Opinión
Homenaje a las víctimas españolas del nazismo

Por Concha Díaz Berzosa
Vicepresidenta de Amical de Mauthausen y otros campos y de todas las víctimas del nazismo de España y vicepresidenta del Comité Internacional de Mauthausen.
El 5 de mayo de 1945, el ejército de Estados Unidos liberó el campo de concentración de Mauthausen (Austria) –meses antes, el 27 de enero, el Ejército Rojo había liberado el complejo de campos de concentración de Auschwitz (Polonia)–.
Por ese motivo, el pasado 5 de mayo tuvo lugar un acto oficial de homenaje a las víctimas españolas del nazismo convocado por los ministros de Política Territorial y Memoria Democrática y de Transporte y Movilidad Sostenible. En dicho acto tomaron la palabra el representante del Ministerio de Transporte y Movilidad Sostenible; Fernando Martínez, secretario de Estado de Memoria Democrática; Dolores Delgado, fiscal de Sala de Derechos Humanos y Memoria Democrática y Concha Díaz, vicepresidenta de Amical de Mauthausen y otros campos y de todas la víctimas del nazismo de España y vicepresidenta del Comité Internacional de Mauthausen. Igualmente, Amparo Climent leyó el “Juramento del Comité de presos de Mauthausen” realizado once días después de su liberación.
Reproducimos, a continuación, la intervención de Concha Díaz:
“Secretarios de Estado, embajadores, autoridades, amigas, amigos:
Nuestro más profundo agradecimiento a los responsables políticos de los gobiernos de España desde 2018, presididos por Pedro Sánchez, por el apoyo y colaboración, en múltiples iniciativas, con nuestra asociación que mantiene la memoria y el legado antifascista y democrático de las víctimas españolas del nazismo. Nuestra gratitud por la participación continuada en mayo, desde 2019, de una delegación oficial del gobierno en los actos internacionales de liberación en Gusen y Mauthausen organizados por el Comité Internacional de Mauthausen; este año, cuando se celebra el 80 aniversario de la liberación de los campos de concentración nazis, y gracias al apoyo y compromiso del equipo de la Secretaria de Estado de Memoria Democrática, nuestra asociación ha organizado viajes con estudiantes a Auschwitz, Buchenwald, Ravensbrück; y a Mauthausen viajará del 9 al 12 de mayo con más de 300 personas, –de las cuales 150 son estudiantes–, y nos acompañaran cargos institucionales, entre ellas el secretario de Estado de Memoria Democrática, Fernando Martínez, en los actos del próximo domingo 11 de mayo en Mauthausen.
Gracias, también, al gobierno de España, que, en 2019, instauró el 5 de mayo como “Día de Homenaje a los españoles deportados y fallecidos en Mauthausen y en otros campos y a todas las víctimas del nazismo de España”, nos reunimos, por séptimo año consecutivo, para celebrar, recordar y ratificar nuestro compromiso.
Celebrar el fin del nazi-fascismo que se enriqueció con el nacionalismo, las teorías raciales, el antisemitismo, el militarismo… destruyendo democracias, negando la dignidad humana, y glorificando la violencia y la guerra; y es aterrador el fanatismo con que esto se predicó y practicó. Y, además, causó un sufrimiento y destrucción sin precedentes en la historia: el colapso moral, social y político de nuestras sociedades. Aproximadamente 80 millones de muertos, millones de refugiados de diversas nacionalidades por toda EEUU y más allá, ciudades e infraestructuras destruidas, etc.
Recordar a nuestros luchadores antifascistas españoles republicanos –forzados al exilio por la inminente derrota de la Republica en la guerra–, que sufrieron la persecución del régimen nazi y sus colaboradores. Eran conscientes de que sus decisiones políticas implicaban el sacrificio de sus vidas, pero lo hicieron con la conciencia de que su compromiso político y su sufrimiento trascendían los destinos individuales porque otro mundo era posible. Por eso, el 16 de mayo de 1945, los supervivientes de Mauthausen pronunciaron, en varios idiomas, el Juramento que acabamos de escuchar, que era una apelación a unos valores fundamentales terminando con el grito “Nunca Más”. Su compromiso les impedía el silencio y la indiferencia, y la experiencia de la crueldad vivida les otorgaba autoridad para reclamar y exigir al mundo el mandato de recordar la barbarie y evitar la repetición. Mientras el resto de los prisioneros eran repatriados a sus países, para los republicanos españoles, de nuevo, fue patente su condición de apátridas por la permanencia de la dictadura franquista, hasta que finalmente –gracias a las presiones de sus compañeros franceses repatriados ante su gobierno–, fueron acogidos en Francia como refugiados. Los intereses geoestratégicos de los vencedores del nazi-fascismo truncaron su regreso a una España libre, y la gran mayoría se vio obligada a un largo y permanente exilio. Solamente unos pocos centenares regresaron a España –y por dignidad y para cumplir sus compromisos–, fundaron nuestra asociación, en 1962, para preservar la memoria de las víctimas españolas del nazismo, difundir las causas de su persecución y deportación, defender sus derechos, y promover los valores de la libertad, la justicia, la paz y la solidaridad internacional, contribuyendo así a la formación cívica y democrática de todas las generaciones, especialmente las jóvenes.
Y, por último, estamos reunidos para ratificar nuestro compromiso insoslayable con el mandato de los supervivientes, porque hoy, 80 años después, observamos con indignación que, en todos los rincones del mundo, millones de personas ven atacados su dignidad y sus derechos humanos:
• Porque sufren guerras y conflictos armados a gran escala por intereses políticos, territoriales o estratégicos que exacerban la desigualdad social y provocan crisis humanitarias, crisis de refugiados y violaciones del derecho internacional humanitario. Sabemos que a veces existe una delgada línea entre lo que algunos consideran agresión y lo que otros consideran defensa, y puede ser difícil, pero creemos que puede resolverse si nos tomamos en serio la democracia, y si rechazamos la guerra como instrumento de la política.
• Porque se enfrentan a prejuicios, marginación, hostilidad y persecución por su identidad étnica, religiosa, de orientación sexual, afiliación política, clase social, país de procedencia... alimentados por discursos de movimientos y partidos de extrema derecha. Muchas personas esperan que esos partidos sean la solución a todos sus problemas. Los resultados electorales hablan por sí solos. A mucha gente no parece importarle que quieran destruir la democracia, que cuestionen los derechos humanos fundamentales, que hagan política con el odio y la agitación basada en mentiras, estereotipos y acosos.
Hoy, más que nunca, tenemos la necesidad imperiosa y desesperada de hacer un llamamiento urgente a toda la sociedad para:
• Recordar a quienes fueron asesinados y perseguidos.
• Promover la vigencia de su memoria antifascista.
• Defender y perpetuar los derechos conquistados por los hombres y mujeres que nos precedieron.
• Buscar valientemente nuevos caminos para contrarrestar el auge de los nacionalismos y populismos de extrema derecha, porque la educación y la política democrática ya no parecen surtir efecto en mucha gente.
• Luchar incansablemente para que la verdad, el dialogo, los derechos humanos, la solidaridad internacional y la paz prevalezcan.
Se lo debemos al pasado, y aún más al futuro de nuestras sociedades”.

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