El ‘síndrome de la abuela esclava’, otra forma de edadismo
Cuidar de los nietos no siempre es una elección y muchas veces implica cuidar sin descanso, sin reconocimiento y sin apoyo

Madrid--Actualizado a
El síndrome de la abuela esclava es un término acuñado por el doctor Antonio Guijarro que describe la sobrecarga física y emocional que sufren algunas abuelas al asumir el cuidado de sus nietos de forma sistemática, llegando a un deterioro físico y psíquico.
Se trata de otra forma de edadismo que reconocen las propias abuelas y muchos de los abuelos que cuidan a sus nietos, no siempre por devoción y sí por obligación.
Irene Lebrusán Murillo, en su artículo en el Centro Internacional sobre el Envejeciniento (CENIE), explica que "existen abuelidades que son sinónimo de sobrecarga. De personas que ya acumulan años y tareas que no se terminan nunca. Porque, para algunas personas (mujeres) al cuidado de hijos e hijas —que rara vez cesa del todo— se suma, más adelante, el cuidado de nietos y nietas".
Descrito por primera vez en 2001, esta enfermedad afecta a mujeres mayores sometidas a una sobrecarga física y emocional importante por ser las cuidadoras principales de sus nietos. Con difícil diagnóstico, esta realidad -consecuencia de la necesidad económica o falta de red de apoyo- afecta a miles de mujeres.
La vejez, nuevo pico de responsabilidades
Esta especialista insiste en que algunos de estos abuelos entregados - sobre todo abuelas- cuidan, además, de sus propios padres o madres, ya nonagenarios. "Personas muy mayores, que a su vez son cuidadas por otras personas también mayores, muchas veces mujeres que ya han superado la edad legal de jubilación. En ese entrelazado vital (cuidando de los de arriba y de los de abajo), llega también, en algún momento, el cuidado de las parejas, con menor esperanza de vida, con enfermedades crónicas o con dependencia", aclara Lebrusán. Y así, la vejez —que tantas veces imaginamos como un retiro o una pausa— se convierte, para muchas personas, en un nuevo pico de responsabilidades a veces abrumadoras.
Aldeas Infantiles, por su parte, en el último informe sobre los mayores de julio de 2025, pone de manifiesto que el 85% de los abuelos y abuelas participan en el cuidado de sus nietos en algún momento, casi la mitad (46,7%) lo hace de forma habitual y el 28,6% realiza esta labor diariamente mientras sus hijos e hijas trabajan.
Ante esta situación, esta organización reivindica el papel de los abuelos y abuelas en la crianza de sus nietos y reclama más apoyos para los acogedores.
"Es clave marcar los límites necesarios para que el cuidado de los nietos no implique la renuncia del abuelo o abuela a áreas de valor como relacionarse con amigos, realizar actividades de ocio, o incluso disponer de tiempo libre para descansar", explican desde Aldeas Infantiles en el estudio elaborado por la periodista Laura G. de Rivera. "Tampoco podemos olvidar que la maternidad y la paternidad se producen a edades cada vez más tardías y eso hace que los abuelos sean cada vez más mayores, con las limitaciones que esto puede conllevar", dice.
El abuelo esclavo
Las familias ven en sus mayores un cuidador o cuidadora, sobre todo, gratuito y de confianza, además de saber que es muy poco probable que les vaya a fallar. Pero en muchas ocasiones, lo que creen que puede estar beneficiando al abuelo (ocupación de su tiempo libre, disfrutar más tiempo de sus nietos,…,), provoca en estos mayores una serie de síntomas que los expertos ya conocen como síndrome del abuelo esclavo.
Este síndrome se produce cuando el cuidado de los nietos se convierte en una carga obligatoria y constante para los abuelos, reemplazando su vida personal y actividades de ocio, y generando problemas físicos (fatiga, estrés, hipertensión) y psicológicos (ansiedad, depresión, irritabilidad) debido al agotamiento y la falta de disfrute.
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