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Brexit La UE concede a May una prórroga del brexit hasta el 22 de mayo si logra un acuerdo en el Parlamento británico

Si la Cámara de los Comunes vuelve a rechazar el acuerdo de salida que los 27 y la 'premier' lograron el pasado 25 de noviembre, Reino Unido deberá tomar una decisión sobre cómo proceder el 12 de abril como tarde.

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May, en la cumbre de la UE en Bruselas este jueves. REUTERS/Yves Herman

Un brexit en dos plazos. Tras siete horas de negociación, la primera ministra británica, Theresa May, y los 27 Estados miembros restantes de la Unión Europea acordaron retrasar el brexit al menos por unas semanas, con dos fechas clave en el horizonte: el 22 de mayo y el 12 de abril. “Estoy feliz de anunciar que tenemos un acuerdo,” celebraba el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, al borde de la media noche.

La noche en la cumbre de primavera de la UE en Bruselas se convirtió en un baile de cifras cuando la discusión sobre una posible extensión de las negociaciones del brexit apenas comenzaba. Theresa May, incapaz de sacar adelante el acuerdo de salida de Reino Unido de la UE, solicitó a los 27 una prórroga de tres meses, hasta el 30 de junio. El acuerdo final incluye dos fechas, el 22 de mayo y el 12 de abril.

La coreografía es la siguiente. May regresará a Londres con las conclusiones del Consejo a 27 bajo el brazo. En ellas, los Estados miembros certifican que dan su respaldo al acuerdo que la premier alcanzó la pasada semana en Estrasburgo con el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker. Ese acuerdo incluye dos textos que dan garantías jurídicas a Reino Unido de que la solución de emergencia para la frontera con Irlanda -que los británicos permanezcan en una unión aduanera e Irlanda del Norte alineada en cierta medida a los estándares europeos- en caso de que no haya acuerdo sobre la relación futura, no será indefinida. “Esto cierra el paquete, no hay más que podamos ofrecer,” ha advertido Juncker tras la cumbre.

Esto debería suponer un cambio sustancial que permita el voto sobre el acuerdo de retirada, que pedía el presidente de la Cámara de los Comunes John Bercow. Si los Comunes respaldan el texto, Reino Unido tendrá hasta el próximo 22 de mayo para ratificar toda la legislación que permita una salida ordenada de la UE. La fecha no es casual: las elecciones al Parlamento Europeo se celebran en Europa entre el 23 y el 26 de mayo.

Pero ni la propia Theresa May ni los Estados miembros confían demasiado en que los diputados británicos den su brazo a torcer y acepten el acuerdo. Así que necesitaban un plan B. Ese plan B tiene como fecha límite el 12 de abril. Si la Cámara de los Comunes vuelve a rechazar el acuerdo de salida que los 27 y la premier lograron el pasado 25 de noviembre, Reino Unido deberá tomar una decisión sobre cómo proceder.

El 12 de abril es la fecha límite para esa decisión. “Reino Unido tendría aún todas las posibilidades: el acuerdo, un no acuerdo, una extensión larga o revocar el artículo 50,” ha explicado al término de la cumbre el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk. Pero si los británicos optan por una extensión larga - Bruselas no ha precisado cómo de larga podría ser-, deberán convocar elecciones al Parlamento Europeo. Si para el 12 de abril no lo han hecho, “la opción de una prolongación larga sería automáticamente imposible,” ha advertido Tusk.

Según explican fuentes diplomáticas, el objetivo de la doble fecha es evitar que el Consejo Europeo deba reunirse de nuevo la próxima semana, a apenas días u horas del brexit, para tomar una decisión bajo una presión tremenda. “Cuando tomas decisiones bajo tanta presión, no eres tú el que decide,” aseguran las mismas fuentes. La UE, apuntan, ha aprendido la lección de la crisis griega.

El acuerdo, alcanzado entre los 27 tras una dura negociación, ha sido consultado en varias ocasiones a lo largo de la noche con la primera ministra británica, Theresa May, según ha explicado el presidente del Consejo Europeo. May ha explicado la situación en Reino Unido a los Estados miembros durante una sesión de más de una hora, en la que también ha sido cuestionada por los líderes. Algunas fuentes apuntan que la primera ministra era incapaz de dilucidar qué pasaría si no lograba, a la tercera, el respaldo al acuerdo de salida. Ha sido en parte esta postura lo que ha precipitado la necesidad de un acuerdo en dos partes, que ya estaba sobre la mesa según fuentes europeas.

La premier considera que Reino Unido no debería participar en las elecciones europeas “tres años después de haber decidido abandonar la UE.” Pero ahora la pelota está ahora del lado del Parlamento Británico y May pone en los diputados el peso de la decisión. “Lo que la decisión de hoy subraya es la importancia de que la Cámara de los Comunes pase el acuerdo sobre el brexit la semana que viene, para que podamos acabar con la incertidumbre y salir de una manera ordenada,” ha asegurado la primera ministra al término de la cumbre. “Espero que todos podamos acordar que estamos en el momento de las decisiones. Y aseguraré que podamos salir con un acuerdo e impulsar nuestro país hacia adelante,” ha subrayado.

"Esto da la oportunidad a los diputados de mirar las opciones, podemos irnos con acuerdo, de manera ordenada y tener esa extensión hasta el 22 de mayo. O si no conseguimos pasar el acuerdo, entonces antes del 12 de abril tenemos que presentar otro plan y si ese plan implica una extensión, implica también organizar elecciones al Parlamento Europeo", ha asegurado May ante la prensa. Con su petición de una extensión hasta el 30 de junio, la presión estaba del lado de Bruselas. Con esta decisión, vuelve de nuevo a Londres.

Hace unas semanas, cuando la negociación estaba estancada, el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, dijo que había “un lugar especial en el infierno” para aquellos que promovieron el brexit sin un plan para llevarlo a cabo. Preguntado hoy por si los miembros del Parlamento que no respalden el acuerdo de May tienen también un lugar en con Satanás, Tusk ha subrayado que “según el Papa, el infierno está vacío y eso quiere decir que aún hay mucho espacio.” Ahora solo queda esperar, otra vez, a la votación en la Cámara de los Comunes la próxima semana. “No vayan al infierno,” ha advertido Juncker.