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El día que dijeron "basta": así se hizo fuerte el movimiento feminista vasco

Las grandes movilizaciones del 8M y las huelgas de las trabajadoras de residencias en Bizkaia, entre otros hitos, han sentado las bases colectivas que ahora se traducen en una nueva jornada histórica.

Movimiento feminista vasco
Miles de mujeres durante una manifestación convocada por el Movimiento Feminista de Euskal Herria por el 8M en Bilbao. H. Bilbao / EUROPA PRESS

El aire, de repente, se contuvo. El invierno tenía los días contados en Bilbao y de repente todo se congeló. Primero hubo silencio. Luego se instaló una mezcla de emoción, alegría y dolor difícil de describir. "¡A la huelga cien! ¡A la huelga mil! Yo por ellas, madre, y ellas por mí", cantaron el 8 de marzo de 2018 en las calles de esta ciudad. No era fácil explicarlo, pero aquel 8M algo había cambiado.

El movimiento feminista vasco regresa este jueves las portadas y los telediarios con un nuevo órdago. "Contra el Estado machista nos vamos a levantar, vamos todas las mujeres a la huelga general", habían cantado aquel 8 de marzo, marcado por una inédita huelga internacional feminista que en el Estado español volvería a repetirse un año después. Ahora el reto tendrá lugar en la Comunidad Autónoma Vasca y Navarra.

La nueva huelga feminista está enfocada en los cuidados y, sobre todo, en las que cuidan las 24 horas del día, de lunes a domingo, sin descanso. En casa propia y en casa ajena. Muchas veces sin contrato. Otras tantas sin papeles que les reconozcan el derecho a tener derechos.

"Las asambleas de mujeres han sido claves para construir ese movimiento"

Nada es casualidad. Ni el sitio, ni las convocantes, ni tampoco este paro laboral y movilización en la calle. "El feminismo en Euskal Herria se ha caracterizado por ser un movimiento en construcción de un sujeto colectivo. Históricamente las asambleas de mujeres han sido claves para construir ese movimiento, que siempre está repensándose y actualizándose", afirma Itziar Gandarias, feminista, profesora de universidad y participante en el colectivo Mujeres del Mundo "Babel".

Las movilizaciones feministas han experimentado un nuevo impulso en suelo vasco, tanto en el número de participantes como en el formato de las protestas, hoy enmarcadas en una huelga general que respaldan los principales sindicatos vascos y que busca visibilizar a las mujeres que sufren las injusticias de un sistema de cuidados feminizado, racializado y privatizado.

Mujeres precarizadas

"A día de hoy la masa trabajadora en Hego Euskal Herria está constituida por mujeres precarizadas", subraya María González Gorosarri, profesora de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) y autora del libro Contra la banalización del feminismo. La investigadora recurre a la hemeroteca para señalar un caso significativo: la histórica huelga registrada hace seis años en las residencias de Bizkaia, que duró 378 días.

A partir de las huelgas de 2018 y 2019, el movimiento ha sabido llegar a otras capas de la sociedad"

González Gorosarri sostiene que aquellas protestas se convirtieron en "uno de los primeros hitos en este camino". ¿Cuál fue la clave del éxito? Para esta investigadora, las mujeres que protagonizaron aquellas largas jornadas de movilización "unieron la huelga como método o arma tradicional del sector del trabajo con los postulados feministas".

Gandarias aporta otro factor fundamental para entender este fenómeno. "A partir de las huelgas de 2018 y 2019, el movimiento ha sabido llegar a capas de la sociedad más allá de las feministas que participan activamente en las movilizaciones", describe.

Esta profesora cree que el discurso logró calar entre mujeres que "igual no se reivindican como feministas pero que están hartas de los comentarios de sus jefes, de tener que lidiar con el empleo fuera, los cuidados y toda esa carga mental".

"Además, la fuerza que tiene el movimiento feminista se explica por el trabajo de hormiga diario de los colectivos. Esa labor diaria va generando músculo y fuerza de movilización para llegar a esta huelga", sostiene. "El tema de los cuidados –agrega–, que nos atraviesa fundamentalmente a las mujeres, es un eje vertebrador de lucha para combatir el patriarcado actual".

Símbolos compartidos

Por su parte, González Gorosarri pone otro elemento sobre la mesa que ayuda a comprender el dinamismo del movimiento feminista vasco y que constituye la tesis que defiende en su libro, publicado en 2021. "La desaparición de ETA –sostiene– ha dejado un vacío político que a día de hoy lo ocupa el feminismo".

No en vano, sostiene que el feminismo es hoy "uno de los movimientos populares más numerosos y con mayor presencia en Euskal Herria", y lo es precisamente porque "ha superado el escenario anterior: allí confluyen sectores que antes estaban enfrentados". "Este movimiento ha unido símbolos que antes pertenecían a diferentes sectores", afirma.

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