Opinión
Se buscan valientes

Directora de la Fundación PorCausa
-Actualizado a
Ser valiente no es no tener miedo, sino superarlo. Una persona sin miedo es temeraria, no valiente. Es muy difícil ser audaz; por un lado hay que ser consciente del miedo y, por otro, hay que llevar a cabo la acción de superarlo.
Vivimos tiempos oscuros en los que personas psicopáticas, sin miedo ni consciencia, triunfan en ámbitos muy importantes para nuestra vida. Desde los espacios de debate social a la política y la Administración pública, se cuentan por miles las personas cínicas que ocupan puestos relevantes. Se cuelan en nuestra intimidad a través de la televisión, la radio y las redes sociales, y en muchos casos se convierten en el ejemplo a seguir. El odio está de moda; el chalado, también. Y no se trata de derechas ni de izquierdas. El odio es igual de negativo venga de donde venga. La falta de valor, también. Medir el discurso de derechos para no generar descontento con el fin de evitar que otros gobiernen es cobardía.
Igual pasa con tolerar el odio por miedo a preservar una libertad de expresión maltrecha y amenazada por proyectos autoritaristas. Ser indiferente en estos tiempos es ser cobarde.
Ejemplo de valientes los hay por todos lados pero no resultan mediáticamente interesantes. Las personas emprendedoras que hacen de nuestro país un sitio próspero y seguro son generalmente valientes. Las personas que dejan su país para empezar una vida nueva en un sitio con una cultura y unas costumbres diferentes a las suyas, también. De hecho existe una relación estrecha entre ambos grupos. En febrero de 2025, un informe del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones indicó que los trabajadores extranjeros representaron el 90% del incremento interanual de autónomos en el RETA en ese mes.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no es valiente: si lo fuera, se habría ido ya. Aparece en la entrevista con Pepa Bueno en televisión, delgado y canoso, porque por muy cínico que uno sea no hay cuerpo que aguante tantas crisis. Ha tenido mucha plancha Pedro Sánchez. Y tanta ha sido que acabará la legislatura sin haber llevado a cabo la regularización extraordinaria tan necesaria y que habría sido una medida valerosa e histórica. Tuvo una oportunidad desaprovechada después de sus cinco días de reflexión hace un año. Podía haber anunciado su renuncia pactada dando la oportunidad a otra persona de ocupar su puesto y limpiar todo lo que estaba sucio, renovando las opciones de gobierno de la coalición de izquierdas como hizo en su día la primera ministra de Nueva Zelanda Jacinda Ardern.
No necesitamos héroes. Necesitamos personas cabales, fuertes, ilusionadas y limpias para ayudarnos a salir de este espacio oscuro en el que nos encontramos. Como el candidato demócrata a la alcaldía de Nueva York, Zohran Mamdami. Ese sí que es un líder valiente, que no se ha plegado a las presiones externas y ha presentado una candidatura pura, basada en lo que realmente es: musulmán, migrante y socialista. Y sobre eso, con valor y con un discurso basado en el amor, la comunidad y los derechos, Mamdami lidera de lejos la intención de voto para las próximas elecciones de la ciudad con el 50%.
Tampoco es valiente Feijóo, hablando de cosas que no sabe para que Ayuso y sus partidarios no le echen. Tan cobarde es el líder del PP que acaba de tirar por la borda la posibilidad de participar en la regularización extraordinaria que necesita nuestro país con urgencia, tal y como le pedían empresarios y la propia Conferencia Episcopal, uniéndose así a Vox en el Congreso y vetando la ley que la iba a poner en marcha. Ni la presión de la Iglesia católica, gran defensora de la iniciativa, ha podido con su miedo a perder su precario puesto. Y esto es una desgracia, no nos equivoquemos: nadie sale ganando con una derecha que se debate entre cobardes y psicópatas, ya que está claro quién acabará ganando.
Mis esperanzas crecen viendo a algunas mujeres de dentro del grupo Sumar, que están haciéndose fuertes en un ejercicio titánico de autorrepresentación. La diputada Tesh Sidi, que inició la legislatura tímidamente, hace ya unos meses que se ató la manta a la cabeza e inició un proceso parecido al de Mamdami, sacando pecho de su origen saharaui o formando parte de la primera marcha frustrada a Gaza. Todavía le queda mucho espacio para defender sin complejos todo lo que ella representa: una mujer universitaria, talentosa, que viene del mundo de las empresas digitales y representa la lucha de un pueblo por ser reconocido y respetado. En esa misma línea está Sira Rego, ministra de Juventud e Infancia, de padre palestino y con parte de su familia en Cisjordania. Cada vez más orgullosa y militante, Rego ha ido tomando espacio en un debate público abarrotado de ministras y actos. Esas son voces que deberían sonar más fuertes, desplazando a las que pretenden que discutamos sobre cosas irrelevantes. Para eso tendrán que llevar su valentía al extremo de abrir debates que no existen, con un tono que no se espera, dejando su posición reactiva y convirtiéndose en lideresas de lo propositivo. Tendrán que volcar todo su carisma y su fuerza en un discurso nuevo que deberá apoyarse en el amor, entendido como acto político.
Lo de amor no es una broma. Vox ya se está apropiando de ese discurso y palabra, y estamos a punto de perderla. El amor está siendo la baza con la que Bernie Sanders y Ocasio-Cortez están construyendo la narrativa alternativa del nuevo socialismo demócrata que dará la alcaldía de Nueva York a Zohran Mamdami.
"Se buscan valientes" es el nombre de una campaña de sensibilización contra el bullying que lanzó Mediaset, cuando todavía estaba la magnífica Mirta Drago al frente de la comunicación de este grupo mediático. Esta campaña tenía una canción muy pegadiza del Langui que podría aplicarse a la situación política del mundo.
Necesitamos valientes en todas partes, y en España las necesitamos ya si no queremos tener que vivir una situación como la de Estados Unidos, Argentina o Italia. No podemos esperar a que llegue un grupo de descerebrados que se carguen nuestro bienestar social y nuestra economía basada en la prosperidad colectiva –que hay que recordar siempre que tenemos los mejores resultados de la eurozona–. No nos pueden pedir que volvamos a votar sin ilusión, con la nariz tapada, asumiendo que "es mejor lo malo conocido". No puede ser que la gente que votará por primera vez en las próximas generales no tenga más opción que Vox, como me dijo el otro día Antón, un chaval de 15 años. "Votar a Vox está de moda entre la gente de mi edad. Es lo guay. Ofrecen una comunidad, hacen que la gente se sienta parte de algo". Tenemos un par de años para revertir esto. Vamos, valientes, que os necesitamos.
"Se buscan valientes que expresen lo que sienten,
Se buscan valientes que apoyen y defiendan al débil,
Tú eres importante, tú sabes lo que pasa, no mires a otro lado,
No le tengas miedo al malo,
Se buscan valientes que ayuden y se enfrenten a Darth Vader,
Y a algún gamberro más que con abuso siempre van
Achanta bravucón y presta atención a la lección"
Se buscan valientes – El Langui, 2017.
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