un amplio grupo de miembros del partido laborista apostando por ella, como el alcalde de Londres, Sadiq Khan, pero también con representantes de otros partidos como Vince Cable, líder de los Liberaldemócratas, y Liz Saville Roberts, parlamentaria del Partido de Gales; ambos, dos de los primeros convocados por Theresa May.

Por si acaso, mientras en Londres se debatía la moción de no confianza en una bronca sesión en la que Corbyn ha llegado a acusar a May de estar liderando un “gobierno zombie”, la canciller alemana, Angela Merkel -que como el resto de líderes europeos ha lamentado que el Parlamento británico no respaldara el martes el acuerdo-, ha asegurado que todavía hay tiempo para negociaciones.

Y a todo esto, otro al que hemos vuelto a escuchar hoy ha sido David Cameron, el primer ministro que convocó el referéndum de 2016 y que hizo campaña por permanecer en la UE -al igual que Theresa May, por increíble que ahora parezca-. Mientras ve los toros desde la barrera, en una entrevista en BBC, Cameron ha dicho: “Es una promesa que hice dos año antes de las elecciones de 2015 y no me arrepiento de haber convocado el referéndum.”