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WikiLeaks La empresa española que espió a Assange para la CIA se centró en sus contactos con ciudadanos rusos y estadounidenses

Toda la información que se recababa sobre él durante su estancia en la embajada de Ecuador en Londres se enviaba a un servidor en Jerez de la Frontera (Cádiz) al que tenía acceso el servicio de Inteligencia de Estados Unidos. 

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Assange durante una conferencia de prensa en la embajada de Ecuador en el centro de Londres | REUTERS/ John Stillwell

Undercover Global S.L., una empresa española especializada que se encargó de la seguridad de la embajada de Ecuador en Londres mientras estuvo allí Julian Assange, espió al fundador de WikiLeaks para la CIA, el servicio de Inteligencia de Estados Unidos, según informa el diario El País, en una información firmada por José María Irujo. Toda la información que se recababa sobre Assange —audios, vídeos, fotos, etcétera– se enviaba a un servidor FTP (file transfer protocol) en Jerez de la Frontera al que tenía acceso la CIA.

Todas las personas que visitaban a Assange en la embajada de Ecuador debían entregar "sus mochilas, ordenadores, dispositivos electrónicos y teléfonos móviles en el control de seguridad". Y añade El País: "Ello implicaba en todos los casos un informe con la fecha de la cita, copia de su pasaporte, contenido de la conversación y vídeo del encuentro. Y en algunas ocasiones, la apertura de las carcasas de su teléfono móvil para localizar y fotografiar el IMEI (International Mobile Equipment Identity), identificador único que tiene cada móvil. Es decir, el DNI del aparato".

En concreto, El País detalla que el propietario de Undercover Global S.L., David Morales, dio instrucciones para que entre todas las visitas que recibía Assange, se centrara sobre todo la atención en los "ciudadanos rusos y americanos" que visitaban al fundador de WikiLeaks.

La información señala que el interés en controlar los movimientos de los rusos que se acercaran a a Assange se debía a las sospechas de que "el fundador de WikiLeaks mantenía relación con servicios de la inteligencia rusa". Él siempre lo ha negado. Pero por esa época, año 2017, además, "el fiscal Robert Mueller investigaba los intentos de Rusia de interferir en las elecciones de 2016 mediante el hackeo a las cuentas del Partido Demócrata y de la candidata Hillary Clinton", recuerda El País. Y había un tercer factor que incrementaba el interés por los rusos y su relación con Assange: según públicó el diario The Guardian, diplomáticos rusos trazaron un plan secreto para tratar de sacar al activista australiano Julian Assange de la embajada de Ecuador en el Reino Unido.

En cuanto a los ciudadanos estadounidenses que visitaban a a Assange, cuenta El País: "El espionaje a los visitantes norteamericanos se explica en el interés por conocer quienes apoyaban la causa de Assange".