Cinco décadas después de que las mujeres dejaran de ser "menores de edad financieras"
Hace solo 50 años que la ley permite a las mujeres disponer de una cuenta a su nombre o comprar un producto a plazos sin permiso del padre o del marido

Salamanca-
El mismo día en que las mujeres pudieron abrir una cuenta a su nombre en España sin la tutela de ningún hombre, las niñas y niños de este país -ajenos del todo al mundo que les rodeaba- conocían por primera vez a Heidi en TVE. 50 años han pasado de ambos acontecimientos que hoy parecen siglos.
En España, las mujeres pudieron abrir una cuenta bancaria a su nombre sin la autorización de su marido el 2 de mayo de 1975, con la aprobación de la Ley 14/1975.
Hasta ese momento, las mujeres casadas requerían el permiso de su esposo para gestionar sus finanzas y abrir cuentas bancarias. Las solteras, por su parte, dependían de un padre o tutor.
Quien recuerda muy bien ese día era la abogada de Atocha, Cristina Almeida. Según explica a Público, "ese día nos reunimos un grupo de mujeres que teníamos el librito del notario con el permiso del marido, cogimos una botella de champagne (hoy cava) y prendimos fuego a los permisos y gritamos: ¡Somos libres sin permiso! Y pudimos hacer separación de bienes después del matrimonio. Las mujeres españolas casadas con extranjeros que perdieron la nacionalidad española pudieron recuperarla. En fin, ¡libres sin permiso!".
Solo las viudas podían tener este beneficio.
La Ley 14/1975 reformó el Código Civil y el Código de Comercio, introduciendo cambios significativos en la situación jurídica de las mujeres casadas. Esta ley marcó un hito importante en la lucha por la igualdad de género en España, al permitir a las mujeres tomar decisiones financieras de manera independiente. Aunque la ley de 1975 fue un avance significativo, la completa autonomía financiera de las mujeres no se logró hasta la reforma de 1981, que les permitió administrar libremente su economía.
Más recuerdos de 'Heidi'
Curiosamente, Público se ha puesto en contacto con mujeres que ya superaban los 20 años en aquel momento y pocas, salvo las involucradas políticamente, recuerdan ese momento.
Tuvieron que pasar años para que asumieran la importancia de aquella medida legislativa. Así lo cuenta la feminista de 80 años Julia Pareja, que ha ocupado diferentes cargos en los 90 en el PSOE de Castilla y León. “No fui consciente. No me casé hasta el 78 y como dependíamos de mi padre, no recibimos la noticia del fin de una parte de nuestras limitaciones. En aquel momento, en casa motivaron que nos formáramos, que fuéramos a la universidad y que fuéramos independientes”.
Años después, Pareja, ya al frente de la Asociación Plaza Mayor en favor de la igualdad, tuvo muchas veces que echar mano de esa normativa para ayudar a muchas mujeres a poder reiniciar otra vida mejor.
Julia Pareja también coordinó la Federación de Asociaciones de mujeres progresistas de Salamanca, donde, según recuerda, “se acercaban a pedir ayuda aún de forma tímida por violencia de género, embarazos no deseados etc”.
Pilar Benavente, desde Bilbao, reconoce que incluso trabajando en una fábrica nada sabía de esa medida. Esta jubilada incluso confirma a nuestro medio: “Pensé siempre que eso lo había traído la Constitución del 78, que era cosa de la democracia”.
Eso sí, se emociona cuando piensa “cómo vivíamos que no nos llegaban las noticias que realmente iban a cambiar la vida de las mujeres. Estábamos emocionadas con lo de Heidi, nos parecía que esos dibujos japoneses iban a cambiar las cosas para nuestros peques y apenas nos preocupábamos de nosotras, con la falta de libertad que sufríamos”.
Menos probabilidades de financiación
La ley estaba hecha. Sí. Pero el camino que quedaba por recorrer era intenso e injusto. Así, un estudio del Banco de España analizó estas diferencias partiendo de los datos de la CIRBEA: los préstamos solicitados y concedidos de más de 80.000 empresas fundadas por un único administrador durante una década.
Una de las diferencias detectadas fue que las mujeres disponían de menos probabilidades de conseguir financiación que los varones durante el primer año del negocio. Sin embargo, esas diferencias desaparecen después de ese plazo, una vez que la compañía puede mostrar al banco sus datos contables propios.
Hoy en día sigue habiendo diferencias. Aunque se ha igualado mucho el uso de los medios de pago entre hombres y mujeres, aún se encuentran datos para la reflexión. Por ejemplo, ellos son más decididos a la hora de usar la banca electrónica.
Según un informe sobre banca electrónica y servicios financieros, elaborado por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el porcentaje de varones que la utilizaron es mayor (64,1 %) que el de mujeres (60,1%) y aún mayor entre las más jóvenes.
Desde los tiempos en los que las mujeres estaban consideradas menores de edad financieras, el avance ha sido considerable. Pero aún queda camino por recorrer para que los asuntos del dinero no pertenezcan solo a ellos.
Comentarios de nuestros socias/os
¿Quieres comentar?Para ver los comentarios de nuestros socias y socios, primero tienes que iniciar sesión o registrarte.